Inconveniente aliento a la homosexualidad

El crecimiento de la homosexualidad en nuestro país no debe ser motivo de orgullo sino, todo lo contrario, de vergüenza y preocupación. Esta orientación sexual considerada de manera simplista como “la cosa más normal en una sociedad moderna” no es precisamente lo normal sino una aberración de la especie humana que no puede ser alentada.

Es verdad que esta inclinación hacia individuos del mismo sexo no es solo de nuestro tiempo, ha habido maricones y lesbianas en toda época, desde Sodoma y Gomorra, pasando por la vieja Roma de los Césares y ahora están en todas partes, unos enquistados en las oficinas públicas y privadas más encumbradas y otros en los salones de belleza, peluquerías, estaciones de radio y televisión y en las calles y avenidas, donde ofrecen sus servicios sexuales a vista y paciencia de las autoridades municipales,

Y eso no puede ser considerado de ninguna manera como “un orgullo gay” sino como una vergüenza nacional. Lo normal es ser varón o mujer. Y que ambos cumplan con sus funciones físicas naturales y, al unirse, procreen hijos para que sigan conservando la especie humana.

¿Se imaginan un mundo solo de maricones y lesbianas? La población mundial desaparecería. Se extinguiría tan rápido como se extinguieron los dinosaurios. Esto no es cosa de juego. No se puede alentar de manera irresponsable la homosexualidad bajo el falso concepto de la libertad de la opción sexual. En algunas naciones se está llegando al colmo de permitirles a los homosexuales la adopción de menores. ¿A dónde se quiere llegar? Es un atentado contra los derechos humanos, porque no es normal que estos inocentes niños sean criados en ese tipo de hogares donde no se sabe quién es el papá y quién la mamá. Que los maricones hagan lo que quieran con sus vidas, pero que no malogren las vidas de seres indefensos destinándolos a crecer sin la correcta identificación de padre y madre. Y, lo peor, esos niños creerán que lo más normal es tener relaciones entre seres del mismo sexo.

Por esa razón, no es pues ningún mérito que la alcaldesa haya participado en la marcha por el Día del Orgullo Gay. La señora Susana Villarán no debe olvidar que como primera autoridad edil representa a toda la colectividad y no solo a los homosexuales.

No es pues un buen mensaje para nuestra sociedad porque su actitud puede interpretarse como un aliento a la homosexualidad y no como un rechazo a la exclusión por cuestiones de género. Tampoco es una buena señal que el Municipio que ella preside esté por aprobar una ordenanza que obligaría a los establecimientos comerciales a colgar un letrero donde se lea que “promueven la igualdad por identidad de género y orientación sexual”. Con esto lo único que se logrará es publicitar de manera subliminal el apoyo a la homosexualidad. Pienso que la señora Susana Villarán está siendo sorprendida por algún gay encubierto. ¿Se imaginan estos cartelitos colgados en todas las puertas de los establecimientos comerciales? ¡Que tal propaganda!

Y que no se me tilde de homofóbico por este comentario. Me interesa un pepino la opción sexual de los adultos. Como mayores de edad pueden hacer de sus vidas lo que quieran, siempre y cuando respeten a la sociedad y no hagan demostraciones morbosas en público. Por respeto a nuestras buenas costumbres los juegos sexuales deben ser mantenidos en estricto privado.

REACCIONES

Ni bien publiqué esta nota me llegaron varias correos electrónicos, entre ellos una aclaración sobre las opiniones que podría generar la participación de la señora Villarán en esta marcha, aclarando que la alcaldesa de Lima había indicado que hay mucha intención política en las críticas que recibe. “Lo que yo quiero, con franqueza, es que tengan una alcaldesa honesta, coherente y que trabaja indesmayablemente por el bien de todos y que no discrimina a nadie, no me van a bajar a mí las ganas que tengo de trabajar por mi ciudad”, aseguró.

Dijo, además, que todos los cristianos y católicos, como ella, tienen como valor prioritario la dignidad de las personas, y que esta no se mide por el color de piel, el barrio donde se vive o la orientación sexual que se elige. “Todos tenemos la misma dignidad. Como cristiana y católica siempre he pensado que la dignidad nos viene de Dios a todos, no podemos discriminar”, concluyó.

Bien haría la alcaldesa en reconocer que este apoyo es un innecesario aliento a la homosexualidad. Una cosa es respetar la opción sexual de los homosexuales y otra encabezar sus marchas y pretender obligar a los establecimientos públicos a colgar cartelitos para evitar su discriminación. En fin, esperamos que esta idea descabellada no prospere.

Anuncios

Etiquetas:

Una respuesta to “Inconveniente aliento a la homosexualidad”

  1. telson Says:

    En los siguientes capítulos echaremos una mirada a la homosexualidad y a sus factores subyacentes. Discutiremos el origen de la homosexualidad, si es posible ser librado de ella, y también lo que dice la Biblia al respecto. Muchas personas podrán tener diferentes opiniones sobre los temas tratados, pero aún así valdrá la pena leer todo el texto.

    http://www.jariiivanainen.net/homosexualidad.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: