Urgente reajuste en el Gabinete Ministerial

El Presidente Ollanta Humala está perdiendo un valioso tiempo demorando los cambios en el Gabinete Ministerial porque, tal como está, ya no da para más. Es una lástima que no se haya escuchado la voz del pueblo todavía cuando estalló el escándalo de La Convención. Prefirió dejarse llevar por los consejos de sus asesores militares de palacio y dale que dale, erre con erre, insistió en mantenerlos en pie, aunque sea con muletas, porque habían quedado seriamente lesionados luego de su bochornosa patinada. Del mismo modo, después del estallido del conflicto en Conga, se le pidió en todos los tonos el cambio inmediato del Presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés a través de las redes sociales porque la prensa de la derecha lo defendía con uñas y dientes

Tampoco hizo caso. Al contrario, su esposa Nadine Heredia salió al frente para apoyarlo. Esto hizo pensar a la opinión pública que, quien mandaba era ella y no él.

Sus reacciones tardías pueden causarle más problemas. Da la impresión que actúa solo cuando la pradera está en llamas, la leche ya está rebalzada o, para decir con mayor propiedad, cuando hay muertos y heridos como consecuencia de los conflictos sociales o ataques a las Fuerzas Armadas.

Un ejemplo de esta demora innecesaria es que, recién ahora, se quiere remediar el error de la equivocada política de mano dura implantada por su Presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés, nombrando a Monseñor Miguel Cabrejos y el padre Gastón Garatea como facilitadores del diálogo. Pero, no sé si tengan realmente el apoyo total del gobierno ya que, por dentro, algunos como el Premier se presentan en cuanto medio se lo ofrecen para seguir insistiendo en sus ataques a los antimineros y otros como el Arzobispo Juan Cipriani tratan de minimizar esta decisión saliendo a los medios para aclarar que la iglesia nada tenía que ver con esta mediación. Habría que decirle “gracias gran purpurado por su oportuna colaboración”.

El hecho es que se requiere un reajuste ministerial. Hasta las encuestadoras no pueden ocultar lo inocultable, que este gabinete tiene que irse a su casa y pienso que sin “las gracias por sus servicios prestados a la nación” porque le han causado más problemas que beneficios al país.

El presidente tiene que darse cuenta que su descenso en las encuestas no es solo por su falta de liderazgo sino, sobre todo, por la actuación torpe de algunos de sus ministros. Y, si quiere mostrarse remozado para el segundo año de su mandato, lo primero que debe hacer es deshacerse de sus asesores militares que tienen metidas sus narices en cuestiones políticas sin tener la preparación profesional para el manejo de conflictos político sociales. No es aplicando estrategias de guerra la manera más correcta para resolver estos problemas. Tampoco se puede gobernar solo con los informes de inteligencia que, valgan verdades, la mayoría son confeccionados en los escritorios de los jefes y no en el mismo terreno donde se producen los hechos. Porque si la inteligencia funcionara, se anticiparía la solución, lo que nunca ocurrió. O es que no sirven para nada o los encargados de procesarlos y analizarlos los mandan al tacho.

Otra cosa, se sigue creyendo que las acervas críticas a la izquierda, servirán para hacerla desaparecer. Se ha excluido a todo funcionario de esta tendencia de los puestos estatales, es decir no se admite un gobierno de consenso sino de beneficio única y exclusivamente de los grandes grupos de poder que manejan los medios y las comunicaciones en general, incluidas las encuestadoras. Grave error, el apoyo verdadero está en el pueblo y si este se siente ninguneado y postergado, tarde o temprano hará sentir su voz y no habrá nada ni nadie quien lo pare.

Hay pues mucho por hacer. Y este primer año de gobierno debe servir de experiencia para hacer ajustes, empezando por el gabinete, y siempre pensando en el bien común  y no en satisfacer el voraz apetito de quienes siempre estuvieron acostumbrados a manejar el país a su antojo o en los amigotes de la familia, como es el caso del compañero de viaje de Alexis Humala cuya empresa antes de este gobierno no facturaba ni 50 mil soles y en lo que va del 2012 ya ha facturado 7 millones. !Qué tal progreso! Lo menos que debe hacerse es una investigación para destapar lo que sería una réplica de licitaciones amañadas a nivel nacional.

Por los escándalos como el que hemos mencionado, el oficialismo hará todo lo indecible para evitar que Víctor García Belaunde sea elegido como Presidente del Congreso. Allí, el humalismo necesita un hombre de confianza que diga a todo “chi cheñó” y se gaste el presupuesto a su regalado gusto como lo hizo Daniel Abugattás. Sin embargo, pienso que Vitocho no debe desmayar. El País necesita que el Congreso recupere su decencia y magestad, por eso debe lucharla hasta el último minuto, así lo traicionen los toledistas.

 

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