Mafias enquistadas en las altas esferas del gobierno ponen en peligro la democracia

Bien ha hecho el presidente Ollanta Humala en deslindar con “todos esos delincuentes que vienen del montesinismo” y, como dijo luego, “deslindar definitivamente con ese delincuente, con esa basura”, refiriéndose a Oscar López Meneses. Ahora solo le falta que deslinde con su asesor el Coronel Adrián Villafuerte porque, para una gran mayoría de la opinión pública es la cabeza de un poder en la sombra como lo fue Montesinos en el gobierno de Fujimori. De no hacerlo, pondrá en peligro la estabilidad de su gobierno y se le vendrá la noche.

Esta es la peor crisis que afronta Humala desde que asumió el poder. Su rompimiento con las fuerzas populares, luego de la firma de una nueva hoja de ruta, distinta a la que ofreció en su campaña como candidato, lo dejaron prácticamente solo, obligándolo a buscar apoyo en las Fuerzas Armadas a través de su asesor personal para los casos militares, el Coronel Adrián Villafuerte, su amigo y compañero de armas que lo libró del caso Madre Mía, como hizo Montesinos con Fujimori en el caso de Pampa Bonita y en la compra-venta de casas.

La extrema derecha, luego de conseguir lo que quería, haciéndole firmar la nueva hoja de ruta, en lugar de ayudarlo siguió atacándolo duramente a través de los medios de comunicación que maneja, porque nunca está satisfecha con lo que tiene y consigue, siempre quiere más. Y su estrategia para tener lo que persigue es golpear en el plexo, a los miembros del gobierno, primero a los ministros y luego al mismo mandatario, hasta ablandarlos. No contenta con esto, quiere el manejo mismo del gobierno. Y lo está logrando a través del todopoderoso ministro Miguel Castilla.

Y como Ollanta, y a lo mejor Nadine, porque aquí se gobierna en familia, no dan su brazo a torcer, los siguen hincando a través de las encuestas y con lo de la reelección conyugal. No los dejan en paz. Todo lo que dicen o hacen está mal. Y claro, la izquierda que se siente traicionada y ninguneada, no saca la cara por ellos, ni dice esta boca es mía. El Presidente está solo, abandonado hasta por sus padres y hermanos por la ojeriza que le tienen a su esposa. Y ahora, para colmo la policía que no es nada confiable, se ahoga en la corrupción desacreditando más al gobierno. Y hasta el Jefe del comando Conjunto de las FFAA está metido en el entripado de la indebida protección a López Meneses, brazo derecho de Montesinos.

Esta crisis que se generó tras la revelación de la periodista Cecilia Alegría, como resultado de una investigación o de un boquillazo, eso no importa, pone al descubierto lo podrido que está el país por la corrupción. Es inexplicable que Oscar López Meneses, yerno del Gral. Victor Malca(prófugo de la justicia) y operador de Vladimiro Montesinos en actividades oscuras, haya tenido resguardo exagerado, al igual que en el de su padre. Un privilegiado servicio de seguridad brindada por dos patrulleros, motociclistas, serenazgo y hasta un porta-tropas. Se dice en los corrillos periodísticos que esto era porque hasta allí era llevado Vladimiro Montesinos para dar asesoramiento y también se dice que allí funcionaba un centro de escucha clandestino.¡Esto sería un escándalo de ser cierto!

Pero, al mismo tiempo son preocupantes las versiones en el sentido que existiría un poder oculto que opera en las sombras, con contactos en la policía, las FFAA y los partidos políticos. Por eso la pregunta ¿Qué padrinos tenía López Meneses para gozar de esos privilegios? ¿Por qué se reunía con frecuencia con altos jefes policiales y militares y era invitado a ceremonias oficiales siendo un personaje sentenciado por graves delitos?

Tuvo que haber una orden de las más altas esferas del gobierno para que la policía le haya brindado estas gollerías. Todo apunta a una red que tendría como cabeza al Coronel César Villafuerte, conocido en el campo militar con el seudónimo de “El ácido”, o al vicealmirante José Cueto Aservi, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, por las declaraciones que están brindando los generales y otros oficiales relevados de sus cargos. Y lo extraño es que hasta el alcalde de Surco Roberto Gómez Baca esté metido en este entripado al haber autorizado el servicio permanente de un carro del serenazgo en la vivienda de los López.

Este oscuro personaje, López Meneses, debe tener un poder realmente sorprendente o estar ocultando en su domicilio algo muy valioso para tener a su servicio a los más altos mandos de la policía. Hecho que demuestra, además, que en la institución policial está enquistada una mafia que hace de las suyas sin conocimiento del Ministro del Interior, ni del Presidente, pero sí de asesores y jefes de segundo nivel como el Coronel César Villafuerte. Aquí no hubo errores de generales y coroneles sino una bien planificada operación de corrupción. Se sabe que actualmente hay asesores militares con antecedentes montesinistas en las altas esferas del gobierno, tal como ocurre en la Fiscalía de la Nación.

Bien ha hecho el Ministro del Interior Wilfredo Pedraza, primero en tomar acciones inmediatas en la policía y luego poner su cargo a disposición para finalmente renunciar de manera irrevocable. Pero, de ninguna manera esto le salva de pasar por ingenuo por no haberse dado cuenta que en sus narices sus generales y coroneles estaban haciendo de las suyas.

Ahora lo que hay que investigar es si estas mafias que operan en la sombra son parte de una red independiente del gobierno o son parte de una estrategia maquiavélicamente instituida para las operaciones sucias. Por eso resulta indispensable un deslinde del presidente. Y la única forma de hacerlo es sacando a todos aquellos que fueron o son parte de la maquinaria fujimontesinista, empezando por su asesor Villafuerte. Igualmente, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas debería aclarar la situación de sus miembros comprometidos en este affaire para que no se piense que toda la cúpula castrense está infectada por la corrupción.

¡ULTIMO MINUTO!

Con la intención de paliar de alguna manera la crisis política que enfrenta y ante el pedido generalizado de la opinión pública, el presidente Ollanta Humala se vió en la necesidad de aceptar la renuncia de su asesor en temas de seguridad Adrián Villafuerte, ya que, cada hora que pasaba, la situación se tornaba más difícil. Pienso que se optó por lo mejor. Horas antes, el mandatario hizo lo mismo con el Ministro del Interior Wilfredo Pedraza quien, igualmente, le presentó su renuncia. Ahora lo que falta es decidir el destino del Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Almirante José Cueto porque, según las declaraciones de varios oficiales de la policía, fue él quién en varias oportunidades les había solicitado el servicio de vigilancia en la residencia de Oscar lópez Meneses sin que se lo mereciera. El Ministro de Defensa, Pedro Cateriano Bellido, tiene la palabra.

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