Alan en la recta final

Como ya es tradicional en Fiestas Patrias y por mandato de la Constitución Política del Estado, el presidente de la República Dr. Alan García Pérez se presentó en el seno del Congreso de la República para dar cuenta de su labor gubernamental. Y, precisamente hoy, me referiré a esta presentación, sin apasionamientos ni influencias políticas o religiosas de ningún tipo.

Para empezar, pienso que el Presidente ha desaprovechado su última y mejor oportunidad para hacer los anuncios que el pueblo esperaba, esa revolución que soñaba Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del partido Aprista al que pertenece el Dr. García. No pareció un mensaje de último año, sino un recuento más de cifras y obras que todos los peruanos ya las conocemos hasta el hartazgo por los anuncios televisivos y la mllonaria porpaganga radial que se hizo en los medios de comunicación con el slogan “El Perú avanza”. Y eso no es lo que se esperaba en este último tamo de su mandato, ni es el estilo del Alan que conocemos. Parecía un orador más del montón, tratando de no equivocarse en la lectura del texto obligado que parecía no haberlo redactado él sino su equipo de asesores. Daba la impresión que lo que más deseaba era terminar su discurso lo más antes posible para no provocar bostezos en el hemiciclo y aburrimiento frente al televisor. ¿Dónde estuvo aquel Alan que encandilaba a las masas?

Increíble, la gente estuvo más pendiente de Federico Danton, el menor de sus hijos, que del presidente. Hasta los camarógrafos parece que se hubieran encandilado más con la presencia del niño que con el discurso presidencial. Igual ocurrió en el desfile militar.

De acuerdo a su aburrido recuento, estamos avisados que este último tramo será más de lo mismo. No se llevará a cabo la reforma del estado, ni los cambios en el poder judicial, tampoco se darán las leyes que nos coloquen en el primer mundo, como benévolamente cree el renombrado chef peruano Gastón Acurio en una entrevista que le hizo El Comercio.

No habrá ni reforma ni revolución que nos modernice. La vida seguirá igual, al menos un año más, porque al doctor García no le da la gana de estropear su treinta por ciento de aceptación que hoy goza de acuerdo a las últimas encuestas. Preferirá seguir actuando a medias tintas y pasar el año por agua tibia.

Está claro, este último tramo de su gobierno será más de lo mismo.

Luego del desastre de su primer mandato donde imperó la corrupción, la compadrería y los malos manejos, y los doce apóstoles eran los que manejaban la economía del país, pensé que en su segundo debut las cosas cambiarían, que se amarraría mejor los pantalones y sería menos tolerante con la corrupción.

Los peruanos creímos que con la experiencia acumulada en su primer gobierno, en su segundo mandato las cosas iban a cambiar poniendo las cosas en su sitio y a los corruptos en la cárcel, pero no fue así. No sé si a sabiendas o no, pero permitió que los tiovivos de siempre hagan de las suyas y los coimeros se llenaran los bolsillos con dineros mal habidos.

En su discurso no dijo nada para corregir esto. ¿Acaso la corrupción no es una bomba de tiempo que se le dejará al próximo gobierno? Tampoco ha dicho absolutamente nada sobre el rumbo que tomará el Perú de aquí al Bicentenario de nuestra independencia. Qué se hará para generar más empleo, uno de los más graves problemas que debemos encarar en los próximos años. Qué se hará con las actuales regiones cuyos presidentes no atan ni desatan porque no saben cómo gastar los presupuestos que les asignan, mucho menos el dinero proveniente del canon y si gastan es para embolsillarse una parte y la otra haciendo obras intrascendentes. Esta regionalización fue solo un cambio de nombre de los llamados departamentos. Para mí que debería haber solo nueve grandes regiones, de acuerdo a las tres regiones naturales que tiene el Perú: Región Costa Norte, Costa Centro y Costa Sur. Igualmente Región Sierra Norte, Sierra Centro y Sierra Sur y finalmente Región Selva Norte, Selva Centro y Selva Sur. De esa manera los planes, proyectos y programas serían más viables.

El mandatario tampoco ha dicho nada sobre el agro, que está en inminente peligro de sucumbir si no se le atiende antes que se pongan en marcha los TLC y así puedan competir en igualdad de condiciones con los agricultoras de los países con los que hemos firmado los tratados, los mismos que tienen precios subsidiados.

No ha querido decir qué se hará para enmendar el grave error cometido con el convenio que se firmó en la administración Toledo para la exportación del gas de Camisea por ser absurdo y entreguista. No dijo que planes tiene el estado para llevar gas a las regiones más deprimidas como Puno y Apurímac donde se requiere de la ayuda gubernamental para que puedan salir de su condición de miseria fomentando la instalación de industrias manufactureras y otorgando préstamos más eficientes a las Mypes.

Sobre el tema de la inseguridad ciudadana, García no quiso meter las manos en el fuego, se limitó a sugerir una mayor coordinación entre el serenazgo y las FFPP pero no admitió que este es uno de los problemas más graves que afronta el país, en las ciudades, en las carreteras, en las calles y en los mismos hogares donde los asaltantes se meten pistola en mano y se llevan todo lo que encuentran.

Pero así como hubo grandes omisiones, también hubo algunos buenos anuncios como la pensión de cien soles a los ancianos mayores de 75 años en extrema pobreza, solo que la cifra debió ser por lo menos de diez soles diarios para que estos puedan subsistir al meno sin pasar hambre. Y lo que a mí me preocupa es la edad de los beneficiarios, porque según un estudio de las Naciones Unidas el promedio de vida de los peruanos es de 73 años, lo que quiere decir que serán muy pocos los sobrevivientes favorecidos. ¿Verdad que parece una burla? Otra cosa, esta pensión de tres soles diarios no alcanza ni para un menú franciscano, pero algo es algo, con el tiempo será más fácil regular esta magra cifra de acuerdo a la realidad económica del país. No olvidemos que en la actualidad el 46% de los adultos mayores tiene que verse obligado a seguir trabajando para poder subsistir.

Otro buen anuncio fue el aumento a los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerza Policiales. Ahora lo que se tiene que exigir es que se fije el monto y el cronograma de pagos para que no les hagan el avión como ya ocurrió con otros ofrecimientos incumplidos.

Igualmente, fue aplaudida la decisión de cancelar las actividades de la empresa minera Doe Run y la reubicación del personal en otros asentamientos mineros. Esto está bien porque la empresa ya se estaba pasando de conchuda. Igualmente fue bien recibida la noticia del nombramiento a los docentes de la carrera Pública Magisterial y el anuncio que próximamente se convocará a licitación la construcción del nuevo aeropuerto del Cusco en la zona de Chinchero y la licitación de la represa Angostura de Arequipa, así como el mejoramiento del sistema de defensa y la situación militar.

Lo lamentable del discurso es que haya sido uno más, como si estuviéramos a mitad de su gobierno y en el mejor de los mundos, como si Alan se estuviera cuidando de no meter la pata para terminar su mandato en un lecho de rosas, cuidando de no decir nada que afecte la susceptibilidad de los fujimoristas quienes, según sus cálculos, le tenderán la alfombra roja para que regrese el 2016. ¡Falso de falso! Porque si ellos ganan las elecciones lo perseguirán como ya lo hicieron cuando gobernaban Alberto Fujimori y su siamés Vladimiro Montesinos.

Alan volverá solo si hace la revolución democrática que le reclama el pueblo, esa revolución que seguramente se lo recuerda en sus noches de insomnio su menor Víctor Raúl Hay de la Torre, a quien hasta ahora lo sigue defraudando. Alan volverá el 2016 si termina su gobierno con los aplausos del pueblo y no de unos cuantos hayayeros. Alan volverá si soluciona en este último tramo que le queda los problemas pendientes que no se atreve aún a resolver, para que los peruanos tengamos una mejor calidad de vida. Alan volverá si termina su mandato admirado por los pobres y no solo por los ricos que se volvieron más ricos en su mandato. Alan volverá si invierte una parte de los 38 mil millones de dólares que tenemos en reservas en mejorar la educación, la salud y la calidad de vida de los peruanos teniendo en cuenta que invertir en el hombre es mejor que invertir solo en infraestructura.

Por eso, permítame decirle doctor Alan García que aún es tiempo para que pase a la historia como un buen presidente y no al baúl del olvido como un elegido más que pasó por palacio. Escoja usted señor presidente.

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