Benedicto XVI mandó al diablo el cargo de Papa

Sin duda que la renuncia del Papa tiene una motivación más profunda que un simple agotamiento físico. Se oculta, como todas las cosas en el Vaticano, algo más grave y profundo. Para mí que esta renuncia atípica, sorpresiva y valiente es el resultado de las pugnas internas, el escándalo de curas pedófilos, las revelaciones de documentos secretos, las cuentas en rojo, la corrupción y la batalla a muerte que libran las distintas facciones del poder cardenalicio.

El sucesor de San Pedro, antes de dar a conocer su decisión, pidió perdón por los errores cometidos por la iglesia y dijo “ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Lo sorprendente fue que, a las pocas horas de su anuncio, por coincidencia o por un hecho divino, cayó un rayo sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro, hecho que causó una justificada alarma. El fenómeno fue felizmente fotografiado para que no se piense que fue un truco o un invento de la prensa.

No se sabe si luego de esta soprendente abdicación, el Papa se refugiará en sus cuarteles de invierno para gozar de su libertad o lo confinen en un convento de clausura para que no pueda hablar. Ya se menciona de algunos resintos ubicados en el mismo estado vaticano y en Austria. Al menos lo veremos hasta el 28 de febrero, tiempo suficiente para enterarnos de más detalles de su renuncia.

La noticia, como es lógico, causó sorpresa en todo el mundo. Fue un baldaso de agua fría especialmente en la iglesia católica. El asunto es que Benedicto XVI ya no será más el Sumo Pontífice, sino un sacerdote más que se dedicará a la oración, salvo que le permitan seguir escribiendo, tarea que le encanta y lo hace bien. Según la tradición su anill y sello personal será destruído con un martillo y su imagen será retirada de los resintos para ser reemplazada por la de su sucesor.

No es por causa de una enfermedad terminal, ni por excesiva edad (85) que se va, sino por indignación y mortificación. Mandó al diablo el cargo de Papa en un cónclave de Cardenales convocado por él con el pretexto de ver la canonización de tres mártires, como lo declaró “por el bien de la iglesia” y sin tomar en cuenta la opinión de los sorprendidos purpurados. El anuncio lo hizo en latin para que lo entiendan claramente todos los cardenales. Está visto que escogió un buen momento para decirles a todos juntos !quédense con el cargo!

Es un gesto que lo enaltece y debe merecer el reconocimiento y admiración de todos los católicos honestos del mundo porque pone al decubierto la hipocresía religiosa y la corrupción de algunos de sus miembros. Estoy seguro que después de esta renuncia se revelarán las verdaderas causas de su salida. Esto servirá para cambiar las cosas en el cuestionado estado vaticano, un territorio sagrado pero lleno de intrigas y encubrimientos, donde se han formado feudos de poder que se disputan la bolsa y el manejo de la iglesia en todo el mundo.Su dimisión es también un ejemplo de valor para todos los jefes de estado que se atornillan a sus puestos, incluso estando enfermos.

No es la primera vez que se habla de una renuncia, el 26 de setiembre del 2011 el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, calificó como “infundados” los rumores sobre una posible renuncia del Papa Benedicto XVI, que estaría reflexionando presentarla al cumplir los 85 años. Durante una conferencia de prensa, Lombardi desmintió la información publicada por el periodista Antonio Soci en el diario italiano Libero, según la cual “el Pontífice estaría pensando en presentar su dimisión en abril del próximo año”. “Lo que sabemos todos es lo escrito por el Papa en su libro Luz del Mundo, más allá de eso yo no tengo otras informaciones”.

Lombardi se refirió al libro-entrevista publicado junto con el escritor alemán Peter Seewald, en el cual dejó abierta la posibilidad de la renuncia del Papa. En recientes declaraciones, Georg Ratzinger, hermano de Benedicto XVI, reveló que por primera vez había adminitido haber descubierto “una cara de la curia vaticana que jamás había imaginado” y que antes de la Navidad pensó seriamente dimitir.

Con ocasión de la visita del actual pontífice a Portugal, escribí un artículo donde señalé en este mismo blog lo siguiente: “Una de las noticias que ha pasado casi desapercibida en los últimos días es la alusión que hizo el Papa Joseph Alois Benedicto XVI en su gira a Portugal, en el sentido que los casos de abusos sexuales a miles de niños, por sacerdotes pedófilos en Irlanda, Estados Unidos, Bélgica, México y España y otros problemas de la Iglesia serían parte de las revelaciones hechas por la virgen María a los tres pastorcitos de Fátima el 13 de mayo de 1917, según el Sumo Pontífice”. La interpretación del Tercer Secreto de Fátima dado a conocer todavía el año 2000, podría vincularse con el sufrimiento que la Iglesia viene soportando como resultado de la crisis de los abusos sexuales descubiertos últimamente. Dejó entrever el Sumo Pontífice a su llegada a Lisboa.

No olvidemos que una de las congregaciones más criticadas fue la Legión de Cristo por los abusos cometidos por su fundador Marcial Maciel contra seminaristas menores de edad, el consumo de drogas y haber embarazado a varias mujeres, provocando en el Papa “verguenza y arrepentimiento”, tal como él mismo lo señaló.

“Es realmente terrible el sufrimiento actual que padece la Iglesia por sus propios pecados. Hoy en día las mayores persecuciones que padece no provienen de afuera, sino de sus propios pecados” declaró Benedicto XVI al llegar a Lisboa, sin poder ocultar su indignación y mortificación.

El Vaticano siempre había mostrado prudencia sobre estos secretos. En su oportunidad, el Papa Pío XII al enterarse de algunos casos similares, los ocultó para no sembrar terror. Eso mismo hizo el papa Juan XXIII porque, según sus propias declaraciones, era “algo terrible”. La Santa Sede de manera oficial tampoco dio cuenta de estos secretos prefiriendo callarlos en todos los idiomas”.

En Roma, algunos observadores especulan en el sentido que la renuncia se habría producido por presión, luego de haberse descubierto que la filtración de documentos secretos conocida como “Vatileack” por el mayordomo personal del Papa, Paolo Gabriele, se habría hecho con pleno conocimiento del Santo Padre para destapar de una vez por todas la corrupción imperante en el Vaticano y la resistencia de la curia romana a las nuevas medidas de transparencia dictadas por él. Por eso lo perdonó de sus pecados y le concedió el indulto para sacarlo de prisión.

Esta abdicación de Benedicto XVI, agotado por tantos problemas, fue, al parecer, meditada durante mucho tiempo y no debería afectar la fe de los católicos, al contrario, debe fortalecerla porque es la expresión valiente del representante de Dios en la tierra que, según el dogma, su decisión es infalible. Respetemos esa decisión y utilicemos para bien su mensaje: El Vaticano necesita no solo un cambio sino, una reorganización

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