Doctora Ilse Wisotzki fue reconocida como Rectora Emérita de la Universidad de Lima

En una solemne y emotiva ceremonia que tuvo lugar en el auditorio principal de la Universidad de Lima la Dra. Ilse Wisotzki fue reconocida como la primera mujer Rectora Emérita de esa casa de estudios, quien se aleja del rectorado luego de 32 Años de haber desempeñado ese importante cargo, en dos períodos. El primer rector emérito fue el fundador de la Universidad Antonio Pinilla.
En la ceremonia se destacó los altos logros y eficiente servicio prestado por la Dra. Wisotzki a esta universidad, así como su liderazgo, su don de mando y espíritu de lucha. Se dijo que “a ella nunca le tembló la mano”.
El rector reemplazante de la doctora Wisotzki, Dr. Oscar Quesada Macchiavello, fue alumno de la homenajeada y en emocionadas palabras destacó la trayectoria a quien dejó su vida en beneficio de esa casa de estudios.
Cabe destacar que la Dra. Wizotski se encargó de hacer desarrollar nuevas carreras académicas y hacer crecer la infraestructura de la universidad de acuerdo a los requerimientos de la sociedad.
El Dr. Desiderio Blanco, profesor emérito de la misma universidad fue el encargado de recordar su trayectoria académica, sus obras y su permanente preocupación por el crecimiento de la infraestructura, su orden, eficacia y rectitud.
Al agradecer el homenaje y los elogios la Dra. Ilse Wistzki con una sonrisa en los labios empezó su discurso diciendo que “la exageración es la mentira de los buenos” y haciendo gala de su sonora voz, recordó algunos pasajes de su experiencia como máxima autoridad de dicha universidad.
“Es una nostálgica sucesión de imágenes, donde es posible reconocer parte del pasado de la universidad así como nuestro íntimo y personal pasado. En las universidades usos son, desde antiguo, conferir la honrosa distinción de profesores eméritos a quienes ejercieron el magisterio en los claustros por largos años. Hasta la fecha solo nueve profesores, al jubilarse, fueron de esa manera distinguidos. Héctor Velarde, el primero, a quien siguieron Harold Griffiths, Alejandro Miró Quesada Garlan, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Gabriela Porto de Power, Antonino Espinoza Graña, Fernando Silva Santisteban, Deciderio Blanco y el más reciente Augusto Ferrero. Todos estos ilustres maestros constituyen una parte fundamental del acervo cultural y moral de la universidad de Lima, transmite moral para las sucesivas generaciones” Dijo.
Entre todos ellos, Antonio Pinilla fue reconocido también como Rector Emérito.
Al continuar con su discurso, indicó también que “Los profesores que nos hemos ido incorporando, a esta hermosa empresa de cultura, en sus diferentes momentos en sus 51 años de existencia de los que estoy 48 en ella, vimos siempre la clara convicción de haber venido a continuar una tarea que entraña por sobre todo, vocación de servicio”.
“Llegamos con ilusión a hacer entrega a nuestros jóvenes estudiantes de lo más valioso que teníamos, el conocimiento y la experiencia. A cambio de esta entrega, los profesores hemos recibido, y con creces más de lo que dimos, prestigio, amistad, respeto, y un reconfortante sentimiento de pertenencia y una comunidad sana, digna y estimulante, de la que podemos sentirnos cada día más orgullosos.
Hemos querido, y al decirlo estoy segura de interpretar el sentir de la gran mayoría de los docentes, retribuir la confianza de los estudiantes, cuyo futuro está en nuestras manos, al ayudar a convertirlos en ciudadanos íntegros, con solvencia profesional, sensibilidad social, aspiraciones de permanente superación y capacidad de respuesta a los desafíos de un mundo cada vez más exigente y competitivo.
Hoy existe ya una pléyade de graduados. Ellos constituyen un blasón para esta casa y certifica ante la sociedad la alta calidad de nuestro quehacer académico. Son el testimonio de que día a día nuestra sagrada misión se concreta y cobra vida. También son el reflejo fiel de ese saludable clima y orden, tolerancia y diálogo, entendimiento y concordia.
Todo esto, lo que para nosotros representa el ambiente natural es, sin embargo, muy difícil de alcanzar en cualquier asociación, empresa, corporación o a veces hasta en el más reducido núcleo familiar.
No es tarea sencilla conservar y preservar instituciones en un mundo que ha entronizado al dios mercado y al becerro del éxito económico, cuyos seguidores muchas veces hacen gala de un individualismo egoísta e inhumano que los impulsa a aniquilar.
Por fortuna, a pesar de las permanentes amenazas del entorno, la universidad de Lima se ha mantenido firme y fiel a su propia identidad y no se ha dejado deslumbrar o seducir por las tendencias actuales.
Somos conscientes que estas pasarán algún día y que sobrevivirán aquellas instituciones cuya solidez moral y convicciones prevalezcan”.
Al final, la primera rectora emérita de la universidad de Lima recibió la felicitación de los docentes y los invitados, y luego se pasó a los jardines donde se ofreció una recepción y se disfrutó de un bello ambiente con la música de fondo en vivo de la orquesta de cámara dirigida por László Benedeck.
Un merecido homenaje para quien en verdad dio su vida por esa casa de estudios y la puso en el sitial que actualmente ostenta.

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