Bill Gates tiene y no la razón.

Bill Gates, el segundo magnate más rico del mundo con una fortuna de 56 mil millones de dólares, después del mexicano Carlos Slim con 74 mil millones, (vale la pena aclarar que el fundador de la Microsoft seguiría siendo el hombre más rico del mundo de no haber donado 24 mil millones a su fundación) y seguido de Warren Buffet, en el tercer lugar, con una fortuna de 50 mil millones de dólares, según la revista Forbes, dice que “Perú puede ser tan rico como un país europeo”  y que ya no necesita recibir ayuda porque “se trata de un país de ingresos medios”.

“Cuando se ayuda a países como Perú, con 10 mil dólares de renta per cápita, debes preguntarte por qué lo ayudas” se interroga el mandamás de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Tiene y no la razón el sorprendente empresario que hizo fortuna de la nada.

Por un lado, tiene razón, porque no se puede ayudar a un país como el nuestro con más de 50 mil millones de reservas pero, tan descomunal cifra, solo sirve para enriquecer a banqueros nacionales y extranjeros. No se puede ayudar a un país que tiene grandes riquezas naturales pero que, lamentablemente,  no sabe explotarlas racional ni adecuadamente. Cómo ayudar a una país que tiene suficiente agua pero que por incapacidad de sus autoridades se pierde en el mar.

 

Es una vergüenza que teniendo abundantes recursos naturales, un mar rico en productos ictiológicos, los andes más extensos, llenos de minerales, y una selva amazónica más grande que la mayoría de países europeos, tengamos que estar pasando el sombrero a los países ricos.

Tiene razón Bill Gates al extrañarse que un país con tanta riqueza siga recibiendo ayuda exterior pudiendo destinar estos fondos a otras naciones más necesitadas. Pero, lo que no sabe él es que seguimos siendo un mendigo sentado en un sillón de oro (durmiendo la siesta). Lo que no sabe Gates es que esa riqueza se queda en manos de unos cuantos y, la mayoría, el 60%, vive en una pobreza franciscana y, lo que es peor, en extrema pobreza.

Lo que no sabe el fundador de la Microsoft es que esa riqueza no está adecuadamente explotada, ni  equitativamente distribuida, porque tenemos mandatarios indolentes, funcionarios corruptos y empresarios que viven del estado y solo piensan en acumular riqueza. Nuestros empresarios no son como usted señor Gates que da generosamente el 30% de su fortuna para aplacar el hambre de los niños del mundo y combatir las enfermedades endémicas.

Por otro lado, tenemos un estado incapaz, paquidérmico, lento, que no le da la gana reformarse porque quienes se amamantan de él, así están bien, ganando sueldos exorbitantes. Y como viven como peces en el agua, no tienen el propósito de cambiar nada. Hacen fortunas del desorden y la coima.

No somos un país del primer mundo, ¿Sabe por qué?, porque priorizamos la ejecución de obras de infraestructura faraónicas y postergamos la construcción de hospitales, carreteras y escuelas. No le damos importancia ni a la salud ni a la educación. No somos un  país próspero porque tenemos entidades y ministerios que se crean para dar trabajo a los allegados y no a los capacitados. Necesitamos de inversiones pero la entidad encargada de convocarlas y canalizarlas, como Proinversión, las espanta con estudios largos y trabas burocráticas. 

Seguiremos siendo tercermundistas mientras sigamos dilapidando los fondos públicos en sueldos elevados de funcionarios ineptos y congresistas otorongos, roba cables y comeoros, en lugar de mejorar los sueldos de maestros, médicos, enfermeros y policías. Seguiremos tal como estamos si continuamos gastando dinero en alimentar a delincuentes hacinados en las cárceles, olvidando a los millones de niños desnutridos que no reciben nada. No habrá cambio si botamos la plata en la vigilancia y cuidado de las casas y autos de los ministros y otros altos funcionarios del estado, mientras la seguridad ciudadana está abandonada.

Tiene usted razón señor Gates en sugerir que nos quiten la ayuda pero, en las condiciones actuales, será un castigo para los más pobres, una sentencia de muerte para los niños desnutridos de mi país. Quitarnos la ayuda solo contribuirá al incremento de la delincuencia y el narcotráfico. Morirán más madres en estado de gestación y en el proceso de alumbramiento, por falta de atención. Desertarán más niños de las escuelas por ayudar a sus padres en las tareas agrícolas y habrá más mendicidad y más delincuencia en las calles.

Otra cosa señor Gates, es falso que el ingreso per cápita de mi país sea de 10 mil dólares anuales, eso significaría que cada habitante tendría casi  850 dólares mensuales, es decir algo más de 2,200 soles. Son muy pocos los que tienen esos ingresos. La mayoría vive en la pobreza. Son pocos los privilegiados con un trabajo bien remunerado y muy pocos los ricos, porque en mi país no existe una adecuada distribución de la riqueza.

En conclusión, señor Gates, mientras no haya un buen gobierno, equitativo y honesto, que cobre impuestos justos a los que más tienen y tienda la mano a los más necesitados, todavía necesitaremos de la ayuda exterior, por más que se nos caiga la cara de vergüenza.    

                      

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