El Corpus Christi en Cusco

Desde que esta ceremonia fue instaurada por el virrey Francisco de Toledo en 1572, que gobernó el virreinato de Perú durante el reinado de Felipe II (1556-1598), en todo el país se conmemora esta “fiesta sacramental del cuerpo y de la sangre de Cristo”.
Particularmente en la ciudad del Cusco, se celebra con especial esmero y veneración. En los años que viví en esta hermosa ciudad, por razones de estudio y trabajo, pude apreciar lo maravillosa que es esta fiesta popular, de ritos y contrastes, donde se enlazan una profunda devoción y una desbordante alegría, la música con los rezos, las hostias y las comidas típicas, la adoración y la bebida.
Mis clases se dictaban en el Paraninfo Universitario, en plena plaza de Armas, y por eso tenía una cercanía con todo lo que ocurría allí, particularmente con esta celebración, porque justo en la recta donde está ubicada la Iglesia de la Compañía, en esa época, desde la víspera se tendían las mesas para expender el famoso chiriuchu, plato infaltable del Corpus que consiste en pequeños trozos de cuy asado, pollo, ch’arki, embutidos, cau-cau, queso, torrejas de harina de maíz, maíz tostado, qocha-yuyo y rocoto
La plaza era el centro de todas las actividades del Corpus y yo, estaba allí, extasiado. Admirando todo lo que pasaba y todo lo que veía. Tanta importancia se le daba a esta celebración que el gobierno se veía obligado cada a año a declarar feriado el día central.
De acuerdo a las crónicas escritas por varios autores cusqueños, los orígenes del Corpus Christi se remontan a los tiempos del virreinato cuando todavía se veneraba a los mallquis o momias de los incas y la iglesia obligó a adorar a las vírgenes y santos. Así se instauró el Corpus Christi.
Es cuando aparecen las primeras pinturas de los artistas cusqueños que las trabajaban de acuerdo a las indicaciones de la iglesia, pero sin dejar de colocar, aunque sea de manera disimulada, sus sentimientos propios, simbolizados en flores típicas, animales autóctonos y paisajes andinos.
El Corpus es la fiesta religiosa que se anticipa al Inti Raymi, en el mes de junio. Es la ceremonia cristiana que se encarga de amalgamar lo hispano y lo andino. Es una gran fiesta donde el pueblo concurre masivamente y se realiza nueve semanas después de la Semana Santa, cuando se conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena.
Este año, desde el miércoles 3 de Junio, se iniciará la venta del plato típico de las fiestas jubilares de Cusco: el Chiriuchu, y las 102 socias de la “Asociación de Chiriucheras Franciscanas” expenderán este exquisito potaje a 22 soles, en la plaza San Francisco.
La presidente de esta asociación, Hilda Herrera, dice que está asegurada la calidad e higiene del chiriuchu porque las asociadas recibieron capacitación en la manipulación de alimentos así como en seguridad e higiene. Para garantizar su cumplimiento, inspectores de la Municipalidad del Cusco vigilarán su preparación y venta.
En esta fiesta destaca la Custodia de la Catedral, una pieza de oro y plata en la que se exhibe la hostia consagrada. El pelícano de la Custodia simboliza el amor de Jesús por los hombres. El ave brinda a sus crías la sangre de su propio corazón.
Los preparativos se inician con semanas y aun meses de anticipación, para lo que existe una organización presidida por “carguyoq” que es la persona que acepta el cargo y costea la mayor parte de los gastos de la festividad que incluye misas, vestimenta nueva para la Virgen o el Santo de la Parroquia, el contrato con una banda de músicos para acompañar la procesión, una orquesta típica, comida para los invitados, aguardiente, chicha, cerveza y recordatorios.
Se estila compartir los gastos mediante la “hurk’a”, una costumbre que consiste en visitar a una persona amiga con panes de trigo de regalo y comprometer su ayuda para la organización de la fiesta.
El día miércoles, un día anterior al Corpus Christi, se realiza la entrada de las imágenes que salen en procesión de sus parroquias acompañadas del cura, los vecinos, los mayordomos y vecinos para dirigirse a la Catedral donde la imagen es depositada hasta el día siguiente en que se realiza la procesión principal.
En esta entrada de los santos es espectacular la carrera que emprenden San Sebastián y San Jerónimo para tratar de llegar primero a la Catedral. Dicen que la Mamacha Belén es la más elegante, enjoyada y “coqueta”, que entra en competencia con Santa Ana y “La Linda” de la Catedral.
Destacan igualmente el Patrón Santiago montado sobre su caballo y San Sebastián con sus loros, y flechas en su cuerpo.
En la Plaza de Armas se levantan altares adornados con espejos, banderas, flores, ramas de árboles y algunas imágenes. Y en el día central se celebran misas para cada uno de los Santos y Vírgenes. A las 10.30 horas el Arzobispo de la ciudad celebra una Misa Pontifical o Te-Deum, luego de la cual se dará inicio a la procesión precedida por la Carroza de Plata conocida también como Templete o Baldaquino en cuya porción central sostiene al sol de oro de la Custodia que a su vez representa al Santísimo, delante del cual permanece el Arzobispo.
Después de la procesión del Santísimo, aproximadamente al medio día, se da inicio a la procesión de los Santos y Vírgenes alrededor de la Plaza de Armas donde se congregan miles de personas, de acuerdo al orden establecido desde la colonia, que es el siguiente:
1.- San Antonio, de la parroquia de San Cristóbal;
2.- San Jerónimo, de la parroquia del distrito de San Jerónimo;
3.- San Cristóbal de la parroquia de San Cristóbal.
4.- San Sebastián de la parroquia del distrito de San Sebastián.
5.- Santa Bárbara de la parroquia del distrito de Poroy.
6.- Santa Ana de la parroquia de Santa Ana.
7.- Santiago Apóstol de la parroquia de Santiago.
8.- San Blas de la parroquia de San Blas.
9.- San Pedro de la parroquia de San Pedro.
10.- San José de la parroquia de Belén;
11.- Virgen de la Natividad de la parroquia de Almudena.
12.- Virgen de Los Remedios, de la iglesia de Santa Catalina;
13.- Virgen Purificada, de la parroquia de San Pedro;
14.- Virgen de Belén, de la parroquia de Belén;
15.- Virgen de la Inmaculada Concepción llamada también “La Linda” de la Catedral.
Luego de la procesión de las imágenes, estas son guardadas en la Catedral donde permanecerán hasta la “octava” que se celebra con otra procesión del Santísimo seguido por los diversos Santos y Vírgenes, antes de su retorno a sus parroquias de origen. una vez concluida la procesión.
En cada parroquia se compromete al nuevo mayordomo o “carguyoq” en medio de una gran reunión donde abunda la comida, bebida, música y danzas.
Saludos a mis amigos cusqueños y que disfruten esta linda celebración.

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