Bayly y Kenji candidatos

A lo que hemos llegado. No sería nada raro que se oficialice las candidaturas a la presidencia del francotirador Jaime Bayly y del hijito más consentido del país Kenji Fujimori. No es ninguna broma como la que acostumbraba gastarse el engreído del chino, poniéndole una víbora a los bigotes de Nicolás Lucar o reventando ratablancas en las instalaciones del SIN y de Palacio de Gobierno para asustar a los soldados. Es una posibilidad no negada por el autor de “No se lo digas a nadie”. Incluso fue más allá al confesar que le gustaría postular por Acción Popular. Si esto se hace realidad estoy seguro que el Arquitecto Fernando Belaunde Terry pediría a gritos que le echen más tierra sobre su tumba para no ver ni escuchar semejante disparate. No sabemos que pasa con algunos dirigentes de Acción Popular quienes, por permanecer en el congreso son capaces de poner de candidato hasta al mismo diablo. Eso también es repartija.

En el caso de Kenji, no es un secreto que su padre hace tiempo le bajó el dedo a Keiko luego de sus dos consecutivas derrotas. Ahora está muy ilusionado con él. Este sueño no es de ahora, el chino lo pensó hace tiempo, cuando Kenji todavía era un estudiante con más notas rojas que azules en La Recoleta y nadie sabe cómo diablos pasaba de año porque su tiempo lo ocupaba en juegos sexuales con su perro “Puñete”, según un video dado a luz.

De acuerdo a la Constitución, cualquier peruano de nacimiento que tenga más de 35 años y sepa leer y escribir tiene derecho a ser presidente, claro, siempre y cuando sea elegido y no tenga antecedentes penales. No se exige ningún otro mérito. Incluso lo de los antecedentes penales se puede borrar de un plumazo pasado un tiempo y lo de la nacionalidad se puede obviar previa presentación de una partida falsa, tal como ocurrió con el reo Alberto Fujimori.

Y hay gente intonsa que los elige. En el caso de Bayly y Kenji estoy seguro que no les faltarán votos porque hay un gran porcentaje de cabezas de chorlitos, faramallas y homosexuales que votarán por ellos. Ya imagino esa campaña, con corsos de maricones, pancartas rosas y boquitas pintadas.

Si este pre lanzamiento se hubiera hecho en la avenida Arequipa o la esquina de Javier Prado con el zanjón, no tendría nada de raro porque lo hubiéramos considerado como una broma más de mal gusto del niño terrible de la televisión, pero resulta que se hizo en La Hora N dirigido nada menos que por Jaime de Althaus y en el “Valor de la verdad” de Beto Ortíz, programa que se ha convertido en una ducha pública donde van todos los que quieren lavarse la cara y el cuerpo de los pecados cometidos, como sucedió con Laura Bozo quien negó todo aquello que se le imputaba y hasta la premiaron con una buena cantidad de dinero por levantar el rating. Luego de ese baño de florecimiento, Laura y Christian se fueron felices y no sería nada raro que esa misma televisora negocie la transmisión de su programa. Eso mismo ocurrió con Kenji Fujimori, no le importó perder la plata sino limpiarse de todo lo negativo que flota a su alrededor. Salvo la renuncia por fax de su padre, en nada se equivocó.

Otra candidatura disparatada es la de la ex vedette, hoy exitosa animadora de televisión, Gisela Varcárcel, como si la política fuera un concurso de baile, donde la que se mueve mejor es la que debe ganar. Habría que recordarle que la política es una carrera mucho más importante que distraer a la gente haciendo trucos. Estoy seguro que tampoco a ella le faltarán votos. Si eligieron congresista a Susy Díaz solo por mostrar el número 13 en el trasero, a Gisela le bastará bajarse más el escote para conseguir miles de electores morbosos.

En una ciudad chismosa como Lima, estas cosas gustan, son la comidilla del día, pero le hacen mucho daño a la política nacional. La hacen retroceder en lugar de hacerla avanzar. La desprestigian y desnaturalizan.

Por eso los estudiantes están hartos, la población está defraudada y surgen los indignados. Nadie cree en la política ni mucho menos en sus políticos. Es necesario elevar el nivel de nuestras autoridades y la única forma es dejando de alentar este tipo de candidaturas, tanto para la presidencia como para el Congreso. No sigamos jugando a las candidaturas. Seamos más serios por lo menos en esto. Y los medios no pueden ser los propiciadores de estas candidaturas estrafalarias.

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