Aeropuerto Internacional para Cusco ¿Cuándo?

Somos un país de opositores, esa es la verdad. No seremos campeones mundiales de fútbol pero sí campeones olímpicos de la oposición. Y el adverbio “no” está en la punta de nuestras lenguas listo a salir disparado en cualquier momento, como un misil, con la misión de destruir cualquier proyecto u objetivo.

Nada está bien. Siempre tenemos que encontrarle algún “pero” a las cosas que se quieren hacer, solo por el hecho de hacer sentir nuestra presencia opositora.

Hace cuarenta años, aunque ustedes no lo crean, el slogan del informativo de radio Tawantinsuyo que estuvo un tiempo bajo mi conducción era: “Por el asfaltado de la carretera Nazca Cusco Desaguadero, por la construcción del nuevo aeropuerto de Chinchero y la construcción de un teleférico en Machupicchu”. Lo único que se ha hecho en esos cuarenta años es el asfaltado de la carretera. Y eso, más por la presión de Brasil que tiene una angustiosa necesidad de salir al Pacífico, que por nuestro interés de ir en busca de aquel inmenso mercado para levar nuestros productos como papa, quinua, yacón y minerales.

Desde la época del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, liderada por Juan Velasco Alavardo, se hicieron decenas de estudios para la construcción del nuevo aeropuerto en Chinchero porque el de Quispiquilla ya estaba quedando chico y en medio de una ciudad que crecía de manera exponencial, agravada por la falta de una adecuada planificación urbana.

Han pasado 40 años y siguen los estudios. Ahora nos salen con el cuento que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, a cuyo frente se encuentra Enrique Cornejo, ha solicitado a Proinversión la convocatoria a una licitación pública internacional “para que se entregue en concesión los estudios, expediente técnico, construcción y operación de un nuevo aeropuerto internacional en el departamento del Cusco”. Asimismo, el ministro anunció que se firmará un convenio con la Organización de Aviación Civil Internacional para desarrollar un Plan Maestro “que permita obtener una visión integral del desarrollo de la infraestructura aeroportuaria y su efecto en la región, costos, ingresos y mantenimiento. Es decir nuevos estudios, estudios y más estudios, que espero no se prolonguen por otros cuarenta años más.

Realmente esto ya parece un hueveo. Tantos estudios y ningún resultado.

Hace cuatro décadas, no hubo interés por concluir con los estudios porque en los ministerios que tenían que ver con este proyecto estaban encaramados varios funcionarios arequipeños y limeños vinculados al negocio del turismo y creían que si se construía este aeropuerto los perjudicados serían ellos y otros empresarios que estaban en el negocio de la hotelería y otros servicios turísticos, en Lima y Arequipa. Creían que las líneas aéreas internacionales se irían de frente al Cusco, sin hacer escala en Lima y eso sería un desastre. Y se opusieron.

No vaya a ser que ahora también ocurra lo mismo, porque aquí hay mucho dinero en juego. ¿Y el Frente de Defensa de los Intereses del Cusco? (No se oye padre), bien gracias, está ocupada en otras tareas seguramete más importantes. En sus marchas nunca se escucha un slogan en favor del aeropuerto “¡Se siente, se siente, el Cusco está caliente!” Tampoco se ha visto un comunicado pidiendo la aceleración del proyecto. “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”

La construcción del aeropuerto internacional de Chinchero es estratégica por su ubicación. De materializarse, estará en un punto equidistante de las principales capitales sudamericanas como Brasilia, Montevideo, Santiago y La Paz y más cerca de los países orientales. Siendo la China la que seguramente utilizará más esta terminal.

Su construcción, asimismo, es importante para el crecimiento y desarrollo de Chinchero y Anta, zonas hacia donde tendrá que crecer necesariamente la ciudad del Cusco porque no tiene a donde más expandirse y, es aquí, donde se instalarán hoteles, agencias de turismo, tiendas de souvenirs y, en fin, cientos de nuevos negocios.

Esto favorecerá también a las regiones de Apurímac, Madre de Dios, Puno y Ayacucho porque sus habitantes, para viajar al extranjero, ya no tendrán que ir a Lima con todo el engorro que eso significa ahora. Esto será pues algo extraordinario y de gran beneficio para todo el Sur.

Mi preocupación es que, este ofrecimiento gubernamental aprista no se concrete y sea una promesa más que se lo lleve el viento, por la diversidad de opiniones contradictorias que se presentan solo por el prurito de oponerse. Todos creen tener derecho a opinar, desde legos y expertos hasta fantasmas, los sindicatos, agencias de turismo, Instituto Nacional de Cultura y, naturalmente, los colegios profesionales. Todos quieren meter su cuchara, hasta las musarañas. Entretanto, la obra se retrasay ojala no sea por otros cuarenta años más. Esta bien que se tomen en cuenta las sugerencias pero lo que no está bien escuchar a quienes critican por politiquería o por intereses particulares. Se está perdiendo mucho dinero por estas demoras innecesarias en Proinversión.

Por eso habría que sugerirles a estos funcionarios que se pongan las pilas y trabajen seriamente, para evitar más palos. Propónganse. Esta vez…¡Sí se puede!

!ULTIMO MINUTO!

¡Maldita sea! Acabo de enterarme que no se puede. Estamos empezando enero del 2011 y me cuentan que nuevamente se ha postergado la licitación. ¿No les dije? esto es un hueveo de nunca acabar. Algo turbio se cocina detrás de esta licitación. Pienso que habrá que esperar que se vaya el gobierno aprista para que acabe esta pesadilla por todos son unos “#$%&/$%]&amp?X de su…

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