2012 un año como para cruzar los dedos

Al final del 2011, evitaré hacer un aburrido recuento de los hechos que pasaron, como acostumbran hacer los diarios y la televisión, cada vez que finaliza un año. Tampoco voy a dedicarme a hacer un inventario de los éxitos y fracasos de los seis primeros meses del gobierno que preside Ollanta Humala. En las últimas horas del año que se nos va prefiero hacer algunas reflexiones sobre el Nuevo Año que se nos viene porque, pienso, será como para cruzar los dedos, sobre todo en el aspecto económico, aclarando que para nosotros los peruanos no será tan malo como lo será para los europeos o los norteamericanos, pero será un año lleno de incertidumbres.

Les digo esto no por aguarles fiesta de Año Nuevo sino por precaución, para que a las doce de la noche se engullan el doble de uvas de las que se acostumbra consumir, como cábala. Igualmente, les recomiendo pasar, no una, sino varias veces por debajo de la mesa, cruzando los dedos y, si pueden, también de los pies. Y, en lugar de darse una vuelta a la manzana con la maleta llena, esta vez den dos vueltas, por si acaso, siempre y cuando se lo permita el físico, me refiero a vuestra resistencia para trotar, no al vecino que enseña el curso de Física en la UNI. Luego, por sí acaso, les sugiero cambiar la ducha por un baño de florecimiento, porque ¡agárrense! el 2012 será “coño, un año del carajo, claro, no un”año de mierda” como dicen los sufridos españoles que, dicho sea de paso, nuevamente la verán negra desde el inicio porque su economía ya entró en una recesión y esta avanza como una marea negra.

No quiero pasar de aguafiestas, fatalista, negativo o malaguero, sino todo lo contrario, mi deseo es que pasen un Nuevo Año feliz, sin sobresaltos y sobre todo sin deudas que los martiricen. Por eso les recomendo que será mejor que vayan guardando pan para mayo porque es casi seguro que los ingresos en general bajarán o, en el mejor de los casos, se estancarán.

Es preferible que en estas últimas horas que le queda de vida al 2011, eviten reventar las tarjetas de crédito porque los intereses se los comerán zapatos y todo. Tampoco se metan en préstamos hipotecarios sin antes medir vuestras posibilidades de pago porque si por desgracia pierden el trabajo ¡mama mía! lo perderán todo, hasta la camisa, como consecuencia de los embargos automáticos que han firmado y no miraron bien, por las letras chiquitas que utilizan los bancos, a propósito.

Repito, no despilfarren vuestro dinero sin ton ni son, tentados por las “insuperables ofertas” de los establecimientos comerciales porque el año que se viene será muy inestable y de alto riesgo. Mi afirmación se basa en la siguiente observación:
A nivel mundial la economía no camina bien, y si camina es porque Dios es terrícola y no marciano. Europa se hunde en una crisis jamás vista, el euro no da para más. La economía europea está más enredada que ovillo de abuela después que jugó su gato, las medidas económicas basadas en parchar los huecos de los bancos, en lugar de solucionar el problema, lo están agravando. Disminuirá el empleo, por consiguiente habrá pocos compradores. Y como no habrá a quien vender, las empresas seguirán pateando latas, al igual que sus trabajadores. Eso mismo ya está ocurriendo en la China, donde muchas fábricas han tenido que bajar el ritmo de su producción porque han disminuido los pedidos del mercado europeo. A propósito, la China y Japón han acordado no utilizar el dólar para sus transacciones monetarias por desconfianza. Ahora lo harán en yenes. No sé por cuánto tiempo, pero creo que esta aventura no durará mucho porque el dólar sigue y seguirá siendo la monera rey en las transacciones internacionales por más que tenga menos respaldo que un banco de madera en el comedor de los agachados.

En Estados Unidos el gobierno aún no sabe qué diablos hacer para salir de la crisis. Su mayor dolor de cabeza es subir el empleo y sanear su economía. Le debe a las mil vírgenes, especialmente a la China. Los chinos tienen a los norteamericanos agarrados de los testículos. Hacen lo que quiere en el país del tío Sam, se mofan de sus economistas y se dan el lujo de mantener su yuan en la estratósfera, por demás sobrevaluada. Compran en los EEUU todo lo que se les antoja, fábricas, edificios, calles enteras de tiendas, casinos, restaurantes, compañías de transporte y, en fin, el país entero.

En el frente interno avizoro que la luna de miel de Humala con el pueblo se acabará definitivamente el 2012 como consecuencia de su infidelidad con la izquierda porque, antes de lo previsto, le sacó la vuelta y está tan obsesionado con los halagos de la derecha que hasta parece haber olvidado quiénes lo han puesto en la silla presidencial. Ya se deshizo de los ministros progresistas y no sería nada raro que un día de estos anuncie el indulto del chino.

Si esto ocurre, irritará a medio mundo y las tensiones con el pueblo se agudizarán por más que ponga en ejecución un programa populista, de dádivas, como aumento de sueldos no financiados, una bajada forzada en el precio de la gasolina, aumentando el subsidio con un petroleo que bordea los cien dólares barril y, en fin, todo lo que hacen los gobiernos para contentar de momento a los exaltados ciudadanos y no bajar más puntos en las encuestas, sin medir las consecuencias económicas. Y para tranquilizar a los grupos de poder económico, que exigen orden, pondrá a las Fuerzas Armadas y a la policía como guachimanes de sus negocios.

Si se indulta a Fujimori, las protestas de los grupos de Derechos Humanos aquí y en el exterior se acentuarán, a pesar de la campaña de los diarios, las encuestadoras y todos los medios que se empecinan en hacernos creer que el ex dictador está al borde de la muerte cuando en realidad es todo lo contrario. Según el último informe médico el chino está mejor que nadie, disfrutando de todas las comodidades que le ofrece la Dirove, su alojamiento de cinco estrellas. Fujimori está deprimido porque no puede salir de prisión para irse a Japón y pedirle cuentas a la Satomi, su ex mujer, una de las depositarias de sus fondos, al igual que a su hermana y su cuñado. Si lo indultan lo primero que hará es irse a su tierra natal so pretexto de restablecer su quebrantada salud y no se le podrá sacar ni un solo sol por las reparaciones civiles. Eso está visto.

Como decía, el 2012 será pues un año de conflictos sociales porque el pueblo le pedirá cuentas a Humala y, por consiguiente, aumentará la represión. Y si no se sabe manejar bien la llamada ley de consulta previa, que aún no tiene reglamento, el remedio será peor que la enfermedad. Conga, en Cajamarca, fue solo el inicio del baile. El ritmo violentista seguirá en otras regiones porque el gobierno está acostumbrado a actuar de bombero, es decir entra en acción cuando el incendio ya está en la pradera.

De otro lado, el diferendo con Chile, en manos de la Corte Internacional de La Haya, entrará en una etapa decisiva, lo que será aprovechado por los traficantes de armas para meter cizaña y hacer grandes negocios y serán los halcones de la Armada chilena los encargados de agudizar la tensión desconociendo la sentencia, en caso que esta les resulte adversa. No por gusto lanzaron su satélite para que gire sobre nuestras cabezas, vigilando nuestros pasos, forografiando nuestros cuarteles y armamento. Mientras que nosotros, en materia de comunicaciones, estamos en la época de los chaskis y los quipus.

Otra piedra en el zapato será la demanda a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entidad que, estoy seguro, no se dejará influir por el piteo del Ministro de Justicia peruano, ni los diarios “influyentes” y seguirá en sus trece y es posible que admita la demanda al estado peruano en contra de aquellos malos elementos dirigidos por Montesinos que ejecutaron extrajudicialmente a los emerretistas sobrevivientes de la impecable incursión a la embajada de Japón para rescatar a los rehenes, en 1997. Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles.

Sin embargo, estoy seguro, la CIDH evitará comprometer a los comandos que fueron entrenados profesionalmente para este rescate, cuya hazaña fue reconocida mundialmente. De esto no cabe duda. Lamentablemente no se cree en la imparcialidad de los juicios castrenses ni en la transparencia del fuero civil peruano, por la politización y utilización del caso para eximir de culpa a los responsables. Este hecho causará una polarización en la opinión pública y distraerá la atención en otros temas.

En lo económico, si el gobierno no adopta las medidas correctivas para contrarrestar la crisis mundial y captar más inversiones, tendremos un frenazo, esto es factible por la incapacidad de los funcionarios de Proinversión para sacar adelante los concursos. El país puede caer en una lamentable paralización y perderse los miles de millones de dólares que están atiborrados en la sala de espera de los organismos burocráticos. Y, si a este retrazo se agrega la inestabilidad social, la cosa se pondrá color hormiga. Las inversiones vendrán siempre y cuando las condiciones les sean favorables porque nadie invierte en un país de riesgo y para colmo sin infraestructura, ni reglas de juego claras. Por eso es urgente hacer la mil veces reclamada reforma del estado.

Otra cosa,nuestra economía no debe estar supeditada a la minería. Debemos diversificarla, dándole más apoyo a la agroindustria, por la biodiversidad de nuestra naturaleza y las grandes oportunidades de exportación que se han abierto con los TLC firmados recientemente. En este aspecto hay que reconocer que hemos logrado prestigio, a tal punto que hasta Rusia está queriendo firmar cuanto antes un TLC con nosotros

Recordemos que se puede dejar de hacer cualquier cosa menos dejar de comer, por tanto debemos ser más eficientes en la producción de alimentos. Tampoco los habitantes del mundo dejarán de vestirse, salvo en los calurosos días del verano tanto en el hemisferio norte como del sur, estación donde las chicas no quieren lucir nada sobre la piel. Por consiguiente, tenemos la obligación de ayudar a nuestros empresarios, dotándoles de una tecnología moderna y eficiente para que mejoren la calidad de sus confecciones y a la vez para que aumenten los volúmenes que exigen los compradores extranjeros. Para esto se deberá,igualmente, mejorar y aumentar las plantaciones de algodón y la producción de lanas, de alpaca, oveja y vicuña.

El dólar seguirá cayendo no solo por las inversiones, las exportaciones y el envío de las remesas de los residentes peruanos en el extranjero sino, sobre todo, por el narcotráfico. Esto último es lo que no se quiere decir, pero esa es la verdad. La avalancha de dólares por este concepto es incontrolable. Poco o casi nada se ha hecho por bajar el crecimiento de la producción de coca porque no se puede o sencillamente no se quiere. Entretanto, el terrorismo, aliado del narcotráfico, sigue vivito y coleando.

Tenemos gas y no lo aprovechamos, en los hogares ni en la industria.

Este nuevo año seguiremos exportando minerales en bruto porque actuamos como brutos en lugar de darles un valor agregado y dar ocupación a nuestros trabajadores y no, como sucede ahora, les damos trabajo a los obreros de otros países.

Existe el temor que la inflación de algunos brincos. El 2011 cerramos con una inflación del 4.73%, la más alta de los últimos años, más del doble de la del año pasado (2.08%) y si el 2012 se repite esta inflación y termina acompañada de una recesión, la cosa será terrible. Es decir pocos productos en el mercado a precios elevados. Esto podría ocurrir siempre y cuando las fábricas no se animen a producir más por temor a quedarse con la mercadería y, claro, al haber escasez de productos en el mercado, sube el precio. Así de simple. Por fortuna todos los pronósticos dicen que la inflación no llegará al 4%.

Al margen de estos temores, si se les ilumina la lamparita de la sabiduría a los mandamases del gobierno podemos seguir creciendo y hacer realidad la inclusión de la que tanto se habla. Hay una gran deuda pendoiente con los pueblos del interior y un deliberado incumplimiento de las promesas hechas en la campaña electoral. El Canon necesita reajustes porque hasta ahora no funciona por la injusta repartición que existe y la incapacidad de gasto de las autoridades regionales. Es una vergüenza que se devuelva el sesenta por ciento del presupuesto por falta de proyectos o porque los pocos que se presentan carecen de un sustento técnico.

Hay plata y la gente no ve obras. Hay agua y esta está amenazada por la minería informal, hay oro pero brilla solo para unos pocos y hasta nuestras reservas sirven para favorecer a unos cuantos bancos norteamericanos que, si quiebran, nos dejarán en la cochina calle.

Como ven, las cosas no son como parecen. Por eso, frente al triunfalismo de nuestros gobernantes, el periodismo tiene la obligación de hacerlos aterrizar.

En este Nuevo Año les deseo suerte a todos.

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