Unidos lo podemos hacer

Cuando en 1474 el visitador español Nicolás Ruiz Estrada le dio a Abancay el nombre de “Villa de los Reyes” no estaba equivocado porque, por entonces, era un lugar paradisíaco, digno de reyes. La naturaleza le había dotado de un clima extraordinario, un paisaje señorial, campos de cultivo fértiles y abundante agua proveniente principalmente de los deshielos del Ampay y almacenada en dos lagunas naturales.

En 1645, Fray Domingo de Artarú, tampoco se equivocó al delinear la ciudad, en un principio con calles estrechas y empedradas porque eran solo para facilitar el paso de los pocos transeúntes que habitaban en la pequeña urbe y de los arrieros que transportaban oro desde las minas de Potosí (Bolivia) a Lima, valioso metal que luego era embarcado a España por el puerto del Callao.
Estos arrieros se alojaban en “Tambo Orcco” , hoy Tamburco. Precisamente uno de ellos fue el célebre Cacique de Tungasuca y Surimana José Gabriel Condorcanqui, conocido como Tupac Amaru II, esposo de nuestra heroína Micaela Bastidas quien, cuando la conoció, era apenas una adolescente.

El clérigo Domingo de Artarú, sin imaginar que en un futuro cercano circularían por esas calles ruidosos vehículos a motor, trazó algunas avenidas amplias y hermosas, así como calzadas, pensando más en las procesiones de la virgen Del Rosario y del Santo Sepulcro que en los carros del futuro, pero siempre manteniendo el paisaje y respetando las zonas de cultivo y canales de regadío.

Con el paso de los años y la falta de una adecuada planificación municipal, la ciudad se fue expandiendo en forma desordenada, devorándose aquella bella campiña de abundante vegetación y fértiles áreas de cultivo porque a nadie se le ocurrió trazar un mapa de expansión urbana. Por esa razón se construyeron viviendas de cualquier manera y en cualquier parte, incluso en áreas reservadas para la agricultura, parques y para la construcción de locales públicos.

Y como consecuencia de ese desorden, hoy tenemos una ciudad con calles entreveradas, edificios y viviendas disímiles, con diseños que no guardan armonía con el paisaje ni con nuestras tradiciones. Los propietarios que buscaban el modernismo construyeron con cemento y calamina, los conservadores lo hicieron con adobe y tejas, y los más huachafos construyeron como les dio la gana.

El resultado de esa variedad de gustos y colores, es una ciudad sin armonía urbanística, con algunas calles que parecen de la costa y otras de la sierra. Y seguramente seguirá creciendo sin rumbo, mientras no haya un plan de expansión urbana y un reglamento de construcción que se haga cumplir.

Es cierto que últimamente se han asfaltado muchas calles, eso está bien. Igualmente se ha remodelado el mercado, aunque lo mejor hubiera sido aprovechar la ocasión para sacarlo del corazón de la ciudad pero lo hecho hecho está y ya no hay nada qué hacer.
También es cierto que muchas calles, que antes eran intransitables, ahora tienen veredas. Y en fin, se ha tratado de hacer algo. En eso no hay discusión. Sin embargo, la pregunta es ¿Se trabajó con criterio técnico? No. Y al otorgar licencias municipales ¿se pensó en el impacto del paisaje? Tampoco.

Y eso que para mantener la belleza del paisaje no se requiere de un presupuesto extraordinario, ni una burocracia extrema, sino autoridad, sentido común y un alcalde que no le tiemble la mano para hacer cumplir las ordenanzas municipales. Tampoco se necesita de grandes gastos para evitar la contaminación visual causada por la proliferación de anuncios publicitarios en las principales calles, sino un reglamento y una policía municipal honesta que lo haga cumplir. ¿O es que no hay reglamento?

El segundo gran tema pendiente es el agua. Ya resulta por demás preocupante que por tantos años no se dé una solución integral a este grave problema. Hay desidia. Año tras año vemos discurrir abundante agua por los ríos Mariño, Colcaqui, Condebamba y Pachachacha, sobre todo en la época de lluvias y no somos capaces de almacenarla y guardarla para la época de estío. El otro día un amigo que vive en Abancay me preguntó por teléfono ¿Y cómo crees que aprovecharíamos las aguas del Pachachaca, si está en la parte baja de la ciudad? Fácil, mi querido Watson, le respondí, medio en broma y medio en serio, recordando lo que mi hija, quien es ingeniera agrícola de profesión, me comentó que el problema no es la falta de agua sino cómo la llevamos de un lugar bajo a un nivel alto. Eso se hace usando bombas y reservorios que deben construirse a manera de vasos comunicantes porque para la ingeniería no hay nada imposible.

Pienso que ni siquiera se necesita hacer eso, me dijo, bastaría con almacenar y administrar mejor el agua que discurre por el Mariño, el Colcaqui y el Condebamba y evitar que se vaya hasta el océano Atlántico.

Efectivamente, las autoridades no deben permitir que el total de esas aguas se pierdan. EMUSAP está en la obligación de almacenarlas a como de lugar, aunque sea en sus sombreros, porque es imperdonable que habiendo tanta agua en la época de lluvias no podamos guardarla para los meses de estío.

Hasta antes de la reforma agraria, sin tanto presupuesto, ni tantos profesionales a su servicio, como los que ahora maneja la Empresa Municipal de Servicios de Agua Potable, la hacienda Patibamba tenía su propio reservorio en El Olivo para regar sus campos de cultivo. ¿Por qué no construir ahora reservorios en la parte alta de la ciudad?

Directa o indirectamente, a unos más que a otros, nos afecta esta escasez. Eso mismo pasa con el ornato de la ciudad y la conservación del paisaje. En lugar de plantar árboles en los cerros se levantan casas precarias que tarde o temprano serán barridas por las avalanchas.

Otro de los grandes temas que no debemos descuidar es el turismo, porque es uno de los principales motores del desarrollo de los pueblos. No olvidemos que en Abancay no son muchos los atractivos. Los pocos que hay los podemos contar con los dedos de nuestras manos, entre ellos el santuario nacional de Ampay, la piedra de Saywite, el puente sobre el río Pachachaca, la casa hacienda de Illanya, el mirador de Taraccasa, los baños termales de Cconocc, el cañón del Apurímac, el templo de la virgen Santa Isabel de Caype, la capilla de la hacienda Yaca y el museo arqueológico del INC, por eso tenemos la obligación de cuidarlos y ponerlos en valor y a la vez unirlos en un solo circuito, con itinerarios que se cumplan. Este circuito permitirá a su vez establecer otros servicios adicionales como tiendas de artesanías, restaurantes y espectáculos folclóricos.

El turista no solo quiere mirar piedras, sino también conocer su historia, hacer deporte, ir de compras, disfrutar del clima, gozar de piscinas adecuadas, observar el paisaje y saborear las comidas y bebidas del lugar.

Y claro, esta tarea debe estar respaldada por una adecuada campaña publicitaria en otras ciudades del país y por qué no del extranjero porque cuántas personas, sobre todo de la tercera edad, que no pueden soportar los fríos intensos del invierno del hemisferio norte, quisieran irse a pasar una temporada a orillas del Mariño y disfrutar del clima templado de nuestra ciudad como actualmente lo hacen en Centroamérica. Pero como estas personas no reciben información, para ellas Abancay simplemente no existe.

Del mismo modo, se debe mejorar los servicios de atención al turista. Para esto tampoco se necesita mucho dinero, sino voluntad. Esa mejora debe darse sobre todo en los restaurantes donde hay mucho por hacer. Si realmente queremos colgarnos del prestigio que ha alcanzado la culinaria peruana hay que propiciar la creación de un instituto superior de la cocina abanquina, o por lo menos firmar un convenio con las universidades para que se encarguen de capacitar a los trabajadores que laboran en este rubro, desde ejecutivos, hasta cocineros y personal de servicio.

Este acercamiento de la universidad a las empresas vinculadas a la culinaria servirá, estoy seguro, para hacer una adecuada innovación en la preparación y presentación de los platos típicos y dulces tradicionales.

En cuanto a la educación, tema por el que debí empezar, será necesario ofrecerles a nuestros niños cursos vinculados con la búsqueda de una mejor calidad de vida, que los convierta en emprendedores más que en empleados. Tenemos la obligación de formar mentes brillantes proporcionándoles a los estudiantes las herramientas modernas y adecuadas como computadoras y el acceso a Internet para que tengan las mismas oportunidades que los estudiantes de los países más desarrollados. Ahora que el conocimiento está a disposición de todos a través de internet hay que sacarle provecho a esta biblioteca electrónica.

Igualmente, habrá que hablarles de la responsabilidad que tenemos todos en la conservación de la ecología. Que sepan que las ciudades son la casa grande donde vivimos y hay que cuidarla. Es importante inculcarles hábitos sanos, el respeto a las leyes y a las noramas de las buenas costumbres, es decir educarlos para que puedan enfrentar mejor el futuro con honestidad y sabiduría.

Y como “en mente sana cuerpo sano”, igualmente será necesario velar por su formación física inculcándoles hábitos que permitan su desarrollo corporal para que puedan crecer sanos y fuertes. Se les debe enseñar a alcanzar metas en sus estudios y en los deportes que más les guste, mejor aún si son de alto riesgo, como el parapente, motocross o el canotaje, para que pierdan el temor a los grandes retos de la vida, pero siempre dotándoles de todas las facilidades y seguridad.

Si queremos estar en el fútbol profesional en un mediano plazo, hay que trabajar ahora mismo en las categorías infantiles, con niños que no solo tengan condiciones sino, sobre todo, disciplina y constancia, dándoles todo el apoyo que necesiten, una alimentación balanceada, control médico, entrenamiento a cargo de profesionales competentes y una vigilancia permanente para evitar desviaciones en su conducta. Claro, ustedes se preguntarán y con qué dinero. Pero ¿Qué es mejor, invertir en educación o en la construcción de cárceles?

En cuanto al problema del transporte, que ya es un caos, no hay que darle muchas vueltas a la idea de construir una vía que bordee la ciudad. ¡Hay que hacerlo ya! para que los vehículos de transporte pesado, generalmente de tránsito entre Cusco y Lima y viceversa, no se metan al centro y deterioren las pistas, incrementen la contaminación y lo que es peor, agraven el actual congestionamiento.

Tiene que hacerse un reordenamiento en el servicio de transporte urbano, donde los dueños de las empresas que, al parecer manejan a las autoridades a su regalado gusto, ingresen a un programa de chatarreo propiciado por la municipalidad para reemplazar las unidades destartaladas por otras nuevas. Para esto será necesario que se firme un convenio con alguna entidad bancaria que seguramente exigirá un seguro y el aval de la municipalidad pero habrá que dárselo si se quiere que todas las unidades viejas se vayan al cementerio de carros. Asimismo, se debe poner coto a la cobranza de cupos por el ingreso de nuevas unidades. La Municipalidad también tiene la obligación de formalizar el servicio de taxis, empezando con el empadronamiento de sus propietarios y conductores, para que sean capacitados. Igualmente debe reordenarse el servicio interurbano donde hay argollas que perjudican al pasajero. Los transportistas de Curahuasi, por ejemplo, agrupados en una empresa, tienen que verse obligados a prestar servicio por tramos, el primero entre Abancay y Curahuasi y el segundo entre esta ciudad y Cusco, porque no tienen permiso para operar viajes directos a pesar de contar con buenas unidades. Claro, la mortificación es para los pasajeros porque los obligan a cambiar de carro, pero aún así, prefieren soportar este pequeño engorro con tal de viajar más cómodos.

Hay pues mucho que hacer. Y esto será posible en la medida que haya la decisión de cambiar las cosas y exista un clima de paz, sin odios ni rivalidades políticas mezquinas. Quizás sea necesario firmar un pacto de no agresión entre las fuerzas vivas, sobre todo en la época de elecciones donde las susceptibilidades están a flor de piel y los insultos en la punta de la lengua.

Hay que amarrar el macho, como decía mi abuelo, si realmente queremos trabajar en armonía. En lugar de remangarse la camisa para darnos de puñetes, remanguémonos para trabajar juntos, brazo a brazo, hombro a hombro. ¿Acaso en los carnavales no jugamos juntos y formamos comparsas sin tomar en cuenta nuestra filiación política? ¿Acaso no nos unimos para cargar las andas de la virgen del Rosario o del santo Sepulcro, sin saber quién es el santo de nuestra devoción? ¿Por qué entonces no nos unimos para cargar las andas de Abancay? ¡Hagámoslo! por más pesadas que estas sean.

3 comentarios to “Unidos lo podemos hacer”

  1. TORRICO TOMASTO RUFINO MARTIN Says:

    CUANDO LLEGÓ EL MOMENTO EN QUE MIS HIJOS COMENZARON A ASISTIR AL COLEGIO, JUNTO A MI ESPOSA ERAMOS PLENAMENTE CONCIENTES QUE LA EDUCACION SEGLAR DE NUESTROS VÁSTAGOS ERA UN TEMA DE EQUIPO. POR UN LADO LOS PROFESORES, PERO POR EL OTRO NOSOTROS. NUNCA LOS ABANDONAMOS, SIEMPRE ESTUVIMOS PENDIENTES DE ELLOS. CÓMO ERA SU PROGRESO. NOS ASEGURÁBAMOS QUE LO QUE SE LES DICTABA EN CLASES ERA ALGO QUE SE ESTABA ASIMILANDO Y QUE REALMENTE SEA PARA ELLOS UNA EDUCACIÓN ACADEMICA DE CALIDAD.

    CUANDO YO ACABE LA MEDIA SOLO EL TO BE, DE MUSICA MUY POCO, DE MATEMATICA, REGULAR, AUNQUE SÍ UNA BUENA COMPRENSION DE LECTURA. MIS HIJOS ACABARON CON UN INGLÉS BÁSICO ACEPTABLE, BUENAS MATEMATICAS, MUY AFICIONADOS A LA LECTURA, TIENEN CAPACIDAD PARA LEER EL PENTAGRAMA Y TOCAR VARIOS INSTRUMENTOS. PERO ESO NO ES CASUALIDAD. POR UN LADO EL COLEGIO PERO POR EL OTRO SUS PADRES. NO ES SUERTE.

    EL MAYOR TIENE 18 AÑOS, TRABAJA EN LIMA (6 HORAS DIARIAS) EN UN CALL CENTER HACIENDO VENTAS PARA UNA TRANSNACIONAL NORTEAMERICANA. CREO QUE DOMINA EL INGLÉS. FELIZMENTE LE PAGAN TODOS LOS BENEFICIOS SOCIALES. LAMENTABLEMENTE TIENE UN TUMOR QUE LE DEBEN EXTIRPAR EN JULIO O AGOSTO PRÓXIMOS.

    TODOS LOS PADRES QUEREMOS TENER HIJOS EXITOSOS. PREGUNTO : ¿AYUDAMOS ACTIVAMENTE A FORMAR A NUESTROS HIJOS O LLEGAN A SER UN PRODUCTO DE LA CASUALIDAD?

    CREO QUE PARTE DE QUE LAS COSAS VAYAN BIEN DEPENDE EFECTIVAMNTE DE TODOS NOSOTROS.

    NOS COMUNICAMOS

  2. asladopea Says:

    INVESTIGANDO
    En forma casual buscando cierta informacion sobre el sinamos del tiempo del presidente Velasco tuve la suerte de encomtrar su blog, Mis felicitaciones y agradecimiento lo encuentro muy interesante y de mucha importancia sus puntos de vistas. Soy autodidacta radico en londres y estudio los temas como la Historia de politica en Perú. Me encantaria saber su opinión sobre otros puntos. Ojala que a través de estas lineas pueda contactar con ud. Asimismo, le deseo que el 2013 le depare un year de prosperidad y compromiso .

    Afectuosamente
    Rosa Delgado

    • herberthcastroinfantas Says:

      Rosa: Gracias por tus buenos augurios. Igualmente deseo para tí un buen año y que sea el inicio de una comunicación amigable y positiva.

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