Reelección de Correa tranquiliza a Perú

Dicen que siempre es mejor uno conocido que cientos por conocer. En este sentido la reelección de Rafael Correa como presidente del Ecuador nos da a los peruanos cierta tranquilidad porque ha dado muestras de ser, al menos aparentemente, más amigo que enemigo. Ha visitado varias veces nuestro país recibiendo el afecto y hospitalidad de los peruanos y ha hecho buenas migas con el mandatario Ollanta Humala.

Lo que más apreciamos es que no se haya metido en el problema limítrofe peruano-chileno que se ventila en la Corte Internacional de La Haya, porque si hubiera querido fregar, lo hubiera hecho. Felizmente no fue así. Al margen de sus amores con Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales, ha sabido mantener buenas relaciones con nuestro país a través de visitas y encuentros binacionales, enmarcadas dentro del respeto y la tolerancia.

Y, si fue reelegido por una amplia mayoría (58.8%) en primera vuelta, quiere decir que goza de la simpatía y afecto de su pueblo, lo que garantizan su estabilidad y toma de decisiones. Por consiguiente, aleja cualquier temor que pudiéramos tener los peruanos de una metida de pata diplomática, la violación de nuestro territorio o cosas por el estilo. El problema no es pues con los ecuatorianos. Nuestra mirada vigilante debe estar dirigida hacia el sur.

Para algunos, esta reelección, con amplia mayoría en el congreso, le permitirá a Correa reformar la controvertida Ley de Comunicación, una de las piedras que más le molestó en sus zapatos. Ahora, imagino que los dueños de la prensa conservadora deben estar con las barbas en remojo y los miembros de la SIP no dormirán tranquilos por algunas noches reajustando sus planes de desprestigio porque hasta ahora, como se ha visto en la campaña electoral, no le dieron resultados.

No es que esté al lado de la coacción de la libertad de prensa, sino del poder que los propietarios adquieren a través de los medios que manejan y lo utilizan para hacer lo que les viene en gana y siempre en beneficio propio. Una cosa es la libertad de expresión y otra cosa que los propietarios de las empresas periodísticas utilicen esta libertad para manipular, desinformar y desprestigiar a quienes los consideran sus enemigos. Quienes amamos la libertad de prensa tenemos la obligación de cuidar que no se cometan excesos de uno ni de otro lado, ni de parte de la empresa ni del estado.

Con su voto, el pueblo ecuatoriano le da carta blanca a Correa que siga con sus reformas y la profundización de los cambios que se ha propuesto. El electorado lo reelkigió porque ha visto con simpatía sus reformas como la reducción a la mitad de los salarios de los altos cargos del Estado, incluido el de la presidencia. En virtud de esta medida, Correa gana hoy 4,250 dólares mensuales y los demás funcionarios menos que él. Pero, además, todos los empleados públicos están prohibidos de recibir regalos y ser objeto de agasajos.

Lo que más sacó ronchas a la oposición fue su reforma en el sector financiero, la reestructuración de la deuda externa destinando al pago solo el 3% del PBI para invertir más en los programas sociales, prohibiendo al Fondo Monetario Internacional (FMI) su intromisión en el manejo de su economía a través de supervisiones.

Su gobierno incrementó el presupuesto en educación y en los programas de salud y nutrición, al mismo tiempo que desarrolló campañas de alfabetización. Distribuyó medicinas de manera gratuita para las familias más necesitadas. Creo el bono de vivienda y promulgó la nueva ley de hidrocarburos y puso en práctica el llamado “Gobierno Verde” para la defensa del medio ambiente, entre otras reformas.

Correa supo enfrentar valientemente el derecho al asilo de su gobierno acogiendo a Julian Assange propietario de Wikyleacks en su embajada de Gran Bretaña, a pesar de las presiones de las grandes potencias. Este hecho fue considerado por gran parte de la opinión pública mundial como una posición valiente y acorde con el derecho internacional.

Como todo gobernante, Rafael Correa puede ser objeto de críticas, dentro y fuera de su país, pero no podemos dejar de reconocer que ha ganado su derecho a ejercer la presidencia de su país por amplia mayoría y por tercera vez, en elecciones democráticas. Nunca estuve de acuerdo con la reelección presidencia por más de una vez porque, generalmente, llevan al abuso del poder y a la corrupción. Pero, en Ecuador las reglas de juego son así y, mientras se respeten estas, a las demás naciones no les queda otra cosa que reconocer el triunfo de Rafael Correa. Y, a los peruanos, hacer votos porque el reelecto presidente siga fortaleciendo las relaciones peruano ecuatorianas que tanto han costado cultivarlas, luego de muchos años de suspicacias y recelos.

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