Feliz Año Nuevo 2016

Recibir el Año Nuevo es quizás la más universal de las costumbres y tan antigua como la historia de la humanidad.
Empezó a celebrarse cuando aún no existía el calendario anual porque, en esa época, la única referencia era el tiempo transcurrido entre la siembra y la cosecha que representaba un año o ciclo.

La fiesta de Año Nuevo más antigua que se tiene registrada en la historia fue celebrada en Babilonia, cuyos restos arqueológicos, a pesar de las guerras, los bombardeos y los atentados, aún permanecen en pie. El Nuevo Año aquí, se celebraba a fines de marzo, en el equinoccio invernal o de primavera, esto es, al comenzar esta estación, y los actos festivos duraban once días.

En la época de los Incas, el Inti Raymi era la ceremonia en honor del sol, que se realizaba cada solsticio de invierno (24 de junio, en el hemisferio sur), que junto con el Wawa Inti Raymi (fiesta del sol niño), eran las más importantes.

Actualmente se continúa realizando el Inti Raymi y es considerada mundialmente como una ceremonia de interés turístico. Se mantiene aún como un rito en muchas comunidades indígenas de legado incaico, algunas de las cuales están asentadas en el antiguo territorio inca, como Ecuador, Colombia, Chile, el norte argentino (Jujuy) y Bolivia.

Según relata el Inca Garcilaso de la Vega, el Wawa Inti Raymi significaba que el dios Sol renacía para dar inicio a un nuevo ciclo anual, el “tiempo circular inca”, debido a que no concebían el tiempo como lineal sino como un círculo cronológico. Su celebración duraba 15 días, en los cuales se programaban danzas, ceremonias y sacrificios.

El último Wawa Inti Raymi con la presencia del Inca fue realizado a partir del 21 de junio del año 1535.

La idea de utilizar un recién nacido para simbolizar el comienzo de un nuevo ciclo surgió en la antigua Grecia alrededor del año 600 AC. En las fiestas dionisiacas, era costumbre hacer desfilar como homenaje a Dionisos, dios del vino y de las francachelas, un bebé en un cesto de juncos, que representaba el renacimiento anual de ese dios como espíritu de la fertilidad.

Los egipcios celebraban el fin del año al empezar la crecida del río Nilo y la preparación de las tierras para la siembra, mientras que los romanos lo hacían el 25 de marzo.

Desde los inicios del Imperio Romano, enero estaba dedicado al dios bifronte Janus, que mira adelante y atrás, representando al año que se va y al principio del que viene, por eso lo representaban con dos rostros, uno barbudo y viejo y el otro joven. Los romanos invitaban a comer a los amigos y se intercambiaba miel con dátiles e higos para que pase el sabor de las cosas y que el año que empezaba sea dulce.

Esta vieja costumbre romana fue poco a poco entrando en Europa, donde comenzaron a ofrecerse lentejas, de las que se dice propician la prosperidad económica del año que empieza.

En la Edad Media la Iglesia trató de oponerse a esas viejas costumbres, pero no lo consiguió. Y la cena de Nochevieja, el 31 de diciembre, empezó a convertirse en una festividad de moda desde principios del siglo XX.
Recordemos que en el mundo occidental, el calendario que rige es el Gregoriano, llamado así porque fue impuesto en 1582 por el Papa Gregorio XIII, sustituyendo la cuenta juliana establecida por Julio César (que databa el nacimiento de Cristo en el año 1, dando lugar a nuestra Era).

Con la nueva cuenta de 365 días, se siguió la costumbre ancestral de celebrar el fin de año el 31 de diciembre (que en el hemisferio norte coincide más o menos con el solsticio de invierno, el 25 de diciembre).

Actualmente en casi todos los rincones del mundo, la noche en que se efectúa el traspaso del “año viejo” al “año nuevo” está cargada de ritos y supersticiones que buscan atraer la felicidad, el éxito y la abundancia.

En Alemania, por ejemplo, el último día del año, es decir el 31 de diciembre, el protagonista es San Silvestre. En su honor, corre la bebida, y se queman castillos de fuego para ahuyentar a los espíritus malignos.

En Brasil el mar juega un papel muy importante: el cielo de las playas brasileñas se ilumina con los fuegos artificiales y las filhas do santo (sacerdotisas africanas) encienden velas y lanzan al mar pequeños barcos llenos de flores y regalos para ver si las olas se los llevan, lo que es un buen presagio.

En año nuevo, en Escocia, su afición preferida es el Hogmanay, en que se busca un barril de madera, se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según dicen, es para permitir el paso del nuevo año. Además, después de la medianoche, llega el momento de presentar su “primer pie” en la calle. A esa hora van a ver a sus allegados para desearles feliz año nuevo y ofrecerles whisky y un pedazo de pastel de avena.

En España, es costumbre salir a la plaza mayor y comerse las tradicionales 12 uvas de la suerte al son de las campanadas de medianoche, mientras se pide un deseo. Tras la cena, la fiesta continúa en la calle hasta bien entrada la mañana siguiente.

En Italia, en la noche de fin de año, al igual que el resto de europeos, salen a celebrarlo por todo lo alto hasta que amanece. En la Nochevieja italiana, las lentejas sustituyen a las uvas para atraer la buena suerte en el nuevo año. Otra tradición muy popular y que, dicen, depara buena fortuna, es la de regalar lencería roja. Muy arraigada está también la costumbre de arrojar los trastos viejos por la ventana como símbolo de un pasado finito.

En Japón las fiestas de fin de año duran nada menos que 15 días, en los que escuchan 108 campanadas equivalentes a los valores negativos que acarreamos los humanos y que con las campanadas se olvidan. Comen también una sopa tradicional con fideos y a continuación se dirigen hacia el templo budista a pedir buena suerte para el año que empieza. Se celebra así el año recién nacido. Beben “sake” mientras visitan a los amigos para concentrarse después en otra comida especial de año nuevo. La comida más importante dentro de las celebraciones de fin de año la realizan el día 15 de enero.

En China surgió, para celebrar el fin del invierno, un festival de linternas. Esto se repite dos veces por año, ya que celebran el año nuevo tradicional y también el occidental. El Año Nuevo Chino es una ocasión muy importante para los habitantes del país. En esta fecha no se habla del pasado ni se castiga a los niños. El color rojo es protagonista en la festividad.

Este año empieza el año 4713 según el calendario Chino, es el Año de la oveja o cabra de madera de acuerdo a los mitos del horóscopo. Otra costumbre china es dejar las puertas y ventanas abiertas. La fecha del Año Nuevo Chino depende de la luna. Y los fuegos artificiales no solo tienen un fin estético, sino también sirven para alejar a los espíritus malvados.

En el Líbano, se preparan doce bolitas con masa de trigo a los que se introduce una pasa y una moneda, para luego regalarlas a 12 amigos y los beneficios regresan a quien las obsequia multiplicados por 12.

En Rumania, las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la flama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Pero las que prefieren no salir de casa, pueden colocar una rama de albahaca bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.

En Venezuela, antes que den las 12, las familias se reúnen en sus hogares y preparan la “hallaca”, una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos.

En las principales capitales del Mundo, como Nuera York, Londres, Madrid, Sidney, se estila hacer el conteo regresivo que es transmitido por la televisión, luego estallan los fuegos artificiales y generalmente se remata con un show artístico.

En nuestro país, Perú, como en algunas ciudades de América, se estila recibir el Año Nuevo también con fuegos artificiales, se revientan cohetes y se queman muñecos, aunque algunas instituciones ambientalistas no estén de acuerdo por la extrema contaminación que se produce la noche del 31 de diciembre. También se acostumbra deshacerse de cosas viejas.

Al mediodía del 31 de diciembre, en las oficinas públicas y privadas se trituran papeles que se arrojan por las ventanas de los edificios

Es una costumbre adquirir adornos, cotillón y otros ornamentos color amarillo, el color de la buena suerte. Las damas estrenan lencería amarilla y los caballeros, ropa interior o por lo menos sombreros, gorros y corbatas también de este color.

En la cena no falta pavo, chancho o por lo menos pollo, acompañados de ensaladas de verduras y frutas, y puré de manzana y camote.

Justo a la media noche, en la fiesta social o familiar, también se hace el conteo regresivo, segundo a segundo, y todos nos damos un abrazo. Se sirve champán, se come doce uvas, algunos pasan por debajo de la mesa y otros acostumbran salir con su maleta para darse una vuelta a la manzana si su deseo es viajar, mientras la noche se ilumina por los fuegos artificiales y la quema de cohetes.

Un consejo, no olviden saltar el umbral de la casa con el pie derecho, limpiar y ordenar la casa. Entre más limpia, ordenada y radiante esté, mejor será la vida en el próximo año. Tampoco olviden poner un anillo de oro en la copa de champan para hacer el brindis, esto les asegurará que no falte el dinero en sus bolsillos.

A pesar de estas diferencias culturales, en todos los países donde se celebra el fin de año hay un elemento común: la familia y los amigos que se reúnen para cenar, brindar y desearse un próspero Año Nuevo.

Queridos amigos, al finalizar el año 2015 quiero agradecerles por brindarme vuestra amistad, gracias por leer mis post, aquí y en el extranjero. Gracias también a quienes sin ser mis amigos, siguen mis notas, y quizás sean los más.
En este Nuevo Año que particularmente para nuestro país será de grandes sorpresas por ser un año electoral, les ofrezco seguir informándoles con objetividad y haciéndoles llegar mis comentarios e inquietudes dentro de esa línea periodística equilibrada y de respeto, que me he trazado, dando cabida a todas las tendencias políticas, porque para mí no hay candidatos grandes ni pequeños. Gracias por vuestros comentarios, por vuestras críticas y vuestra presencia.

Les deseo un Nuevo Año de éxitos, que vuestros más caros anhelos se cumplan, que haya paz en el mundo y que todos los peruanos nos mantengamos unidos, en las buenas y en las malas.
Un abrazo para todos.

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