Inversionistas ahora prefieren colocar su dinero en Perú más que en Chile

¡Increíble!. Hasta hace poco los inversionistas extranjeros tenían los ojos puestos en Chile y otras naciones latinoamericanas. Ahora los tienen puestos en Perú. Y esto por una sencilla razón, aquí tienen mejores oportunidades para hacer buenos negocios.

Frente a la crisis en Europa y otras regiones del mundo, los inversionistas recién se han dado cuenta que en Perú tienen todas las ventajas para ganar dinero. Anotemos algunos datos. Perú tiene abundante agua dulce que, lamentablemente, no es aprovechada porque casi el 70% se va al mar, por lo que se requiere de grandes inversiones para regar los inmensos campos de cultivo que no están siendo utilizados. Tiene suficiente energía, desde la hidroeléctrica, pasando por la gasífera hasta la eólica y solar, cuyo potencial es inmenso, todavía en proceso de explotación. La inflación está prácticamente controlada (3% en promedio). Tiene un Producto Bruto Interno (PBI) que supera el 6 % y es posible que este año bordee el 7 %. Un mercado interno que va en constante crecimiento. Una moneda estable y un dólar con una mínima tendencia a la baja que en los próximos años debe estabilizarse en S/2.50. Una democracia que, mal que bien, no ha sufrido interrupciones en los últimos quince años. Minerales y otras materias primas en abundancia que necesitan procesarse para lograr un mayor valor agregado. Mano de obra disponible, conformada por miles de jóvenes talentosos que solo necesitan de entrenamiento y capacitación para ser eficientes, porque ganas no les falta. Mientras que en Europa y en los países asiáticos ya casi todo está hecho, en Perú falta mucho por hacer. En Japón, por ejemplo, sus ciudades ya no tienen dónde expandirse y tienen que construir sobre el mar, aquí nos sobra espacio.

Según el Wall Street Journal, hace 10 años los inversionistas que veían a América Latina como una región potencial donde realizar negocios, llevaban su dinero a Chile, Brasil o México. Ahora, lo hacen a Perú y Colombia, consideradas como las naciones más atractivas principalmente por el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). El año pasado Colombia creció 5.9% y Perú 6.9%. Este año se prevé que el PBI de Colombia alcance 4.7 % de crecimiento y el de Perú 5.5% a 6.5%, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Del mismo modo los resultados obtenidos de calificadoras crediticias tan prestigiosas como Fitch Ratings, Moody’s Investors Service y Standard & Poor’s, son auspiciosas, las cuales han aumentado el grado de inversión a Perú y Colombia, generando confianza en los inversores.

Sin embargo, Wall Street Journal, advierte que estos países son susceptibles a una posible crisis mundial que genere la caída de los precios internacionales de energía o de los metales porque estos productos son precisamente los que han generado el resplandor peruano y colombiano.

Ratificando el éxito de la economía que goza nustro país, ayer la agencia Standard & Poor’s (S&P) elevó la calificación soberana del Perú a “positivo” desde “estable”, debido a que considera que una fuerte inversión continuará impulsando el crecimiento sostenido de la economía local.

S & P dijo que la inversión que irá a Perú mantendrán las bases macroeconómicas, pero que habrá un menor crecimiento por factores externos. “El deterioro de las condiciones económicas mundiales pueden bajar la tasa de crecimiento al 5,5 % en los próximos tres años, desde un promedio de más del 7 por ciento en los últimos cinco años”, indica el informe.

Se supone que estas excelentes calificaciones deberían hacernos hinchar el pecho, pero será mejor mostrarnos serenos porque no será fácil mantenernos en tan privilegiada posición, sino todo lo contrario. Hay todavía importantes tareas que cumplir, como la reforma del estado, hacer un ajuste real de salarios, solucionar los conflictos sociales para que los inversionistas no patinen como lo hicieron en Cajamarca con el proyecto Conga, atacar frontalmente la pobreza que aún está por encima del 30 % mientas que hay casi 25 mil ciudadanos que tienen una fortuna que supera el millón de dólares, acentuando la brecha entre ricos y pobres.

Si bien es cierto que, según Standard & Poor’s “La perspectiva positiva refleja nuestra expectativa de que la fuerte inversión seguirá apuntalando el crecimiento del PBI en los próximos años, lo que reforzará gradualmente los pilares macroeconómicos que respaldan la calificación de Perú”, hay que aprovechar esta brillante ocasión para mejorar la infraestructura, construyendo carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, hidroeléctricas, gasoductos, mejorar el transporte y, sobre todo, hacer que Proinversión se agilice capacitando a sus funcionarios ineptos para que no sigan poniendo trabas a los inversionistas o sencillamente pedirles que renuncien por el bien del país porque no es posible que de los 10, 400 millones de dólares que están en la sala de espera, solo se haya convocado a concurso un proyecto de 55 mil, lo que dice mucho de su inoperancia..

Hay mucho optimismo por llegar al 2021, es decir al Bicentenario de nuestra Independencia, como uno de los líderes económicos latinoamericanos con mayor solidez para pertenecer al primer mundo, sueño que no es nada imposible si nos lo proponemos.

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