Marisol Espinoza se quiere lavar las manos

Misma Poncio Pilatos, la vice presidenta de la República Marisol Espinoza busca lavarse las manos luego de haberlas embarrado con su gestión para arrebatarle a Abancay, capital de la Región de Apurímac, un tomógrafo y dárselo a su ciudad natal Piura. Incurre no solamente en un supuesto delito de tráfico de influencias, sino de abuso de poder.

Trata de evadir su responsabilidad haciendo una serie de explicaciones tiradas de los cabellos y diciendo muy suelta de huesos: “Rechazo tajantemente el reportaje presentado de manera tendenciosa en el cual se intenta manchar mi imagen y el trabajo que vengo realizando”

Sobre este punto habría que aclararle que nadie trata de manchar su imagen. Ella sola se la manchó con semejante desatino. Lo correcto sería que reconozca que fue una metida de pata arrebatarle a una de las regiones más necesitadas y olvidadas del país, un instrumento médico tan importante, para favorecer a su tierra natal. Que sus gestiones hayan sido antes o después del cambio de gobierno no la libran de su lamentable error.

Así son las cosas. Sin querer queriendo, como dice el chavo del 8, la vice presidenta reconoce que envió un oficio al recientemente nombrado presiente ejecutivo de EsSalud Alvaro Vidal, pidiéndole “que se le informe los motivos por los cuales no se ha remitido hasta esa fecha el tomógrafo que en el 2007, le fuera entregado al Hospital III Cayetano Heredia de Piura”. ¿Esta no es una forma de presión a las autoridades de EsSalud?

Habría que investigar hasta dónde ella influyó en esa equivocada decisión de quitarle a Abancay lo que le correspondía por derecho propio.

Ahora que se le ha descubierto el chicharrón, anuncia que personalmente verificará que llegue un tomógrafo para Abancay. Y aseguró, además, que ese equipo existe y que corresponde a EsSalud su instalación. No le queda otra cosa porque sabe en su conciencia que cometió una falta que le puede costar una sanción, si el Congreso actúa con justicia.

De otro lado, EsSalud emitió un comunicado tratando de defender lo indefendible y, lo que es peor, buscando salvar a la vicepresidenta, manifestando que “EsSalud garantiza un tomógrafo computarizado de 16 cortes, en el contrato de adquisición de equipos para el nuevo Hospital II de Abancay. Nos parece muy bien que este nuevo hospital cuente también con un tomógrafo, como deberían tener todos los hospitales de EsSalud del país, pero este hecho no le lava las manos, menos la cara, a la vicepresidenta.

Tiene que investigarse si hubo o no tráfico de influencias. Lo demás son cuentos chinos.

Otra cosa, da la impresión que los funcionarios enquistados en Lima, no conocen la ciudad de Abancay, menos toda la Región Apurímac porque, en el mencioado comunicado, EsSalud dice que “En tanto se construye el nuevo hospital (en Abancay) cumplirá con atender la demanda de exámenes de tomografía de los asegurados de Apurímac en base a un convenio con el Hospital Evangélico Diospi Suyana del distrito de Curahuasi, asumiendo inclusive los gastos inherentes al traslado de los pacientes”. Como si Curahuasi estuviera a la vuelta de la esquina y no a más de 70 kilómetros de distancia de una carretera de curvas y contra curvas.

El asunto es que estas faltas de los dos vice presidentes está ya afectando la imagen gubernamental. No hay nada que hacer que ambos personajes tienen dificultades para caminar rectos como quisiera la señora Nadine Heredia. Así, es preferible que su esposo, el presidente Ollanta Humala, camine solo que mal acompañado.

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