José María Arguedas ya tiene su distrito

Una vasta zona que agrupa a las comunidades de Huinchos, Pataccocha, Cceñuarán, Huaracco, Sacclaya y otras de la provincia de Andahuaylas, Región de Apurímac, fue convertida en distrito y llevará el nombre del insigne escritor y folclorista apurimeño José María Arguedas.
Y como no podía ser de otra manera, los pobladores se pusieron sus mejores trajes y celebraron el acontecimiento, con banda, música y danzas folclóricas.
El nuevo distrito que tendrá como capital a la localidad de Huancabamba fue credo por Ley N° 37657-2014 aprobada por el Congreso de la República por unanimidad, cuya firma debe darse en cualquier momento por el presidente Ollanta Humala Tasso. Está ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de Andahuaylas y a 3,600 metros sobre el nivel del mar.
Este es el mejor homenaje a José María Arguedas Altamirano nacido en Andahuaylas el 18 de enero de 1911. Escritor indigenista que nos enorgullece a los apurimeños y al país. Poeta, profesor, antropólogo, es considerado como uno de los tres grandes representantes de la narrativa indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Scorza.
Entre sus obras, destaca su estudio sobre el folclore peruano, en particular de la música andina. Tuvo un contacto muy cercano con cantantes, músicos, danzantes de tijeras y diversos bailarines de todas las regiones del Perú.
De acuerdo a su biografía oficial, En 1923, al ser recogido por su padre, a quien acompañó en sus frecuentes viajes laborales, conociendo más de 200 pueblos, pasaron por Huamanga, Cuzco y Abancay. En esta última ciudad ingresó como interno en el Colegio Miguel Grau de los Padres Mercedarios, cursando el quinto y sexto grado de primaria, entre 1924 y 1925, mientras su padre continuaba su vida itinerante y su hermano Arístides seguía su educación en Lima. Esta etapa de su vida quedó conmovedoramente plasmada en su obra maestra, “Los ríos profundos”, donde dice:
“Mi padre no pudo encontrar nunca dónde fijar su residencia; fue un abogado de provincias, inestable y errante. Con él conocí más de doscientos pueblos. Pero mi padre decidía irse de un pueblo a otro cuando las montañas, los caminos, los campos de juego, el lugar donde duermen los pájaros, cuando los detalles del pueblo empezaban a formar parte de la memoria. Hasta un día en que mi padre me confesó, con ademán aparentemente más enérgico que otras veces, que nuestro peregrinaje terminaría en Abancay. Cruzábamos el Apurímac, y en los ojos azules e inocentes de mi padre vi la expresión característica que tenían cuando el desaliento le hacía concebir la decisión de nuevos viajes. Yo estaba matriculado en el Colegio y dormía en el internado. Comprendí que mi padre se marcharía. Después de varios años de haber viajado juntos, yo debía quedarme; y él se iría solo”.
Arguedas, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, en 1931; allí se licenció en Literatura, y posteriormente cursó Etnología, recibiéndose de bachiller en 1957 y doctor en 1963. De 1937 a 1938 sufrió prisión en razón de una protesta contra un enviado del dictador italiano Benito Mussolini. Paralelamente a su formación profesional, en 1941 empezó a desempeñar el profesorado, primero en Sicuani, Cusco, y luego en Lima, en los colegios nacionales Alfonso Ugarte, Guadalupe y Mariano Melgar, hasta 1949. Ejerció también como funcionario en el Ministerio de Educación, poniendo en evidencia su interés por preservar y promover la cultura peruana, en especial la música y la danza andinas. Fue Director de la Casa de la Cultura (1963-64) y Director del Museo Nacional de Historia (1964-1966). En el campo de la docencia superior, fue catedrático de Etnología en la Universidad de San Marcos (1958-1968) y en la Universidad Agraria La Molina (1962-1969). Agobiado por conflictos emocionales, puso fin a sus días disparándose un tiro en la cabeza.
Su obra narrativa refleja las experiencias de su vida recogidas de la realidad del mundo andino, y está representada por las siguientes obras: Agua (1935), Yawar fiesta (1941), Diamantes y pedernales (1954), Los ríos profundos (1958), El Sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962), Todas las sangres (1964), El sueño del pongo (1965), El zorro de arriba y el zorro de abajo (publicado póstumamente en 1971). Toda su producción literaria ha sido compilada en Obras completas (1983). Además, realizó traducciones y antologías de poesía y cuentos quechuas. Sin embargo, sus trabajos de antropología y etnología conforman el grueso de toda su producción intelectual escrita, y no han sido revalorados todavía.
Esperamos que este homenaje a Arguedas sirva también para mejorar las condiciones de vida de estas comunidades dotándolas de los servicios básicos como agua potable, luz, teléfonos, escuelas, colegios y hospitales.
Felicitaciones a sus pobladores por este logro

Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: