Vertiginoso crecimiento del Cusco obliga a tomar decisiones inmediatas

La Ciudad del Cusco está creciendo de manera exponencial lo que obliga a sus autoridades a tomar decisiones inmediatas para evitar su colapso. En la misma urbe ya no hay espacios disponibles para construir viviendas por eso muchos se han visto obligados a invadir los cerros y se han apoderado incluso de zonas extremadamente peligrosas y de difícil acceso. Y en las urbanizaciones próximas al casco urbano el crecimiento es vertical, no queda otra cosa. En estos lugares se vienen levantando edificaciones que superan incluso los diez pisos, muchas sin autorización municipal.

Que el crecimiento sea vertical no está mal, sino todo lo contrario porque facilita una mejor administración urbana y permite centralizar los servicios de agua, alcantarillado, electricidad, comunicaciónes y otros, pero siempre y cuando se construya de acuerdo a las normas y recomendaciones modernas y con autorización municipal y no a la suerte de dios.

Da la impresión que Cusco se expande sin planificación urbana. Se nota que hay desidia por parte de las autoridades para enfrentar este reto. Y será muy tarde cuiando se den cuenta de la barbaridad vienen cometiendo por no contratar a expertos y resolver de la manera más técnica las necesidades habitacionales de la población.

Como no hay planificación la ciudad crece hacia los cerros y hacia Saylla y la Pampa de Anta pero, lamentablemente, de manera desordenada. Casi todas las edificaciones se han levantado al borde de la carretera interoceánica sin dejar los retiros que obliga el reglamento de construcciones, convirtiendo a esta importante vía prácticamente en una larga avenida estrecha, lo que está provocado una serie de problemas en el tránsito vehicular y peatonal.

Lo correcto hubiera sido que se urbanicen estas zonas, incluyendo en el diseño áreas reservadas para calles y avenidas, parques, hospitales, colegios y otros servicios públicos.

Todavía no es tarde pero, si esto no se hace ahora, después será imposible porque todos los propietarios de terrenos harán lo que les viene en gana, lotizándolos o ,lo que es peor, ser invadidos. Y se producirá el mismo problema de hace 45 años, en que el gobierno de Velasco se hacía de la vista gorda y hasta alentaba las invasiones, generando un caos en la propiedad y en el crecimiento de las ciudades.

En Cusco, está ocurriendo algo parecido, la ciudad crece de manera desordenada, causando serios problemas a la administración municipal porque tiene que verse obligada a construir escaleras, asfaltar calles inadecuadas y estrechas, llevar agua a lugares inaccesibles, como en el barrio de Santa Ana, Puquín y El Arco de Titi Caca, donde se hacen trabajos por gestión municipal, pero en condiciones realmente difíciles, para complacer a quienes construyeron irregularmente sus casas en estas zonas sumamente peligrosas. No quiero ni pensar que será de la suerte de estas viviendas y sus propietarios si por desgracia se produce un terremoto de gran magnitud.

Las autoridades tienen la obligación de hacer cumplir la ley para evitar el caos del futuro. Se tiene que trabajar ahora en una mejor planificación para una decuada expansión de la Ciudad, pensando siempre en el bienestar colectivo y no en las próximas elecciones. El Cusco necesita de más parques y áreas verdes, plyas de estacionamiento, terminales de buses y taxis, depósitos y grandes almacenes y sobre todo nuevas urbanizaciones, que mucha falta le hacen.

Una de las soluciones para esta falta de espacio, será el traslado del aeropuerto Velasco Astete de Quispiquilla hacia Chinchero, porque se dejará este inmenso espacio, pero no para convertirlo en una zona comercial más sino en un gran pulmón de la ciudad, donde el mayor porcentaje del espacio esté ocupado por áreas verdes y el resto por algunos edificios multifamiliares, museos, centros culturales y otros espacios que sirvan para el beinestar colectivo.

Todo se puede hacer siempre y cuando haya entendimiento entre los municipios y la Región y siempre que se quiera trabajar por el bien común y no pensando en satisfacer a unos grupos en perjuicio de otros por razones electorales. En este último viaje he notado que hay mucha politiquería, recelo y egoismo entre las autoridades. Todos quieren hacer lo que les parece, sin pensar que si eso es, o no, lo correcto. Y, lo más grave, es la corrupción. Muchos de los cusqueños con quienes he conversado piensan que el mayor problema es esta lacra. Me contaban que se hacen obras no por necesidad pública, sino por sacar siempre una ventaja económica.

Este concepto tiene que cambiar porque no se puede vivir en permanente duda y desconfianza de las autoridades. Al mismo tiempo, las autoridades tienen que demostrar que todo lo que hacen lo hacen con honestidad.Para eso solo se necesita actuar con transparencia y dando a conocer permanentemente los resultados de su gestión y sobre todo de sus gastos. rio. Mantenerse al margen de la ciudadanía solo alimenta la duda y la desconfianza.

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