Paraguay: Un engañoso golpe de estado

Para empezar, el Presidente Paraguayo Fernando Lugo nunca fue santo de mi devoción o como dice el Chavo: “No me simpatiza” porque llegó a ocupar tan alto cargo ocultándole a su país su verdadero rostro, su pasado vergonzo de doble moral. Fue un obispo mañoso y mujeriego que se aprovechó de cuanta mujer pudo, a la que embarazó dejándola con los hijos que no quiso reconocerlos. Lugo siempre fue un hombre de dos caras. Por un lado se mostraba como un cura de conducta intachable, consagrando la hostia en el altar y diciendo palabras bonitas en el púlpito y por otro era un hijo de…satanás, que no solamente engatuzó a los files sino también a los ilusos electores que oían encandilados sus discursos cada vez que se subía al tabladillo para presidir sus mítines.

Un Obispo que riega hijos por donde va, no merece el cielo ni el sillón presidencial porque no es un buen ejemplo para el país.

Pero, no había otra solución, el pueblo paraguayo desesperado por sacudirse del Partido Colorado que descaradamente apoyó al fallecido dictador  Alfredo  Stroessner por más de 35 años y, no habiendo otro candidato, se vio obligado a votar por él, pasando por alto sus pecados. Los paraguayos lo hicieron su presidente por la fuerza de los votos y eso hay que respetar. Así es la democracia, guste o no guste.

El enfrentamiento entre campesinos y policías en un a hacienda de Curuguaty de propiedad de un empresario colorado que dejó un lamentable salto de once campesinos y seis policías muertos solo fue un pretexto. El Partido Colorado le tenía la puntería puesta desde el momento de su triunfo y se valió del vicepresidente Federico Franco, puesto de lado por Lugo, para socavar los cimientos de la presidencia.  En varias ocasiones el vicepresidente traidor amenazó a Lugo con mover los hilos del poder para destituirlo y lo logró con ayuda del Parlamento.

Algunos creen que esta defenestración es solo una burda estrategia a solo diez meses de los comicios presidenciales porque los terratenientes colorados temen perder sus propiedades a manos de los campesinos, luego del fracaso de la Reforma Agraria. No olvidemos que el 80% de las tierras está en manos de solo el 2% de la población porque el dictador Stroessner se los regaló a los militares, a los miembros del partido Colorado, a sus familiares y a sus amigos brasileños llamados “brasiguayos”. Estas tierras regaladas deberían volver al estado para ser distribuidas entre los campesinos.

Hay que reconocer que Lugo nunca pudo sacudirse de los miles de funcionarios corruptos encaramados en su gobierno, muchos de los cuales provienen todavía de la anterior administración y siguen manejando a su regalado gusto los hilos de la administración pública. Su desgaste era notorio y los medios de comunicación manejados por los colorados que todavía añoran el pasado dictatorial de Stroessner, le daban duro, haciéndolo bajar en las encuestas. Los colorados siempre manejaron a sus anchas la prensa para sojuzgar al presidente. Ellos prácticamente tenían en sus manos el timón del país e impedían que Lugo cumpla con los ofrecimientos de su campaña. No tuvo los pantalones para desenmascarar a los corruptos ni para enfrentarse frontalmente con los terratenientes productores de soja, es decir los empresarios más ricos y a la vez los más sinverguenzass del país.

Por donde se le mire, esta destitución vía el Parlamento es un golpe de estado, engañoso,  sucio, amañado y antidemocrático. Los colorados paraguayos no quieren desprenderse de las gollerías que lograron apoyando al dictador Stroessner. Por tanto los hombres libres y demócratas de América no podemos tragarnos este sapo. No defiendo a Lugo, defiendo la majestad de su cargo, usurpado, conculcado y robado por los colorados.

Y la OEA?  Bien, gracias.

Como siempre oculta la cabeza como los avestruces. Insulsa se hace el sueco y reacciona solo cuando la presión proviene de los EEUU, mientras tanto no mueve un dedo. Y como al parecer algunos empresarios y senadores norteamericanos estarían metidos en este golpe, la hace larga, se hace de la vista gorda, demora a propósito. Es una vergüenza que tengamos un organismo que no actúe en el momento que debe actuar. Ahora quiero ver a los cancilleres reunidos “de urgencia” el día de San Blando (porque no se sabe cuándo) para sacar por lo menos una resolución condenatoria y la restitución de Lugo y cumpla su mandato, tal como lo manda la Constitución. Eso es defender la democracia. Eso es sacar la cara por la legalidad,eso es  sacar a luz los trapos sucios que esconden algunos países para hacerse del poder de manera oscura, con votos comprados y canjeados, en sus congresos.

Esta es una nueva modalidad de golpe de estado que debe abrir los ojos del mundo. Ya no es a través de las armas que se toma el gobierno sino a través de un congreso corrupto manejado por los grupos de poder. Es un aviso para otros gobiernos que también están en la cuerda floja por la campaña interesada de determinados mediosde comunicación que responden, no solo a sus propios intereses sino a los intereses de quienes les dan la publicidad.

Pienso que la posición del Perú en la OEA debe ser de total condena a este golpe y solicitar la restitución de Lugo en la presidencia hasta que cumpla su mandato.

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Una respuesta to “Paraguay: Un engañoso golpe de estado”

  1. periodico paraguay Says:

    Muy buenooo!!!

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