Yo no fui, fue Teté

El General Otto Guibovich dice que los chalecos antibalas que, al parecer no evitan ni el pinchazo de un alfiler, efectivamente fueron comprados a la empresa Point Blank Solutions Ink de los EEUU cuando él era comandante General del Ejército, sin embargo, se cuida aclarando que las placas metálicas que necesariamente deben llevar estos protectores, se hicieron aquí “para aprovechar nuestra capacidad instalada” cuando él ya había pasado a la situación de retiro. Así trata de evitar que le salpiquen las gotas del agua sucia de la corrupción.

Igualmente, Rafael Rey, Ministro de Defensa del régimen anterior dice que no fue él quien ordenó la adquisición de este material vital para la protección de nuestros soldados. Entonces, ¿quién fue?

Todo apunta al ex Ministro de Defensa Jaime Thorne ya que, durante su gestión, se inició el proceso de adquisición de estos chalecos. Como vemos, todos dicen “Yo no fui, fue Teté”. Este peloteo tendrá que investigarse y sancionar ejemplarmente a los responsables porque no es posible que se haya jugado con la vida de los efectivos que arriesgan sus vidas para que los peruanos vivamos tranquilos.

Ahora bien, lo que la Comisión de Defensa Nacional y Orden Interno debe investigar no es solamente el caso de los chalecos que, en volumen y monto, resulta siendo una pigricia frente a la magnitud de otras adquisiciones, de helicópteros, camiones, tanques, repuestos, armas, municiones, mantenimiento, en fin, hasta de gasolina y alimentos. Y es justamente en tiempos de guerra y otros conflictos menores donde ocurren estos hechos vergonzosos porque nadie puede fiscalizar los gastos. Y hasta los periodistas estamos cohibidos de denunciar estos casos en medio de un conflicto por temor a ser tratados de traidores a la patria y enemigos de las FFAA, tal como ocurrió en la Guerra del Cenepa, donde nuestros soldados no eran abastecidos adecuadamente de alimentos y municiones, actos infames que no se hubieran conocido de no ser las denuncias de la prensa que terminó con la destitución de algunos malos jefes militares.

En conclusión, si queremos terminar con la lacra de la corrupción se tendrá necesariamente que pisar callos y romper huevos y no como hasta hoy, actuar con guantes de seda.

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Una respuesta to “Yo no fui, fue Teté”

  1. ivan Says:

    Preguntarle al Gral. Otto Guibovich de los equipos de campaña ,tanques chinos y otros armamentos que hizo cambiar las licitaciones para favorecer a un amigo a pesar que el comité de seleccion dijo que no eran los idóneos. Por eso le dio de baja al Gral. Vega Yañez y, en cambio, a los que firmaron en favor de la compra los envió al extranjero. Investiguen eso.

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