La Nueva Ola en el Cusco

En la década de los cuarenta, del pasado Siglo XX, (Según me refirieron mis abuelos), hasta más o menos fines de los sesenta, fecha en que yo ya había salido de la adolescencia, todo daba vueltas alrededor de la radio, maravilloso invento de Guglielmo Marconi que, de la noche a la mañana, se convirtió en el medio más económico para acceder a la información, el entretenimiento y la cultura, algo así como la internet en la actualidad.

A través de la radio, la gente escuchaba las buenas y malas noticias que se transmitían a una velocidad sorprendente, a diferencia de los medios impresos que nos contaban las noticias con lujo de detalles, pero al día siguiente.

Lo que más nos encandilaba a los jóvenes de esa época era escuchar la excelente música grabada todavía en discos de 45 y 33 RPM (Revoluciones por minuto). ¡Increible! La gente hacía cualquier sacrificio para adquirir estos viejos receptores que funcionaban todavía a válvulas y estaban instalados en cajas de finas maderas.

Entre las primeras marcas que hacían publicidad en los diarios El Comercio y La Prensa y en las primeras radioemisoras nacionales, destacaban Normende, Murphy, National, Zenith, Telefunken, Grundig, Philips y RCA. Aún recuerdo aquella vieja cuña que decía “Tarde o temprano su radio será un Philips”

Y, claro, aquellos padres que habían perdido comunicación con sus hijos porque no se daban tiempo para hablarles de temas importantes como el sexo, las drogas y la crisis económica, eran reemplazados por los “consejeros” de la radio.

Del mismo modo, la aparición de nuevos ídolos en el cine y las primeras estrellas de la nueva ola, influían poderosamente en la formación de esa juventud dolida por la actitud de una sociedad indiferente y excluida de los planes gubernamentales. Y son estas figuras las que empiezan a marcar el ritmo de su conducta.

Los adolescentes que arrastraban algunos resentimientos pesimistas por conflictos familiares, carencias económicas, mitos culturales, tabúes sexuales y pecados mil que los curas no querían perdonarles ni en las confesiones, vieron en estas estrellas sus ídolos a seguir.

El filme “Rebelde Sin Causa”, con James Dean y la juvenil Natalie Wood, se convirtió en el espejo donde empiezan a mirarse algunos. La película estrenada cuatro días antes de la muerte de Dean fue un éxito de taquilla en todo el mundo. En Lima, muchos padres salían escandalizados y disgustados de la función luego de ver en el celuloide el mismo problema humano que seguramente vivían sus hijos, en una época en que los condenaban en lugar de comprenderlos, porque “la vaca jamás se acuerda de cuando fue ternera”.

Dean murió a los 24 años de edad aquel fatídico 30 de septiembre de 1955 cuando a las 5.45 de la tarde iba a un circuito de carreras para participar en una competencia, frente al volante de su Porche 550 Spyder color rojo, al que le puso el apodo de “Pequeño Bastardo”. Manejaba a excesiva velocidad sin embargo que, rato antes, un policía lo había multado por este mismo motivo. No llegó a completar la filmación de su última película “Gigante” al lado de dos grandes de la cinematografía, Elizabeth Taylor y Rock Hudson.

Al parecer, presentía su muerte porque, días antes de su accidente, de puro loco se sacó una fotografía metido en un ataúd.

A pesar de su corta vida, Dean se convirtió en una leyenda aunque, claro, hubiera sido mejor que la juventud lo recordara con la imagen de sus filmes y no con el drama de su vida real, porque desde que nació aquel 8 de febrero de 1931 en Marion-Indiana, de una relación de Winston Dean con Mildred Wilson, su existencia estuvo plagada de sufrimientos y desgracias.

Su madre, que lo sobreprotegía mucho, lo obligó a estudiar ballet y violín. Cuando ella murió de cáncer, James apenas tenía 9 años. Y su padre, que siempre lo vio como un estorbo, lo envió con su abuela a Fairmount-Indiana llevando el ataúd de su madre para que se entierre allí.

En la casa de sus tíos, James se dedicaba a sembrar maíz, a criar cerdos, ordeñar las vacas y a arar la tierra.

El día que se dio cuenta que era miope, sufrió una fuerte depresión, porque no podía leer sin gafas. Lo consolaban diciéndole que Marilyn Monroe también tenía ese mismo problema. Cuando se propuso incursionar en el baloncesto sufrió otra depresión, esta vez fue por su talla. A pesar de medir un metro setenta y dos centímetros se consideraba bajo porque, a esa edad, los jóvenes norteamericanos por lo general eran mucho más altos.

Pero su trauma más terrible fue cuando el Reverendo De Weerd, so pretexto de ayudarlo a dar los primeros pasos como actor, lo inició en la homosexualidad, drama parecido al que vivió Laurence Olivier, una de las figuras británicas más brillantes del arte escénico quien, según revela el escritor Michael Munn en su libro, el actor sufrió los abusos sexuales de un sacerdote, cuando apenas tenía doce años.

En Los Angeles, Dean ingresa a la Academia fundada por Elia Kazan Actor´s Studio, con la ayuda de su amigo Roger Brackett, de excelentes contactos en el cine y el teatro, quien también lo obligó a convertirse en alguien más que un amigo.

Allí se hizo conocido haciendo publicidad y actuando en pequeños roles en el teatro, sin darle tiempo para seguir sus estudios. Es cuando conoce a dos monstruos del Cine, Marlos Brando y Montgomery Clift.

El fundador de la Academia, Elia Kazan, al ver sus excelentes cualidades como actor, no dudó en darle su primer rol como protagonista principal en “Al Este del Paraíso”, dieciséis meses antes de su trágico accidente. Al parecer, presentía del destino que se le venía, porque siempre decía: “Vive deprisa, muere joven y dejarás un bonito cadáver”. Y así fue.

Con la proyección de este tipo de películas y la presentación de los primeros rockeros en televisión, el mundo empieza a cambiar. En Lima también se sintió con fuerza esta revolución cultural sin embargo que muchas emisoras de radio todavía seguían transmitiendo los mambos de Dámaso Pérez Prado, los ritmos de la Sonora Matancera, las canciones románticas de Los Panchos y los valses llorones de los Embajadores Criollos.

Eran los tiempos en que radio Victoria, informaba del arribo de Mario Moreno “Cantinflas” al aeropuerto internacional de Corpac para promocionar el estreno de su última película “El siete machos”. Y, para estimular su libido, los viejitos acostumbraban ir a los clubes nocturnos con el fin de deleitarse con las curvas de la Tongolele, una bailarina de caderas voluptuosas y excitante ritmo, las Dolly Sisters, dos hermanas que se caracterizaban por tener idénticas medidas anatómicas y bailaban acompañadas de un equipo de cinco bongoseros al ritmo de las canciones de moda como / Lolita Linda / Mantecadito / y Candilejas.

Otra estrella que le ponía sabor a las noches limeñas fue Blanquita Valdez, calificada por Guido Monteverde como la reina del Streep tease por sus atrevidos desnudos.

Uno de los mejores clubes nocturnos era el Embassy, ubicado de la plaza San Martín, el corazón de la farándula limeña. Cuando se anunciaba la llegada de Carlos Manuel y su ballet, integrado por Letty y Eda Lorna, se agotaban las entradas y cuando Manón Duncan bailaba el mambo, hasta las sillas se movían.

En El Pigalle, se presentaban Sampietri y Anakaona y en El Copacabana de la Av. Abancay la máxima atracción era el show “Una noche en París” donde se bailaba el “can can” al más puro estilo francés.

En 1955, Xavier Cugat y la bailarina Abbe Lane alborotan Lima presentándose en el Country Club de Villa, donde una de esas movidas noches se consagró como bailarín el popular Frejol Diez canseco, haciendo una excelente demostración de chachachá con la bailarina de Cugat.

Otras de las vedettes que estaban de moda eran las chilenas Teresa y Gaby, conocidas en el mundo de la farándula como “Las chispitas”, cuando el merengue estaba en todo su esplendor y la vida nocturna en el Grill Bolívar era sensacional. Los licores, conservas, jamones y quesos, se compraban en la antigua taberna Cordano, el mismo lugar donde hasta ahora se puede tomar “un capitán” bien macho (Pisco quebranta con vermouth Cinzano) acompañado de un sándwich de jamón serrano, como el que no hace mucho saboreamos Coco Mejía, Roby Garmendia y yo.

En las fiestas sociales se bailaba guarachas y merengues con la sonora de Lucho Macedo y los transeúntes lloraban, no de pena, sino por efecto de las bombas lacrimógenas que la dictadura militar ¡cuándo no! ordenaba lanzarlas para dispersar las marchas de protesta. Las señoras también lloraban, pero no por efecto de los gases (lacrimógenos, claro), sino viendo las novelas Nino y Simplemente María.

En 1957, Gladys Zender gana el título de “Miss Universo” en Long Beach con apenas diecisiete años y nueve meses de edad, por lo que casi la descalifican ya que, de acuerdo al reglamento, las concursantes debían tener más de dieciocho años.

En la ciudad luz, la francesita Catherine Deneuve, la mujer más deseada después de Brigitte Bardot, promocionaba en las revistas el famoso jabón Lux, “el jabón de las estrellas” y el perfume Chanel Nº 5.

Y mientras los adultos la pasaban muy bien bailando en las fiestas de carnavales del club de la Unión del portal Los Escribanos de la plaza Mayor, los jóvenes no teníamos dónde mover el esqueleto. Y es cuando vimos en la nueva ola una puerta de escape a nuestras ansias de gozar de la vida.

Los empresarios de espectáculos frívolos no sabían que diablos hacer porque la juventud llenaba los locales, como el cine Tauro, donde se presentaban los primeros grupos de rock en las famosas matinales a go go, mientras los suyos estaban vacíos.

Esta revolución no solo se estaba produciendo en el campo de la música, sino también en el ideológico. Las grandes potencias alentaban los golpes militares para instaurar regímenes dictatoriales de derecha e izquierda. Y mientras los Estados Unidos hacían todo lo indecible para frenar el avance del comunismo, la URSS se la jugaba el todo por el todo para instaurarlo.

Es cuando algunos jóvenes, cansados de estas disputas, optan por tomar el camino de la música, convirtiéndola en su mejor arma para luchar contra los imperialismos sean estos de derecha o de izquierda. Estos nuevos ídolos empezaron a cantarle a la vida, ayudando así a crear una nueva conciencia social en la juventud.

A través del rock y la llamada nueva trova, se difunde un nuevo pensamiento. Y, coíncidentemente, la prédica de Ghandi, Martin Luther King y otros luchadores sociales y pacifistas, encuentra eco en la juventud que hasta entonces permanecía adormecida. Miles de jóvenes se deciden salir a las calles para decirle SI a la vida y NO a la guerra. Se generaliza la protesta contra la discriminación racial, los traficantes de armas y el hambre que diezmaba las zonas pobres del planeta como Biafra (Nigeria).

En marzo de 1968 se produjo una masacre de estudiantes en Lóndres cuando protestaban frente a la embajada de los Estados Unidos en contra de la guerra en Vietnam. estas manifestaciones evitaron que el Reino Unido enviara soldados a esta guerra. Como represalia EEUU no hizo nada para evitar que la libra esterlina se desplomara y la bolsa de valores se cayera de bruces.  Las protestas pasaron a París poniendo en jaque a Charles de Gaulle.

En México, mientras se realizaban las Olimpiadas, las fuerzas represivas abrieron fuego contra miles de estudiantes que protestaban pacíficamente contra el gobierno, con un lamentable saldo de cientos de muertos, mezclándose innecesariamente la política con el deporte. Este hecho causó un repudio en todo el mundo.

A finales del msmo año, miles de universitarios norteamericanos salieron a las calles para protestar contra los dueños de barcos que se malograban en medio de los oceános y derramaban petróleo, sin que nadie los sancione. Las protestas también eran contra la persecusión a los inmigrantes porque los Estados Unidos siempre creyeron en el libre flujo de capitales pero no de personas. Creían en una globalización que salga de su país al resto del mundo y, sin embargo, eran los más proteccionistas del planeta para sus productos.

Extrañamente los grupos de poder económico, las dictaduras y hasta la iglesia se oponían a la nueva ola porque la consideran como una rebeldía peligrosa, estridente y vulgar, y no un movimiento de libertad.

Cuando en la segunda mitad de los años sesenta llegué al Cusco, considerado por los incas como el centro y ombligo de la tierra y por los hippies como el centro magnético del planeta, radio La Hora estaba próxima a cumplir su 5º Aniversario y como administrador se iniciaba Edmundo Montesinos, hijo mayor del Ing. Raúl Montesinos, propietario de la emisora.

Edmundo había llegado después de concluir sus estudios secundarios en el Colegio Militar Francisco Bolognesi de Arequipa. En ese tiempo estudiar en este plantel militar era la onda, el snobismo, el detalle que se gastaban los muchachos de entonces.

El Ing. Montesinos, también era propietario de Radio Tawantinsuyo, emisora que se caracterizaba por la difusión de música folclórica. Con esta programación tenía la sintonía y sus ingresos económicos asegurados porque no había villorrio o picantería donde no se escuchaba su emisora, lo que le permitía vivir a cuerpo de rey.

Con el producto de las astronómicas ganancias del programa “saludos musicales” se construyó, además de la vivienda que tenía en la ciudad, una hermosa casa en la parte alta de Osccollo, con una maravillosa vista de la ciudad del Cusco.

Para evitar que las dos emisoras de su propiedad compitan entre sí, el Ing. Montesinos quería una programación distinta en La Hora. Con ese propósito encomendó a su hijo la tarea de seleccionar al personal adecuado. Enterado de mi renuncia a radio Cusco, después de mi corto paso por radio Salkantay, busca la forma de contactar conmigo pero de manera disimulada porque, como buen empresario sabía que una cosa era que él me ofrezca el puesto y otra que yo se lo pida.

Fui yo quien se adelantó entregándole un proyecto para hacer dos programas, pero ni aún así se  decidió a tomar mis servicios por el solo hecho de haber trabajado en otras empresas de la competencia. Esa era la forma de pensar de los propietarios de radio de entonces.

Edmundo, tenía por costumbre reunirse con un grupo de amigos, unas veces en la picantería El Carrizal de Nueva Alta y otras en La Chola de la calle Pumacurco o en Kjakjachayoc de Suitucato en San Blas, tradicionales y emblemáticos locales donde se saboreaba deliciosos platos típicos y se tomaba la mejor frutillada del Cusco.

–Les cuento una primicia-Les dijo-¿no saben quién me ha presentado un proyecto para hacer dos programas de nueva ola en la radio?

Y entre sendos vasos de aquel néctar de los dioses, les puso al tanto de mis planes para trabajar en su radio.

– ¿Qué les parece? ¿Gato, tú qué opinas? – Gato era el sobrenombre de Percy Vargas, por el color de sus ojos.

–No es mala idea.

–Yo pienso que él sí levantará la sintonía de la radio – Añadió “el chivo”. Así le decían a Julio Chevarría, por abreviar su apellido, otro de sus entrañables amigos.

Y, sin hacer más comentarios, los demás asintieron moviendo sus cabezas.

Con estas opiniones, Edmundo se sintió más seguro y decidió plantearle a su padre mi ingreso a La Hora. Lo hizo una mañana mientras iban en su Ford Fairlane rumbo a su casa de Osccollo, lugar donde también estaban instalados los transmisores de sus dos radioemisoras y donde ya estaba el conocido artista Juan Bravo pintando los murales que el ingeniero los quería en su sala y comedor.

–Está bien, si crees que levantará la sintonía, contrátalo, pero ofrécele los espacios de menor audiencia. Es la única forma de probarlo.

–Pero ¿cuáles?

–Dile que solo hay disponible el horario de 6 a 7 de la mañana. Estos chicos se levantan tarde. Estoy seguro que no aguantará ni una semana. Y en las noches ofrecele el espacio de las siete. Con la novelería de la televisión muy pocos oyen radio a esa hora.

Acepté el reto a sabiendas que estos horarios me harían romper con todos mis hábitos de vida, especialmente en las mañanas, porque el solo hecho de levantarme a las cinco de la mañana me sacaba de mis casillas. Sin embargo, estaba dispuesto a todo, a soportar el frío de las madrugadas y hasta a competir en las noches con el Santo Rosario que transmitía radio Cusco con una audiencia admirables por las damas de la tercera edad, y la televisión. Y no me quedó otra cosa que hallarle la parte positiva a este horario

-Hummm ¡cinco de la mañana! Bueno, así podré llegar con puntualidad a mis clases en la universidad – Pensé a manera de consuelo.

Otra cosa que me animó a decidirme por este horario fue la parte económica, porque el alquiler del espacio no era muy oneroso. Así podía negociar mejores precios con los patrocinadores porque los espacios en radio son como los cortes de carne, los que están ubicados en horarios estelares cuestan igual que el lomo fino y aquellos que no están muy bien ubicados se rematan a precio de hueso.

A mi no me preocupaba mayormente el horario porque sabía que de los huesos podían salir buenos caldos. Todo dependía de la habilidad del cocinero. Sin embargo mis amigos no lo veían así, me decían que se estaban aprovechando de mis deseos de salir nuevamente en radio

–No seas tonto, no te dejes agarrar. A esa hora ninguna chica te escuchará. En la madrugada solo las lechuzas y los borrachos están despiertos. Y a las siete de la noche la juventud está pegada a la televisión – Me decían.

–No sean exagerados.

–Tienes que estar loco para aceptar. Tú mereces un mejor horario. Además, nadie te dará publicidad.

–Eso lo veremos después. Cuando el producto es bueno lo compran. Por ahora no me preocupa la publicidad sino hacer un buen programa. Tengo confianza que los patrocinadores vendrán poco a poco.

– ¿Y que nombre le pondrás?

–“Bienvenidos al Nuevo Día” porque los chicos y chicas necesitan un programa que los despierte con alegría y optimismo y les de la bienvenida en las mañanas frías.

– ¿Y el de las noches?

–Algo que concite la atención de los jóvenes, que entretenga a los estudiantes mientras hacen sus tareas. Un programa donde presentaré primicias exclusivas de la nueva ola.

–Sí, claro ¡mucho rock! ¿Y cómo lo llamarás?

–El Icaro Diabólico.

– ¿El Icaro Diabólico? Tú estás loco, ¿Qué es eso?

−Así como lo oyen. Le pondré ese nombre en honor al hijo de Dédalo.

– ¿Y, quién diablos es Dédalo?

– De acuerdo a la mitología griega…(poniendo un acento de profesor)…fue un arquitecto muy hábil e ingenioso, famoso por haber construido el Laberinto de Creta, donde estaba encerrado el Minotauro. Cuando el rey Minos, para quien Dédalo construyó el laberinto, ordenó que lo apresaran y encerraran junto a su hijo Icaro, construyó alas con las plumas que estaban tiradas en la prisión. Unió las más largas con hilos y las más pequeñas con cera. Hasta que un día, burlando la vigilancia de sus custodios se colocaron las alas y salieron volando. Pero, a pesar que Dédalo le había advertido a su hijo que no debía volar muy alto para que la cera no se derrita con el calor del sol, ni tan bajo que las plumas se mojen en las aguas del mar, este quiso alcanzar la gloria y desoyendo los consejos de su padre subió tan alto que se derritió la cera y cayó aparatosamente al mar.

-Te juro que no entendí ni michi.

-¿Eres un huevón o te haces? Quiero que la juventud recapacite sobre la enseñanza de esta leyenda. Se libere de sus prejuicios y extienda sus alas al viento para salir de sus miedos pero al mismo tiempo sepa escuchar el consejo de sus padres. ¿De acuerdo?

– Está bien, sin embargo, creo que muchos pensarán que este nombre le pusiste por el paso del cometa que se acerca a la tierra.

–Bueno, eso también es verdad. Al final, que piensen lo que quieran con tal que me escuchen.

El día del lanzamiento del programa “Bienvenidos al nuevo día” me desperté temprano y salí con más de media hora de anticipación de Matará 215, lugar donde estaba ubicada la pieza que le había alquilado a Don Julio Silva, un caballero muy amable y considerado. Hacía un frío de los mil diablos por lo que tuve que abrigarme de pies a cabeza. La calle Mesón de la Estrella estaba desierta, sin embargo, en el pasadizo del local del diario El Sol, donde meses después empecé a trabajar como redactor, se escuchaba el murmullo de los canillitas que compaginaban el periódico. Me acerqué y compré un ejemplar que lo iba leyendo mientras caminaba.

– No sería mala idea comentar las noticias más importantes en el programa – Pensé.

Y cuando estaba por voltear la esquina de Mesón de la Estrella con la calle Marqués, no me di cuenta que venía una dama de avanzada edad, con quien me choqué. El rosario y un libro de misa que tenía entre sus manos rodaron por los suelos …

– ¡Oiga, mire por donde camina!

–Disculpe señora. Estuve distraído leyendo el diario. Espero no haberla lastimado – Le dije en tono suplicante mientras levantaba los objetos que se le habían caído.

–Está bien, Lo disculpo, solo por el hecho de habérmelo pedido, porque ahora ¡Dios mío! los jóvenes ya no saben ni pedir disculpas.

–Una vez más, le ruego me disculpe.

–Bueno joven. Reconozco que yo también estuve distraída. No me di cuenta que usted venía, por el velo que llevo puesto. Además estoy un poco confundida por la cólera. Sabe mi querido amigo, como todas las mañanas, hoy fui a la catedral para escuchar misa y me encontré con las puertas cerradas. No hay cura. Parece que hasta el sacristán se ha dormido. No pude rezar ni un solo Padre Nuestro.

−Pero señora, con este frío no debía salir tan temprano. ¿No tiene radio en casa?

–Claro que sí. Tampoco me crea tan pobretona, en este tiempo todo el mundo tiene radio, es la única distracción que tenemos los ancianos. Pero lamentablemente ninguna emisora transmite misas. Ojala algún día se le ocurra a algún locutor por lo menos rezar el Padre Nuestro en las mañanas en lugar de pasar tantas estupideces que no vienen al caso. Tenemos que esperar hasta las siete de la noche para escuchar el Santo Rosario que transmite radio Cusco.

–Señora, estoy seguro que algún día se cumplirá su deseo.

– ¿El Padre Nuestro? ¡Por qué no! Es una buena idea para empezar el día – Pensé, mientras me alejaba.

Y como todavía tenía tiempo, me dirigí a la catedral para constatar la queja de la señora y hacer un comentario en la radio. Y, justo cuando llegaba al atrio, el sacristán abría una de las puertas laterales. Y como traía una cara de palo, ninguno de los ancianos que esperaban se atrevió a preguntar por el motivo de su demora. Yo sí lo hice y de manera amable. Pero él, aturdido por el mal humor, me explicó que simplemente no había encontrado las llaves. Luego de ayudarle a abrir el pesado portón puse una moneda en la alcancía, ubicada a la entrada, haciendo el suficiente ruido como para que el sacristán se diera cuenta y de esa manera por lo menos me obsequie el devocionario que estaba buscando para rezar en mi programa la antigua versión del Padre Nuestro, sin equivocaciones.

–No tenemos para regalo porque las imprentas nos han subido los precios y los feligreses ya no dejan limosnas, como usted.

Esta última frase lo dijo acentuando la voz como para que escuchen los demás y se animen a introducir algunas monedas en las ranuras de la alcancía de ovolos.

–Mire, creo que con este billete de cinco soles podrá usted comprar algunos folletos más. Pero, ¡por favor hoy necesito un devocionario con urgencia! – Le insistí.

– ¿Se le está muriendo algún familiar? ¿No sería mejor contratar los servicios de un sacerdote para que le de la extremaunción? El padre Diego ya está levantado, si usted quiere…

− Hermano, me sucede todo lo contrario de lo que usted piensa. Necesito el librito porque hoy es el nacimiento de mi nuevo programa en radio.

–No sé de qué diablos me habla usted. Tome y váyase de una vez.

Apenas el sacristán me alcanzó el folleto que, de tanto trajinar de mano en mano, tenía el color de la conciencia de muchos pecadores, salí volando para llegar a tiempo a la radio. Total, que el folleto esté sucio o limpio era lo que menos me importaba, con tal que la oración estuviera legible.

El impacto del rezo del Padre Nuestro en la radio fue extraordinario, no solo porque le puse todo mi sentimiento, sino por el fondo musical que utilicé. Y luego de este instante de profundo fervor espiritual, recién empecé mi programa.

Lo primero que hice fue hacer un saludo especial por tratarse del primer programa de nueva ola que salía a esa hora. Fue muy emocionante. Luego invité a los oyentes a levantarse con optimismo, recordandoles la hora a cada instante y presentándoles los temas de mayor éxito. Leí el horóscopo, comenté las noticias y les hablé de todo lo que en ese momento se me ocurrió.

En pocos días, aquel horario que la administración me había entregado con desdén, se convirtió en el más sintonizado. El programa resultó todo un éxito y para mí, una oportunidad sin límites. Fue cuando comenzaron a llegar los primeros auspicios, entre ellos de La Genovesa, una naciente empresa dedicada a la industria de la panadería, que rompía con los moldes tradicionales de hacer pan, diferentes a la conocida chuta, el icono de la panadería mestiza, cuya presencia en las mesas cusqueñas era tan indispensable como la hostia en la misa.

Ángela Alosilla, su propietaria, tuvo esa gran visión con el propósito de satisfacer la demanda de los hoteles y restaurantes donde muchos de los turistas reclamaban los panes a los que estaban acostumbrados, seguramente pensando en que “más vale uno conocido que cientos por conocer”. Otro acierto fue utilizar la radio para hacer publicidad. Y qué mejor hacerlo en mi programa “Bienvenidos al nuevo día” porque se transmitía justo a la hora en que la mayoría empezaba a tomar el desayuno.

La propietaria, igualmente, en poco tiempo logró introducir con éxito las nuevas variedades de este alimento de estilo europeo como el baguet y el llamado pan francés, que no existe ni en la misma Francia porque fueron los antiguos limeños quienes le pusieron ese nombre al pan elaborado por el primer francés que puso una panadería en la Capital. Como los clientes no sabían como llamarlo, lo bautizaron como el “pan del francés”. Y con el tiempo, se quedó simplemente como “pan francés”.

En ese tiempo, también abría sus puertas el Bazar Coquito, dedicado, a la venta de ropa exclusiva para bebés, negocio que tampoco era común, porque estas prendas se vendían como una línea más de comercialización en los bazares Ohmura y Kawamura y en los Establecimientos Inca.

Otra de las empresas que iniciaba sus actividades fue Alimentos Cusco S.A. dirigida por dos jóvenes ingenieros, amigos míos, Darío Tristán y Carlos Yépez. Se trataba de un pequeño negocio agro industrial que relanzaba al mercado un producto conocido desde la época de la abuelita: el yogur. Al igual que La Genovesa y el Bazar Coquito Alimentos Cusco también apostó por mi programa.

A partir de ese momento La Hora empezó a identificarse como la radio “de la juventud para la juventud” no solo por la difusión de la nueva Ola, sino por un estilo propio de hacer radio. Había también otros programas, desde los más románticos en las noches hasta los más jaraneros y criollos, al medio día, como aquel conducido por Alfredo Febres, locutor de excelente voz.

Los Locutores y operadores, teníamos por costumbre reunirnos para disfrutar de la buena comida y bebida, ya sea en los restaurantes y bares más conocidos de los alrededores de la plaza de Armas donde escuchábamos música de la nueva ola, así como en las llamadas quintas y picanterías más famosas, donde solo se escuchaba música folclórica a través de radio Twantinsuyo, como para hacernos recordar a los nuevaoleros que también éramos peruanos.

En radio La Hora tampoco se dejaba de transmitir música boliviana porque al director de la radio le recordaba sus días en Bolivia, a su madre, sus amigos de colegio y sus amores de estudiante.

Tal era su apego por este tipo de música que cada vez que llegaban de gira los grupos bolivianos, como ocurrió con Los Kuaras, lo primero que hacía era contratarlos para que se presenten en la radio y también los comprometía para a dar serenatas, como cuando llegaron Los Payas, traídos por Jorge Usquiano Pomar, propietario de una casa de artefactos eléctricos en la calle Triunfo. Con ellos, Edmundo organizó una serenata para René Paredes, por su cumpleaños. Como era una sorpresa, se convino con su hermana Mayra para que apague y encienda tres veces la luz de su dormitorio, y nos avise que sus padres ya estaban dormidos y los perros amarrados.

Pero, en lo que ninguno de nosotros pensó, fue en el laberinto de entradas que había para llegar a la vivienda de la naciente urbanización de Huancaro. Para colmo, las pistas estaban enlodadas por la torrencial lluvia que había caído horas antes. Esto hizo que Edmundo no se diera cuenta de la presencia de un bache y ¡cataplúm! la camioneta que conducía se enfangó. Todos, amigos y músicos, tuvimos que bajar para empujarla y sacarla y así poder cumplir con la serenata. Lo que no pudimos evitar fue ensuciar la alfombra persa que recién la habían comprado los dueños de casa para celebrar el cumpleaños.

Edmundo aún sigue conservando en su radio el espacio “De Bolivia con amor” que ya debe haber cumplido hace rato los cuarenta años en el aire. Recuerdo que cada vez que se transmitía temas bolivianos como “Olvídate” de Los Genios o “Colegiala” de Los Payas, suponíamos que él ya estaba en algún rincón de la ciudad, entre frutilladas y picantes pero, no solo para divertirse sino, sobre todo, para hablar de negocios. Lo que muchos no sabían era que en estas reuniones cerraba contratos con los anunciantes y también escuchaba sus opiniones para mejorar la programación de la radio.

Transcurría la segunda mitad de los años sesenta, la etapa más exitosa de la nueva ola, una época brillante que alcanzó su momento más deslumbrante con la aparición, casi al mismo tiempo, de excelentes grupos musicales y cantantes.

Coincidentemente, la escuela de Bellas Artes Diego Quispe Tito, renacía bajo la dirección de Mariano Fuentes Lira, el más destacado de los representantes de la pintura indigenista, nacido en Zurite, provincia de Anta. Fue él quien empezó una etapa de mayor actividad institucional logrando que en 1978 se expropiara la vieja casona del Marqués de Valleumbroso, adquirida a principios del pasado siglo por César Lomellini. De esta manera, la institución se convirtió en Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes. de donde empezaron a egresar excelentes pintores y restauradores. Los nuevos artistas lograron modernizar y estilizar la pintura cusqueña con trazos más audaces, que rápidamente fue imitada por los pintores de otras ciudades que las presentaban en exposiciones callejeras tal como ocurre hoy en Miraflores-Lima.

El Instituto Americano de Arte del Cusco, presidido por ese gran señor del periodismo Abel Ramos Perea, fomentaba la cultura en sus diferentes manifestaciones. Y el profesor Santiago Lechuga, en una demostración de gran desprendimiento, brindaba su casa de la calle Kancharina para ponerla al servicio de la cultura, albergando a los grupos de teatro, música y danzas. Finalmente funda la pinacoteca que lleva su nombre para guardar las valiosas piezas de su colección.

Del mismo modo, Danzas del Tawantinsuyo, entidad encargada de preservar los bailes autóctonos, impulsada por un grupo de cusqueños y cusqueñistas, entre ellos Raúl Montesinos Espejo, Juan Bravo, Lizardo “Siscucha” Pérez y otros amantes de la cultura, pone en escena nuevos bailes típicos en sus nuevas instalaciones de la avenida Sol, donde los integrantes del elenco estrenan vistosos trajes confeccionados en los mismos lugares de donde provenían las danzas, para mantener su autenticidad.

En esa misma época se hacía conocido a nivel nacional el trío GAL, integrado por Gayle Somocursio (1ª voz), Juan Antonio Figueroa (2ª voz 2ª guitarra) y Lucho Castro (1ª guitarra y 3ª voz). Asimismo se consagran “Los hermanos Vera” y el grupo “Do−Re−Mi”, conjuntos que no eran precisamente de la nueva Ola.

En general, la actividad cultural en Cusco era sorprendente. Y contrariamente a lo que se pensaba que la nueva ola iba a colisionar con la cultura cusqueña, sucedió todo lo contrario, los hippies que llegaban por oleadas aprendieron a tocar la quena, zampoña y otros instrumentos autóctonos. Vestían con pantalones de bayeta y camisas con motivos incas. Los varones usaban chumpi en lugar de correa y las chicas lliclla en reemplazo de su acostumbrada mochila.

La difusión de la composición de Daniel Alomías Robles “El Cóndor Pasa” grabada por Simon & Garfunkel, hizo que el folklore peruano se haga más conocido en todo el planeta. Y la letra que le puso Paul Simon, ayudó a su universalización…

“Prefiero ser un cóndor que un gorrión
y volar sin soñar y sin canción.
Prefiero ser un árbol que una flor
Y crecer sin temor y sin dolor.
Buscar sin encontrar jamás
Sin descansar, sin fe, ni paz.
Partir y nunca regresar.
Y así vivir… y así pasar
y así pasar.
Prefiero ser el beso que el amor
Y olvidar sin llorar y sin rencor.
Prefiero ser la lluvia sobre el mar
y morir sin sufrir y sin cesar.
Buscar sin regresar jamás
Sin encontrar, sin fe, ni paz.
Partir y nunca descansar
Y así vivir… y así pasar…
y así pasar”.

Lo mismo ocurrió con los temas “Ollantay” y “Cuando el indio llora”, grabados por la banda cusqueña Los Spectros como resultado de la fusión de la música autóctona con un ritmo renovado, arreglos que demostraban que la nueva ola no era contraria al sentimiento nacional.

La radio más sintonizada era La Hora, bautizada con razón como “la radio de la juventud para la juventud”, donde los programas de la nueva ola estaban en el top de la sintonía, entre estos “El Show Internacional” conducido por Henry Aragón, el programa de Jimmy Vera y los que yo conducía en las mañanas y noches.

Sin embargo no tardaron en llegar las primeras críticas porque, desde que llegué, me propuse hacer cosas diferentes, y como todo aquello que se sale de los moldes clásicos causa controversia, no pude librarme de las congeturas. Decían que mi estilo coloquial había roto con los moldes tradicionales de hacer radio. Uno de los pocos que estaba de acuerdo conmigo fue Manglio Carrasco, columnista de espectáculos del diario El Comercio de Cusco, quien opinaba que la radio tenía que evolucionar.

Y claro, tampoco los chismes tardaron en llegar hasta los predios del clero. Los sacerdotes de la Compañía de Jesús fueron los primeros en recibir la visita de los cucufatos que no estaban de acuerdo con la excesiva promoción que se le estaba dando al rock, “esa música loca que solo incitaba al pecado”, según su opinión.

–Padrecito, con el twist las chicas no hacen otra cosa que mover sus caderas de manera insinuante.

–Tienen ustedes razón. Hablaré con los propietarios de las radios.

Lo que no sabían los chupacirios, era que hasta los religiosos como el cura Piggie y Sor Haydee, profesora del colegio María Auxiliadora, ya se habían contagiado de la nueva ola. La religiosa hasta llegó a tener un programa juvenil en radio La Hora y el joven sacerdote no podía vivir sin estar rodeado de chicos y chicas de la nueva ola. Y ni qué decir de Sor Lía, profesora del colegio Santa Ana quien, a pesar que ya no era muy jovencita, su corazón italiano le latía a ritmo de rock y no dejaba de escuchar radio La Hora.

Sin embargo, sin ton ni son, los cursillistas le tenían puesta la puntería a mis programas, sobre todo al Icaro Diabólico, solo por el término “diabólico” y a “Bienvenidos al Nuevo Día” porque antes de empezar el espacio rezaba el Padre Nuestro, pero nunca me veían comulgar los domingos.

Sin hacerle mucho caso a los rumores, me dediqué de lleno a mis programas y a apoyar a los grupos de la nueva ola que hacían sus primeras presentaciones los fines de semana en el sótano del hotel Ollanta. Escogimos este lugar por dos motivos, por imitar a “La Caverna”, aquel legendario local de Liverpool, donde se inició The Beatles y por la amistad que teníamos con Aquiles Chacón, uno de los propietarios del hotel y entusiasta seguidor de la nueva ola.

En ese tiempo los jóvenes no acostumbrábamos ir a los nigth clubs sin embargo de existir varios como el grill del Ollanta en la Av. Sol, La Choza y la discoteca Dinno’s en la calle Ayacucho, porque pensábamos que ese tipo de locales era para los tíos pasados de moda. Para divertirnos organizábamos fiestas en las casas. Los chicos llevábamos los tragos y las chicas los bocaditos. De esta manera, cada fin de semana no faltaban reuniones en las Urbanizaciones de Santiago, Mariscal Gamarra, el barrio Magisterial y Zaguán del Cielo.

Hasta que un día se le iluminó la lamparita a María Jesús Chávez, sobrina del Gral. Leonidas Rodríguez Figueroa, uno de loslíderes de la Revolución de Velasco,  y comenzó a organizar matinés juveniles en el restaurante de su mamá ubicado en la Av. Sol. A partir de ese momento nos quedábamos en este local en lugar de ir al cine para bailar rock. Y calculando que la película había terminado, las muchachas salían volando a sus casas y los chicos nos íbamos a los portales de la plaza de Armas para seguir conversando.

Las hermanas Rocío y Fara Montes, organizaban fiestas en su casa, al principio en la calle Belén y luego en San Blas. Estas reuniones eran inolvidables, sobre todo aquella en que los invitados eran nada menos que los integrantes de Los Dolton’s, quienes habían llegado contratados por Raúl Béjar, otro de los entusiastas locutores que tenía un programa de nueva ola en radio Cusco.

César Ichikawa, los hermanos Bolarte, Roberto Andía y Javier Román, deslumbraron en Cusco, interpretando sus más destacados éxitos como / Visión de Otoño / Rey Tablista / La Ventana / Teresa / Amarrado / Nadie me quiere juzgar / El último beso / y / Nila /, presentación que como era natural puso en las nubes el ego de Raúl Béjar, quien, para sentirse como pez en el agua, mejor dicho como un pavo real, se fue a vivir a la Argentina y nunca más se supo nada de él.

La presentación de Los Dolton’s en Cusco tuvo un resonante éxito. Sirvió para aumentar el interés de la juventud por participar en este tipo de espectáculos. En esa misma época llegaron algunos roqueros famosos, interesados por conocer la enigmática ciudad de los incas, entre ellos Mike Jagger, integrante del grupo Los Rolling Stones, quien no pudo pasar de incógnito ante los acuciosos ojos de Rocío Montes, que lo identificó en su trabajo de Lima Tours, convirtiéndose así en una de las pocas chicas que tuvo la oportunidad de conocerlo en persona. Todavía guarda con orgullo la foto que se tomó con el legendario rockero.

Otro hecho que impactó a la juventud, particularmente a la comunidad hippie, fue la proyección de la película “Buscando mi destino” (Easy Ryder) con Peter Fonda, Dennis Hooper, Jack Nicholson y Karen Black, estrenada en 1969, que trataba de la historia de dos motociclistas de Los Angeles, quienes deciden hacer un viaje a Nueva Orleáns. En el recorrido tienen algunos incidentes y cuando llegan a un pueblo son arrestados por no tener permiso para parar. En la celda conocen a un abogado borracho, quien logra liberarlos y se les une para seguir el viaje en moto. Al llegar a una comunidad hippie descubren el placer de fumar marihuana y consumir LSD.

Esta cinta fue considerada como un símbolo del hippismo, logrando un inesperado éxito de taquilla con ingresos que superaron los 40 millones de dólares, fortuna con la que Dennis Hopper y Peter Fonda se convirtieron en millonarios y en los nuevos símbolos de la juventud rebelde. Tras este éxito, Dennis decide hacer el guión de “La última Película” ( The last movie) y se lo presenta a la Universal Pictures. El estudio, entusiasmado por los triunfos de la nueva estrella de Hollywood, sin chistar le aprueba un presupuesto que se acerca al millón de dólares, con lo que el ego de Hopper se elevó hasta el infinito y cree que puede hacer cualquier cosa. Autonombrado como guionista, productor, realizador y director, escoge a Montgomery Clift para el papel principal. Pero, como este, inesperadamente falleció, él mismo decide reemplazarlo. En un principio pensó hacer la filmación en Durango, impresionado por la vida en las comunidades nativas de México, pero los vientos del desierto lo desanimaron y opta por trasladar sus equipos y a todo su personal a Chinchero comunidad enclavada en el Cusco.

No se sabía realmente qué diablos iba a hacer Hopper allí, si un Western con indios peruanos, un drama en la puna, una comedia, una película erótica, un documental o la historia sicodélica de los incas. Tampoco nadie sabía por qué había escogido ese escenario cusqueño porque lo que menos le interesó fue la belleza de los paisajes o sus monumentos arqueológicos. Sin embargo, todos los cocainómanos de Hollywood ansiaban trabajar en ese proyecto porque el Perú estaba considerado como el centro mundial de la cocaína.

Los ejecutivos de la empresa productora estaban al borde de la locura por las excentricidades de Hopper y sus orgías de sexo, alcohol y drogas, sus peleas con la iglesia, las autoridades militares del gobierno revolucionario y hasta con las comunidades campesinas de Chinchero. Los camarógrafos filmaban y filmaban todo lo que se le ocurría a Hopper en sus largas noches de alucinaciones.

Sin saber nada de estos desatinos, los cusqueños estaban felices porque ya tenían un motivo más para visitar Chinchero, donde se quedaban horas y horas viendo a la distancia el movimiento de cámaras y actores.

Otros protagonistas escogidos fueron Peter Fonda, compañero de correrías de Hopper, Kris Kristófferson como intérprete de varias canciones country, Michelle Philips, la cantante de The Mammas and the Papas, Julia Adams y Jim Mitchum, hijo del legendario actor Robert Miktchum.

La filmación en Cusco duró solo dos meses a pesar de las interrupciones que sufrió por las torrenciales lluvias. Al irse, dejaron los caballos a la policía y parte de los materiales utilizados en la construcción de un remedo de pueblo del oeste, fueron donados a la comunidad de Chinchero.

Hopper se demoró 18 meses para terminar el montaje, trabajando día y noche, en una casa que alquiló en México, donde los técnicos nunca lograron ponerse de acuerdo porque él siempre hacía prevalecer su criterio. Y cuando la presentó a la Universal Pictures, los ejecutivos la calificaron como una catástrofe, ordenandole la vuelva a editar, pero este se negó y es cuando decidieron mandarla al archivo sin importarles el fracaso económico.

En 1971, Dennis participa en La Mostra de Venecia y su película increíblemente gana un premio, pero la Universal Pictures anunció que no la distribuiría por la sospecha que el director había pagado para que la premiaran.

Enterados de este fracaso, en Cusco la gente decía que Hopper había sido castigado por los Apus por haberse burlado de ellos filmando una película que nada tenía que hacer con la majestuosidad del imperio de los incas.

Al margen de todos estos pleitos, la cosa es que los chicos ya habíamos roto las barreras de aquella sociedad conservadora. No había fiesta en que no se bailaba rock and roll al ritmo de Elvis presley, Enrique Guzmán y Chubby Checker, este último considerado como el rey del twist. Las muchachas tampoco se quedaron quietas, empezaron a participar en los desfiles de modas del hotel de Turistas que organizaba el peinador Hugo, un conocido estilista que tenía su salón de belleza en la calle Heladeros. Igualmente se las veía exhibiendo los vestidos de la diseñadora Frida, quien llegaba de Arequipa, de temporada en temporada, con “el último grito del diseño europeo” para presentarlos en un desfile que se realizaban en el cine Ollanta de la calle Meloc, de propiedad de la Beneficencia Pública, que por un tiempo lo tuvo en concesión el ronco Barrios, antes de construir el teatro Saldo.

Las muchachas también participaban en los concursos de belleza. Y lo hacían con mucho éxito, tal como sucedió con Pocha Cárdenas, elegida Miss Cusco y luego Miss Perú Mundo. Igualmente Pocha Palacios y Carmen Bueno. Tampoco dejaban de estar presentes en las celebraciones del Aniversario de radio La Hora donde uno de los eventos más importantes era el concurso de belleza juvenil. Los conductores de programas y las firmas patrocinadoras buscaban con anticipación a las jovencitas más carismáticas y entusiastas para hacerlas participar como candidatas. La proclamación se hacía en un gran desfile artístico en el teatro Colón.

Todo esto era posible por el entusiasmo que poníamos los locutores y trabajadores en general, la colaboración de la juventud y el apoyo que teníamos del gerente de la emisora Edmundo Montesinos.

Por esos años ya habían hecho su aparición las primeras bandas de rock, entre las que destacaban / Los Jetson’s / Los MADS, Los Jet Junior (de corta duración) / Los Spectros (Primeros en grabar un LP) / Los Gipsys / Ella y Los Cinco / y Los Gag’s /.

Gran parte de sus integrantes eran estudiantes del colegio Salesiano porque el padre Edmundo Scheliga, un profesor de nacionalidad polaca, profesor de ciencias, politólogo, herbolario y metafísico y a quien se le conocía más como Bruno, impulsaba la formación de grupos musicales.

El padre Scheliga, junto con el padre Fabaratto y el cura Machaca organizan en ese tiempo el coro polifónico del plantel y la orquesta de 90 músicos, donde se suceden alumnos de varias promociones, entre los que destacan Carlos Somocurcio tocando el violonchelo, Mario Carreño el Celo, Oswaldo Ponce de León, Walter Luna, Juan Reynaga y Danny Zamalloa, el violín. También formaron parte de esta orquesta los hermanos Portugal. Pepe tocaba el acordeón y su hermano Alfredo la batería. Igualmente Jorge Nishiyama y los hermanos Ernesto y Carlos Ramos Fanola.

La nueva ola que ya encandilaba a la juventud terminó convenciendo a los hermanos Portugal para formar Los Jetson’s, con Leopoldo Gutiérrez como vocalista, un muchachito muy alegre nacido en Abancay pero que desde muy niño vivió en Cusco a quien le sugieren se ponga otro nombre mucho más artístico porque, según ellos, el que tenía no era nada comercial. Así nació Poly Villamonte. En la batería estaba Pancho del Castillo, que fue convocado más por su carácter y simpatía que por sus conocimientos musicales, pero a fuerza de ensayos logró superarse y logra acoplarse muy bien al grupo. Como invitado es llamado Samuel Castro, hijo del más grande pampapianista que tuvo el Cusco, Ricardo Castro Pinto, autor de muchos villancicos navideños. Hasta el momento de escribir esta historia tenía 90 años de edad y una mente lúcida. Otro pampapianista muy recordado era Esteban Tupa.

Este grupo empezó a ensayar en la casa de los papás de los hermanos Portugal, quienes los ayudaron a adquirir los instrumentos quienes, como propietarios de una farmacia, tenían una holgada posición económica. Algunas veces estos ensayos se hacían en la casa de Leopoldo Gutiérrez, ubicada en un segundo patio de la calle Marqués, detrás del local de radio La Hora. Allí también vivía Pancho del Castillo, a quien a veces yo lo tenía que despertar en la madrugada para pedirle su apoyo, cada vez que Oscar Lechuga, el operador de mi programa “Bienvenidos al Nuevo Día” se quedaba pegado a las sábanas. Otro a quien lo sacrificaba era a Raúl Bocángel porque también vivía en el mismo edificio donde funcionaba la radio.

Al que no lo podía despertar fácilmente era a Julio Villamil, primo de Raúl, porque trabajaba en las noches como operador en la única estación de televisión que tenia el Cusco y luego empalmaba con su trabajo de DJ en el Muki y no era muy fácil de sacarlo de su sueño. Sin embargo varias veces tuvo que levantarse para reemplazar al operador de mi programa.

Poly Villamonte luego de concluir sus estudios en el Colegio Ciencias cantando los temas de Adamo ganó el concurso “Buscando Estrellas” que con mucho éxito lo conducía Víctor Abel del Castillo en la radio y en las concurridas matinales del teatro Colón. En Lima, Poly ganó el concurso “Trampolín a la Fama” conducido por Augusto Ferrando. Su retorno al Cusco fue triunfal. Actualmente vive en Lima, retirado de la música. Tiene siete hijos, cuatro de ellos en el extranjero.

La nueva ola estaba en su máximo espledor. Los chicos más movidos eran los del barrio de Santiago, entre ellos Tenny Núñez Del Prado, estudiante del tercero de secundaria del Colegio Ciencias. Este juvenil talento provenía de una cantera de excelentes músicos. Su padre Adolfo Núñez del Prado tocaba la mandolina como dios manda “hasta hacerla hablar”. Con su hermano Oscar integraban el Grupo Alborada, con exitosas presentaciones en el auditorio de radio Cusco junto a otros destacados músicos como Gustavo Palacio, papá de Pocha y Pocho, Rafael Vera, padre de los hermanos Vera, Gustavo Alarcón, Carlos Lencinas y Josafat Roel Pinedo, este último un extraordinario musicólogo.

Influido por su padre, Tenny se inicia tocando la mandolina cuando apenas tenía ocho años de edad. A los diez se inclina más por la guitarra y a los catorce forma su primer grupo de rock junto con Pepe Moya en la segunda guitarra y Ramón Llave en la batería. La banda es bautizada con el nombre de Los Jet Junior y adopta la línea musical de Los Dolton’s.

Al desintegrarse el grupo, Tenny, que ya había sido contagiado por el virus de la nueva ola, un día se cruza en el barrio con Percy Pacheco, aficionado al acordeón y le ofrece enseñarle a tocar la guitarra. A Percy le encantó la idea y no le quedó otra cosa que dejar los fuelles y romper el chanchito para comprarse una guitarra eléctrica en el establecimiento comercial de Alberto Ochoa Delgado. De esa manera se vuelve un apasionado seguidor de Los Ventures.

En el Colegio Ciencias, Tenny tocaba el clavicordio y la trompeta bajo la dirección del profesor Cosio, Percy Pacheco la batería, Danilo Aguirre el saxofón, Jorge Mejía Altamirano el tambor y Coco Chacón la Tarola. Cuentan que apenas el profesor Cosio se descuidaba o se iba al baño, ellos se explayaban haciendo vibrar sus instrumentos a ritmo de rock.

Ronald Venero, otro de los pioneros del rock en Cusco, apenas terminó la secundaria en el colegio Salesiano tuvo que viajar a Lima para postular a la universidad Católica. Esa fue una buena razón para que dejara por un tiempo la música y a Yonny, su primer y único amor. En Lima, no sabemos si por la pena o por el clima, sufría de frecuentes afecciones bronquiales y el galeno que lo atendía le aconsejó que si quería huir de las enfermedades se vaya a vivir a una ciudad de clima seco. Cuando sus padres se enteraron, decidieron su inmediato retorno. Y claro, recién se le fueron sus males, tanto de los bronquios como del corazón.

De vuelta al barrio de Santiago, donde ningún fin de semana dejaba de haber fiestas, Ronald se encuentra con Tenny Núñez del Prado y deciden formar un grupo. Lo primero que hacen es armar una batería juntando piezas que compran en el baratillo, el mercado de pulgas más grande del Cusco donde los chicos acostumbraban ir los sábados para vender ropa usada, discos, libros y todo lo que ya no les servía, con el fin de conseguir dinero para no faltar a la matiné del domingo en el Garcilaso o el Colón.

Las veces que llovía…llovía…y llovía, como decía la canción de Leonardo Favio, los vendedores tenían que rogar a los cielos para que amaine el temporal y puedan salir de sus cachivaches. En cambio, los compradores, como Percy y Ronald, rezaban pidiendo que se precipite el cielo a cántaros para que puedan adquirir lo que necesitaban a un precio huevo.

Claro, sin batería era imposible formar la banda, pero el problema no solo era la batería, tampoco contaban con el bajo, otro de los instrumentos indispensables. En realidad solo tenían la guitarra eléctrica Nivico de Percy y las guitarras de palo de Tenny, con las que empezaron a practicar en el Salón Comunal de Santiago.

Quienes sí tenían los instrumentos completos eran los hermanos Julio y Lucho Garay, porque sus padres que manejaban un negocio en el mercado de Ccasccaparo, contaban con buenos ingresos económicos. Ellos les facilitaron el dinero para que se fueran a Bolivia y puedan comprar los instrumentos. Y como el dueño de la pelota es el que pone las condiciones para jugar, los hermanos Garay pidieron integrar la banda. Y cuando ya los habían aceptado Tenny y Ronald se dieron cuenta que no sabían tocar muy bien. Lucho se defendía algo con la guitarra, en cambio Julio no tocaba ni las puertas de su casa. Pero como no podían dejarlo fuera, no les quedó otra cosa que ponerlo de cantante.

Sin embargo, para sorpresa de todos, Julio se desenvolvió mejor de lo que ellos imaginaban. Al menos tenía un buen timbre de voz y eso era suficiente porque lo demás se le podía pulir a fuerza de ensayos. Así fue, después de sucesivas prácticas en el Salón Comunal de Santiago, lograron completar un repertorio de canciones de la nueva Ola, especialmente con temas que habían popularizado los Belkin’s, los Iracundos y los Ventures.

Y ahora ¿Qué nombre le ponemos? – Se preguntaron.

Cada uno dio su opinión, pero ninguno de los nombres propuestos les agradó. Hasta que alguien vio la marca de los instrumentos y exclamó:

– ¡Los Spectros!

–No está mal. Al menos puede servirnos para la actuación de este fin de semana.

Y como el tiempo se encarga de convertir lo provisional en permanente, la banda se quedó con ese nombre y a la vez quedó definido el grupo: Tenny Nuñez del Prado en la primera guitarra, Ronald Venero, en la segunda guitarra, Percy Pacheco en el bajo eléctrico, Lucho Garay en la batería y su hermano Julio como vocalista.

Sus primeras presentaciones en el  sótano del Ollanta y en las matinés a gogó del teatro Colón resultaron un verdadero éxito, no solo por la novedad de los instrumentos sino por los arreglos que hicieron de algunos temas incaicos y el estreno de las composiciones de Percy Pacheco.

Apenas los escuché quedé impresionado y empecé a hablar de ellos en mis programas de radio y lo comenté en varios artículos que escribí en el diario El Sol. Otro de los que escribió elogiosamente sobre la naciente banda fue Manglio Carrasco, columnista del diario El Comercio del Cusco.

La carrera de los Spectros fue tan rápida que al poco tiempo ya estaban siendo invitados por Moisés Aguilar para hacer su primera gira a Puno con motivo del Aniversario de la ciudad lacustre. Eso fue en noviembre del 68. Allí se presentaron tocando temas de Los Belkin’s, sus propios arreglos y las composiciones de Percy.

Por coincidencia, en esa ciudad también se encontraba Gilberto Cueva, representante de la disquera IEMPSA quien luego de escucharlos les propuso firmar un contrato para grabar su primer LP. Efectivamente, en marzo del 68 Los Spectro’s viajan a Lima para grabar su primer disco que incluía el tema “Por qué será” un arreglo del grupo, cinco composiciones de Percy Pacheco: / Gaby / Tú eres mi amor / Seré feliz sin ti / Nena mía / y / Fíjate en mí /, además de los arreglos /Cuando el indio llora / Por algún camino / Ollantay / El vuelo del moscardón y Hanky Panky.

Humberto Castro, promotor de IEPSA, fue el encargado de llevar la primicia al Cusco y el lanzamiento se hizo en mi programa de las 8 de la noche a través de las ondas de radio La Hora.

Todo iba viento en popa hasta que los hermanos Garay, afectados por pequeñas desavenencias y celos profesionales, igual que los niños dueños de la pelota, deciden llevarse sus guitarras y la batería, para formar una nueva agrupación: Trébol.

A pesar que la nueva banda se hizo conocida rápidamente, no pudo desprenderse de la sombra de los Spectro’s, el primer grupo de la Nueva Ola cusqueña que grabó un LP.

Para las primeras bandas no todo fue fácil. El primer obstáculo fue la falta de recursos económicos para la adquisición de los instrumentos. Los jóvenes, en su mayoría estudiantes, tenían excelentes condiciones pero no el dinero para adquirir los modernos equipos que ya estaban en el mercado. Solo aquellos que contaban con el apoyo de sus padres pudieron surgir, a pesar que muchos de ellos no veían con buenos ojos a la nueva ola porque la vinculaban con la droga, el hippismo y las malas artes. Quienes los apoyábamos éramos los conductores de los programas de radio La Hora como Henry Aragón y yo, Raúl Béjar y Jorge Isaac Aragón en Radio Cusco, Carlos Del Pozo y Raúl Villasante en Radio El Triunfo.

Por esta misma época surgieron otras bandas entre ellas el quinteto MADES formado por Danny Zamalloa y sus compañeros de estudio de Ingeniería de la Universidad del Cusco que debutó con éxito como grupo telonero en la gran presentación de Los Shains, Luego Danny forma Los Gags, integrado además por los hermanos César y Carlos Corazao, Coco Fernández y Jessy Gamarra, grupo que se caracterizaba por interpretar temas de Los Beatles.Yo asistí a algunos de los ensayos para comentar en mi programa de radio.

Emulando a Los Cinco Latinos, se forma Ella y Los Cinco, un conjunto integrado por América Ponce de León en la primera voz y en los instrumentos sus hermanos Oswaldo y Manuel, los hermanos Portugal y Samuel Castro, este último tocaba también con los Jetson’s.

El barrio de Santiago se convirtió en el crisol de las estrellas del rock. Y para no quedarse atrás, los chicos de Mariscal Gamarra forman Los Gipsys.

Fedor Ramiro Aparicio Florez nos refresca la memoria con un recorte del diario El Sol, donde escribí sobre el grupo  The GYPSY’S cuyos integrantes fueron: Carlos Pérez – Primera guitarra. Alberto Palacio – Guitarra rítmica. Alan Cabrera – Batería y Ramiro Aparicio – Bajo electrónico.

Posteriormente, cuando el grupo empezó a desarticularse debido a que uno sus integrantes  se casó (Alberto) porque no podía estar muy seguido en los ensayos, se sumó Arturo Cabrera.

Otro que se lanzó al ruedo fue Marco Flores, un cantante que le ponía corazón a sus presentaciones. Actuaba acompañado de los más destacados grupos de rock. Igualmente Oswaldo Alarcón y Pepe Moya.

Paralelamente, tal como ocurrió en el barrio de Santiago, la juventud de la primera etapa de Mariscal Gamarra, urbanización que se construyó después del terremoto del 50, empieza a organizar fiestas para bailar al ritmo del naciente rock.

No había reunión donde no se bailaba el chachachá, el twist y rock and roll. Entre las chicas que organizaban estas fiestas se hallaban Bertha Cahuana, Pocha palacios, Gladys Zúñiga, las hermanas Ruth y Herna Gálvez, Darmía Mayo, Regia Astete, Ada Sotomayor, Peluza Pineda, Ada Bueno, Puchi Pineda, Regia Astete, Liliana Carpio, Elsa Núñez del Prado, Silvia Elena Mendiburo y las hermanas Carmen Rosa y María Montesinos. Y entre los chicos, Roby Garmendia, Coco Nadal, Juan Salazar, David Sánchez, Carlos Marroquín, los hermanos Aparicio, Pelo Pineda, Quique Velarde Pérez, Carlos “El maestrito” Perez, Los hermanos Alfredo y Arturo Muñíz, Los hermanos Augusto y Henry Núñez del Prado, Vidico Torres, los hermanos Karín y Naren Mayo y los hermanos Lucho y Tirifo Benavente.

Animados por esta fiebre nuevaolera, los hermanos Kori y Siwar Barrio, Leo Arteaga y Carlos Gutiérrez también se animan a incursionar en el mundo del rock con una banda a la que denominan “Los D.Vodkas” que duró poco, porque así como apareció, desapareció, sin embargo dejó una huella inolvidable. Después de un tiempo Cusi optó por el cine, convirtiéndose en un excelente productor y director, trabajando al lado de Carlos Huayhuaca, el cineasta cusqueño de más prestigio. Posteriormente aparecen el Grupo 70 y Los Diabólicos, con Guido Villegas en la primera voz, Marco Gutiérrez en la guitarra y el teclado, Percy Encinas Rojas, estudiante de la U San Antonio, en el bajo y Fredy Medina en la batería. El nombre le pusieron inspirados en mi programa “El Icaro Diabólico” que se transmitía a través de radio La Hora. Los Diabólicos alcalzaron su máximo éxito con “Junto a la Bahia del mar” e “Informalidad” grabados en el sello DINSA y ocupando lugar especial en el Hit Parade Latino.

Entre los solistas, ocupa un lugar especial Lucho Lastarria, un muchacho talentoso y romántico, ganador de la Caracola de Plata en el Festival de Ancón (1970) con un tema de su inspiración: El Monte Azul.

Su recibimiento en Cusco fue extraordinario porque todos estaban orgullosos de su triunfo. A su llegada tuve la oportunidad de entrevistarlo en mi programa de radio La Hora, poniendo como fondo musical su composición…

“Vi la luna ocultarse
tras el monte en que un día
soñábamos tú y yo.
Me llené de recuerdos,
de dulces recuerdos
que no olvidaré.
La luna, el monte, tú y yo,
éramos dos parejas
la nuestra ya murió (bis)
La luna tu corona,
el monte un mundo
que estaba a tus pies.
Yo te ví desde el Este,
la luna rosada
y el monte azul.
No miento, ni estoy loco,
pero, yo vi el monte azul (bis)”

Y mientras se transmitía esta canción, con Lucho en los estudios, también entrevisté por teléfono a sus orgullosos padres Guillermo Lastarria y Josefina Casanova, y a su hermana Teresa. Igualmente a artistas, hombres de radio y público en general, quienes daban su opinión al aire, por lo que el programa que debió durar una hora, se extendió a dos.

Alentado por este sorprendente éxito artístico Lucho decide instalar un negocio en la playa de Agua Dulce, en Lima, al que le puso el nombre de su disco “El Monte azúl”. Lamentablemente la empresa no le fue bien. Este fracaso lo desmoronó sicológicamente al extremo de dejarlo todo, incluso la música. A los pocos años murió dejando viuda a Tania, la muchacha a quien amó entrañablemente desde su adolescencia.

Con el paso de los años, la mayoría de los rockeros cusqueños no siguió en la senda de la música, prefirió dedicarse a otras actividades. Ronald Venero tuvo que definirse entre tomar la ruta del rock o seguir el camino universitario, optó por lo segundo y al mismo tiempo hizo realidad otro de sus sueños, casarse con Yonny después de 17 años de enamorados.

Percy Pacheco, se fue a los EEUU para dedicarse a otras actividades. Los hermanos Portugal, Danny Zamalloa ( a quien en un principio equivocadamente lo señalé como que ya estaba fuera de la música, hizo todo lo contrario) actualmente participa con éxito en conciertos en los EEUU y en Cusco. Precisamente al final de esta historia incluimos una muestra de su calidad musical. Los hermanos Barrio si están fuera de la música, actualmente se dedican a las tareas propias de sus profesiones. Otra de las excepciones es Tenny Núñez del Prado, quien aún sigue en esta senda que siempre lo apasionó. Después de la disolución de Los Spectros, siguió formando otras bandas como el Grupo Plasma, integrado por Coco Huamaní, Eber Almonazín y un muchacho de apellido Araujo. Sus presentaciones en El Búcaro de Leoncio Arteaga, fueron notables. Luego organiza el Grupo Sistem con Percy Pacheco y los hermanos Villafuerte, para interpretar las canciones de Los Beatles y Abba, teniendo como invitados a Oswaldo Alarcón, (uno de los apasionados seguidores de Raphael), Miryam Barrio de Mendoza, destacada cantante cusqueña y Marco Bonino, otro pionero de la nueva Ola.

Actualmente Tenny vive en Lima con Alicia, su inseparable compañera desde 1969, fecha en que se unieron como enamorados y luego como esposos en 1974. Tienen tres hijos, un varón y dos mujeres. Su empresa de producciones Tenny Coll ofrece servicios musicales, alquiler de equipos de sonidos y clases de música.

En aquellos tiempos todo daba vueltas en derredor de la radio influyendo poderosamente en la juventud. Un día, mientras conducía uno de mis programas de la nueva Ola en La Hora, recibí una llamada telefónica…

– ¿Radio La Hora?

–Sí, es radio La Hora.

– ¿Hablo con el conductor del programa?

− Sí está hablando con él…

–Hola, te habla Marne Unda. Te cuento que mañana llega mi primo Wilbert de Lima. Trabaja en televisión con Humberto Vilchez Vera, en el programa “Los fantasmas se divierten”.

–No me digas, qué bien, acá también se divertirá mucho, quizá no tanto con fantasmas sino con lindas brujitas.

– Te llamo para invitarte a una fiesta que haré en mi casa para que lo conozcas, quiero que sean amigos.

−Okey, Thank you

Marne rió por mi dejo agringado. Era una broma aludiendo a su reciente retorno de los Estados Unidos, a donde viajó apenas concluyó sus estudios de Educación en la universidad del Cusco. Coincidentemente, Lucho Concha, su enamorado de la adolescencia, también había decidido irse a Argentina para continuar sus estudios superiores, lo que hizo que las brasas del amor que habían atizado en sus años de adolescentes se fueran enfriando, aunque casi siempre en el corazón de Marne se volvían a reavivar sobre todo cada vez que escuchaba aquella canción popularizada por Javier Solís…

“Porque tu amor es mi espina
por las cuatro esquinas
hablan de los dos.
Es un desándalo dicen
y hasta me maldicen
por darte mi amor.
No hagas caso de la gente,
sigue la corriente
y quiéreme más.
Con eso tengo bastante
vamos adelante
sin ver qué dirán”.

En Nueva York, Marne estuvo alojada en la casa de una familia de origen judío y fue la señora Itsman, quien la llevó al Sindicato de Trabajadores donde requerían de una secretaria bilingüe.

Para una chiquilla proveniente de un medio donde todavía se criticaba a las mujeres por usar pantalones, por ir solas al cine o por darse un beso con el enamorado en la calle, verse de pronto en la ciudad de los rascacielos era un cambio muy fuerte. Había llegado en un momento en que la juventud deliraba con Elvis Presley, los Rolling Stones y los Beatles. Hollywood marcaba el ritmo de vida de los norteamericanos porque la gente estaba más pendiente de las producciones cinematográficas que se filmaban en los estudios de la Metro, Columbia, Century Fox y Universal, que en las noticias provenientes de la casa blanca. Era una época en que los medios de comunicación le daban más importancia a los escándalos de las estrellas de cine que a la guerra del Vietnam y la gente leía mucho en el metro, los buses y paraderos, las obras en las que se basaban las filmaciones que se hacían en los estudios cinematográficos para luego volcarse a las puertas de los cines y conseguir su entrada sin importarle de hacer largas colas.

Marne retornó al Cusco con toda la onda de la nueva Ola. Vestía con prendas de colores que hacían juego con sus vinchas, correas y bufandas, faldas escocesas y medias cubanas que le llegaban hasta debajo de sus rodillas. Su peinado era gato y lucía anillos en sus cuatro dedos y una esclava en el tobillo derecho.

Empezó a trabajar en el Hotel de Turistas, luego en el Hotel Virrey de los papás de su amiga Cuty Mendoza. De allí pasa al aeropuerto Velasco Astete, después al instituto cultural Peruano Norteamericano y al instituto de Comercio Nº 41, como profesora..

–Ay hija ¿Te enteraste? Marne trabajando en el aeropuerto.

– ¿No me digas, la hija del Dr. Zea?

– ¡La misma que viste y calza!

Pero a Marne no le importaba el qué dirán de la gente. Trabajaba para darse sus gustos, sobre todo, vestir a la moda.

Cuando se muda a Lima, sigue como profesora del instituto cultural Peruano Norteamericano, en el local ubicado en el jirón Cusco. Un día, en momentos que salía del trabajo después de haber dictado sus clases, se encuentra, cara a cara con Lucho, su antiguo enamorado, quien había retornado de Argentina luego de culminar sus estudios. ¿Coincidencia o un plan perfectamente elaborado por el galán?

La cosa es que…donde camotes se asaron…

Algo parecido les ocurrió a Noemí Núñez y Dominguín Guevara quienes, de adolescentes vivían el más apasionado de los romances. Pero como él tuvo que viajar a España para estudiar Medicina, allá se enamoró de una colega y se casó, mientras que Noemí se quedó estudiando en la escuela Normal Santa Rosa de donde salió como profesora, profesión que nunca ejerció porque no pudo conseguir vacante. Para no quedarse sin hacer nada se puso a estudiar secretariado. Y cuando empieza a trabajar en una entidad pública conoce a otro muchacho con quien se casó pero, luego de algunos años, se divorció. Por coincidencia, Dominguín también se había separado de su esposa. Y como en los cuentos de hadas, ambos se vuelven a enamorar, o quizás nunca dejaron de hacerlo, y se unieron en matrimonio. Actualmente viven en España…felices y comiendo perdices.

¡Qué tiempos de la nueva ola! En 1965 Mary Quant, una joven propietaria de una boutique en Chelsea, popular barrio de Londres, que se le conoce más por su equipo de fútbol que por su importancia como ciudad, decide cortar las faldas de sus modelos hasta por encima de las rodillas y crea la “minifalda”, la prenda que revolucionó la moda en el mundo. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, contestó que para dar más libertad a las chicas que corrían detrás de los autobuses. Ante las críticas, y para no seguir mostrando las piernas a flor de piel de sus modelos, creo las famosas pantys. Y las primeras en usarlas fueron las seguidoras de los Beatles quienes también se encargaron de difundirlas por todo el mundo. En Cusco, las chicas para no quedarse atrás, también agarraron las tijeras y empezaron a cortar sus faldas.

Y por supuesto que los chicos estábamos fascinados con esta moda. Con sus minifaldas y sus pantys nos tenían locos. Casi al mismo tiempo también se puso de moda las faldas escocesas que las chicas, como Darmía Mayo, las combinaban magistralmente con las famosas medias cubanas de colores, elastimonas y zapatos chatos, sin embargo, el uso de la minifalda superó todas las expectativas y se extendió rápidamente entre las estudiantes de los colegios y los institutos. Claro que tampoco faltaban detractores, entre ellos los curas que no ocultaban su malestar en sus sermones, al extremo que las muchachas no podían entrar a las iglesias con minifalda, por más que antes de trasponer las puertas del templo se las estiraban al máximo.

Los chicos tampoco nos podíamos quedar atrás. Tuvimos que mandarnos confeccionar pantalones ajustados pero de bota ancha, camisas de cuello alto y manga larga que terminaba en una pretina también ancha. Uno de los primeros muchachos que impuso esa moda fue Quique Velarde Pérez, a su retorno de Lima para seguir estudios en la universidad San Antonio.

Quique también era un fanático de la música de la nueva ola. Cuando viajamos de vacaciones a la capital en el verano del 66 nos pasábamos horas y horas visitando las tiendas de discos de Héctor Roca para comprar las últimas novedades y difundirlas en mi programa de radio. Luego nos íbamos a las tiendas Sears y Scala Gigante, esta última del recordado empresario Salvador Majluf, para comprar el último aullido de la moda. A propósito, en el verano del 67 nuestro viaje coincidió con el de Henry Aragón. Recuerdo que él casi vacía Scala comprándose varios pantalones de bota ancha y camisas de colores por docenas.

En Lima, Quique y yo vivíamos en la misma urbanización, en Santa Catalina, por eso teníamos oportunidad de vernos casi a diario. Y no había fiesta en el barrio a la que no concurríamos. ¡Qué vacaciones! Una tarde fuimos al Cine Pacífico para ver la película “Al maestro con cariño” protagonizada por Sydney Poitier, el actor negro más importante de la historia cinematográfica de los Estados Unidos, ganador de 2 premios Oscar. Tanto nos impactó el filme que, apenas concluyó la función, caminamos toda la avenida Larco, de tienda en tienda, para comprar el tema de la película.

Mientras caminábamos Quique tarareaba el éxito de Jorge Conty “Contigo en la Playa” y las canciones de Regina Alcóver. Pero el tema que más le gustaba era “Miles de Ojos” interpretado por Gary Lewis, hijo del famoso comediante Jerry Lewis, a quien lo acompañaba la banda Play Boys.

En ese tiempo también estaban de moda los zapatos makarios. A mi particularmente no me agradaban mucho, por eso nunca los compré. No recuerdo si fue Quique, Wilbert o Henry que se llevó un par de estos zapatos, y cuando llegamos vimos con sorpresa que muchos chicos en Cusco ya los tenían. Los más felices eran los bajitos porque les había solucionado su problema de altura. Uno de ellos fue el chato Abarca, porque le encantaba enamorar a las chicas altas.

Toda esta moda en el vestir y llevar los pantalones a lo James Dean, se lucía en los festivales y quermeses de los colegios María Auxiliadora, Santa Ana, Las Mercedes y en las tradicionales verbenas del Colegio El Carmelo. En este último plantel las organizadoras más entusiastas eran Yanet Goycochea, Meche Lastarria, Ana María Castro y Gilma Pérez. Y, claro, uno de los infaltables asistentes era Carlos del Pozo, quien estaba perdidamente enamorado de Yanet, su esposa de toda la vida. Carlos, desde 1969 conducía un programa en Radio La Hora a la una de la tarde que salía con el mombre de “Ruta Juvenil 69” y desde el 70 “Discograma Juvenil”. En ese entonces la jornada laboral y educativa era partida. Se salía a las doce y se regresaba a las dos de la tarde, por lo que la audiencia era elevada. En 1968, Carlos estuvo en radio El Triunfo, durante seis meses. Allí también se desempeñaba como DJ Fredy Villasante.

Carlos, recuerda que a finales de 1967 nos conoció a Henry Aragón y a mí cuando organizábamos “La Cadena Sur de Discos” a la que se afilió con su programa que se emitía a través de Radio Garcilaso. Desde esa fecha mantenemos una gran amistad y, algo más,nos hicimos compadres porque junto con Rosa García somos padrinos de Silvana, su segunda hija.

El fue uno de los pocos locutores que me reemplazaba cuando por razones de viaje no podía acudir a mis programas “Bienvenidos al Nuevo Día” y los que se transmitían en las noches. En reciprocidad, yo lo reemplacé cuando tuvo que viajar a Lima para trasmitir la Copa Perú.

Por esa misma época, Wilbert, Henry y yo llegamos a formar un inseparable trío de amigos que, sin pecar de exagerado, gozaba de una gran popularidad porque teníamos los programas más sintonizados del Cusco. Transmitíamos todo lo que se nos ocurría, algunas veces desde la vía pública, utilizando los handie talkie’s que Edmundo Montesinos los había adquirido para el programa deportivo Adalid.

Desde la esquina de las avenidas Garcilaso y Tullumayo, lanzamos los primeros programas de televisión en vivo, con la participación de artistas aficionados de la nueva ola. A falta de personal, los tres teníamos que hacer de todo. Henry era el más versátil. Cuando el camarógrafo Julio Villamil se iba a los controles, él se ponía frente a la cámara y luego de afirmarla sobre el trípode ingresaba al escenario para decir su parte, mientras Wilbert estaba coordinando la participación del siguiente artista y dirigiendo todo el programa. A Wilbert le encantaba dirigir porque traía la experiencia ganada en el entonces Canal 9 de Lima,trabajando  al lado de Humberto Vilchez Vera. Y es así que se propuso hacer en Cusco lo que había aprendido en la Capital. Un día cuando faltó uno de los participantes, me obligaron a cantar para llenar el espacio porque era la única forma de evitar que Antón Ponce de León, el administrador del canal, lo levante de la programación, por falta de artistas.

Cuando el programa se hizo popular la cosa fue diferente. Tantos eran los aficionados que querían presentarse y tantos los espectadores que no querían perderse estas actuaciones, que el set quedó chico, por lo que se tuvo que sacar a la calle la única cámara “huevito” que se utilizaba para ponchar las tarjetas de publicidad y sacar el informativo El Sur Peruano dirigido por Germán Alatrista.

Antón, era un ejecutivo muy entusiasta y contaba con el apoyo de Amanda Pesce, su primera esposa, a quien cariñosamente la llamábamos “Yuly”. Fueron ellos los productores de “Cafetín de Buenos Aires”, un excelente programa en vivo que trataba de las ocurrencias en un bulín bonaerense de los tiempos de Carlitos Gardel. Y a pesar que todos los integrantes del elenco éramos aficionados, la mayoría tenía una calidad excepcional, entre ellos José Palomino Cortez, que mantenía su peculiar acento gaucho por haber vivido muchos años en La Plata donde se casó con Alicia, su actual esposa. Antón, tampoco se esforzaba mucho para imitar el dejo argentino por la misma razón de haber estudiado allá y estar unido también a otra dama argentina.

La escenografía estaba a cargo de Manuel Gibaja, un estudiante de pintura de la escuela de Bellas Artes Diego Quispe Tito quien, a pesar de no haber estado nunca en la calle Corrientes 348, ni haber trabajado en televisión, construyó en el set una partecita de Buenos Aires. Es posible que por su talento, Manuelito, como se le llamaba por su juventud, no haya recibido ni un real, pero sí el reconocimiento de todos sus compañeros.

Entusiasmados con el éxito del programa, los tres inseparables amigos, Henry, Wilbert y yo, formamos la compañía HENWILHER, (Nombre que parecía más un insulto alemán que la identificación de una compañía de espectáculos) con el propósito de hacer giras artísticas. La primera que organizamos fue a Sicuani porque Wilbert, decía conocer bien aquella plaza por haber nacido en Tinta. Sin embargo, para la organización del espectáculo no viajó él, sino yo, y con varios días de anticipación. La cosa no fue fácil porque la naciente empresa no contaba con fondos económicos para los trámites municipales, el alquiler del teatro y la publicidad. Tampoco el propietario del local tenía interés en alquilarlo porque, de acuerdo al contrato firmado con la distribuidora de películas, no podía programar ninguna función artística en los horarios en que se proyectaban los filmes. Para colmo, el Hotel Manzanares, uno de los pocos que había en Sicuani, no quería hacer las reservaciones si previamente no se le daba un adelanto y, por último, la municipalidad quería cobrar tributos de acuerdo a la tasa normal, alegando que no se trataba de una presentación folclórica sino de un espectáculo de la nueva ola, que no estaba bien visto por el Gobierno Revolucionario. Y, como en ese tiempo los alcaldes eran nombrados a dedo, el burgomaestre no quería tener problemas con el Ministerio del Interior.

Con tantas piedras en el camino, pensé que esto no iba a funcionar, por lo que decidí llamarlos por teléfono a Wilbert y Henry y decirles que lo mejor sería cancelar la gira. Pero cuando llegué a la compañía de Teléfonos, me dijeron que tenía que esperar por lo menos dos horas, en ese tiempo era lo más normal, por lo que salí a buscar una cafetería. La mejor, según me dijeron, estaba en la misma calle donde se encontraba la telefónica.

– ¿Desea un café, sándwich, empanadas, un jugo o una gaseosa? – Me preguntó la propietaria apenas me vio ingresar.

–Gracias, un café por favor – Le respondí, pensando más en el precio. Tenía que ahorrar porque no sabía cuántos días más me iba a quedar en aquella ciudad.

–Disculpe, ¿Usted no es el joven que trabaja en una emisora del Cusco? – Me peguntó la propietaria.

Tuve que pensar dos veces antes de responderle porque si decía que sí, estaba seguro que también me iba a preguntar por el motivo de mi viaje, y como la presentación del espectáculo estaba en veremos…

–Sí. ¿Y, cómo lo sabe?

La dueña, abriendo sus ojos del tamaño de dos ciruelas y mirando a su amiga exclamó…

− No te decía Laurita. ¡Esa voz la conozco! Como me alegra verlo en persona, soy su oyente de todas las mañanas. Le presento a mi amiga Laurita, es la hermana del dueño del Teatro.

–Señora, no se imagina usted la alegría que me da conocerla. Ya me habían hablado de usted, le aseguro que en persona es mucho mejor de lo que me dijeron.

Luego del natural rubor por el piropo, la dama que estaba a punto de irse se quedó a conversar unos minutos más. Algunos clientes no pudieron ocultar su fastidio por la distracción de la dueña y se salieron disimuladamente. En ese momento ingresó un muchacho acompañado de una chica muy guapa. Según refirieron las damas al momento de presentármelo se trataba del locutor que conducía un programa de nueva ola por radio Sicuani. El muchacho, que hablaba hasta por los codos sin dejar de mirar a su enamorada, me aclaró que su espacio era el más sintonizado. Y al enterarse del motivo de mi llegada me comprometió para una entrevista y hasta me ofreció hacer publicidad para el espectáculo.

–Uy ¡Cómo pasa el tiempo! Josefina, me voy.

–Laurita, te espero mañana para seguir hablando de la ayuda que les hemos prometido a los niños.

–Fue un gusto conocerlo – Me dijo al despedirse la hermana del dueño del teatro, con una sonrisa de oreja a oreja y, luego, añadió: No se preocupe por el teatro, no se cómo lo haré pero trataré de convencer a mi hermano para que le de todas las facilidades.

–No sabe cuánto se lo agradezco. Ah, sobre las actividades que están realizando en beneficio de los niños, enviaré un despacho al informativo. Escúchelo mañana a las siete por radio Tawantinsuyo.

– Muchas gracias. Ah, La respuesta sobre el teatro se la daré mañana a las 11, aquí mismo. A propósito vaya haciendo las gestiones en la municipalidad. Si desea, busque de mi parte a la viuda de Sarmiento, para que agilice el sellado de los boletos.

Con semejante apoyo, tuve que cancelar la llamada telefónica que había solicitado para hablar con mis amigos. Al día siguiente, con la publicidad que se pasó por radio Sicuani, hasta el administrador del Hotel Manzanares, se mostró más amable conmigo.

–Mis hijas están impacientes por asistir al espectáculo. Oiga, no sabe cuanta expectativa hay por vuestra presentación.

–Espero que tengamos éxito por lo menos para cubrir los gastos. Si me hace un buen descuento le regalaré cuatro entradas. Además, le ofrezco hacer publicidad en la función.

–Si es así, mi amigo no se preocupe por el adelanto. La reservación está hecha. Otra cosa, he decidido darles a usted y a sus socios las mejores habitaciones con baño y ducha.

El día anterior al debut, me reuní con un grupo de chicas, con quienes ya había hecho amistad, para pedirles me ayuden a darle una recepción bullanguera a la caravana de artistas. Por eso cuando apareció el bus por la calle principal, vieron una gran banderola en la avenida principal y las fotografías de los cantantes en las vitrinas de la mejor cafetería de la ciudad. Con semejante recepción, a mis amigos se les subió el ego al tope y a mí recién se me vino el alma al cuerpo, porque ya no me sentía tan solo en el pleito que me había metido.

La noche del espectáculo, el teatro no estaba del todo lleno pero había buen ánimo. Solo algunos inspectores municipales estaban inconformes porque no figuraba en el programa ningún número folclórico, tal como el reglamento lo obligaba, de acuerdo a la política nacionalista del gobierno revolucionario. Y, si bien es cierto que la gira no fue del todo exitosa, sin embargo para nosotros tres fue una experiencia inolvidable. Esto nos animó a emprender nuevos proyectos que no tardaron en llegar.

Cuando un día llegué a las oficinas de radio La Hora y observé que el director Edmundo Montesinos se hallaba conversando con Humberto Castro, representante de la conocida disquera IEMPSA., me acerqué y apenas lo saludé me dijo…

–Te traigo una primicia de Los Shain’s, el grupo que más furor está causando en Lima.

–No lo puedo creer. Es el disco que estoy esperando porque desde el momento que lo escuché en el programa de Emilio García Lara, en radio El Sol, me encantó.

Y apenas ingresé a la cabina lo lancé al aire. Bastaron unos días de difusión para que el disco pegara. A partir de ese momento Los Shain’s eran reclamados a través de las innumerables llamadas telefónicas a mi programa. Esa fue una buena razón para que Wilbert, quien se hallaba en Lima se animara a contratarlos. Pero, ahí no quedó la cosa, también había logrado convencer a otros artistas que atravesaban por su mejor momento para incluirlos en la gira, como Kela Gates, quien estaba en la cumbre de la popularidad con su canción “Néctar de Verano” y, Rully Rendo, que hacía delirar a las quinceañeras de Lima, como lo hizo con Leda en Cusco.

Ruly Rendo era el seudónimo de Julio Barrera Larrariega, un excepcional y carismático artista que andaba siempre con la sonrisa a flor de labios. Chiclayano de nacimiento pero limeño de corazón porque desde niño vivió en el distrito de Jesús María, se inició como cantante de música criolla. Pero como todos los chicos de esa época, él también se dejó llevar más por la nueva ola, destacando rápidamente en sus presentaciones por televisión. Posteriormente, se convirtió en compositor, director de orquesta y productor, siendo premiado con los discos de oro y platino por sus éxitos de venta. Y cuando se fue a México, también cosechó grandes aplausos.

Con la presentación de los Shain’s, los Dolton’s, Kela Gates, Rully Rendo y los Law Jets (Hermosa Laura), el Cusco ingresó a las ligas mayores de la nueva ola y así se abrió la trocha para la llegada de otras destacadas estrellas nacionales e internacionales como Los Ángeles Negros y Los Iracundos. A partir de ese momento, la fiebre en Cusco no solamente fue los sábados por la noche, como en la película protagonizada por John Travolta haciendo el rol de Tony Manero, sino de todas las noches. Y como la música no dejó ni dejará de sonar nunca, la historia que siguió después seguramente la contarán las nuevas generaciones.

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25 comentarios to “La Nueva Ola en el Cusco”

  1. coco Says:

    Herberth:
    Disfrutamos de tus comentarios. Lindos los recuerdos y por supuesto muy bien escritos. Un abrazo y sigue deleitándonos.

    coco

  2. WILLIAMS Says:

    Saludos Herberth y felicitaciones por tan bello mensaje de recuerdos, que me han hecho evocar mis epocas de estudiante y gracias por hacernos conocer esta vorágine de la Nueva Ola en Cusco, sigue inspirandote mas y ofrecenos de tus recuerdos y experiencias, te agradeceria narraras algo del Chato Guido Villegas, del Leo Dan cusqueno (POLI VILLAMONTE), la nueva Generacion, etc, un grato recuerdo y gracias.

    Williams.

    • herberthcastroinfantas Says:

      Hola Williams: Tienes mucha razón, Guido Villegas es otro de los pioneros de la Nueva Ola en el Cusco. Me alegra que lo recuerdes. Sería interesante que alguien de su entorno me haga llegar su historial para incluirlo en el blog. A Poly lo nombro, pero muy escuetamente, es verdad. Sin embargo, te hago saber que esta página está abierta para enriquecerla con todos los datos que me envíen los buenos cibernautas como tú.

  3. williams Says:

    Gracias Herberth: Referente a Guido Villegas, recuerdo que el 60 estaba de moda Joselito y habia un concurso en Radio Cusco conducido por Efrain Paliza, es alli me parece donde gana un concurso y por su gran voz fue llamado el Joselito Cuzqueno.
    Tambien recuerdo al Chato Molero muy popular y de gran trayectoria, casi en la misma epoca de Poli Billamonte (Leo Dan del Cusco), espero recordar mas para apoyarte en tu interesante busqueda, gracias.
    Un recuerdo para todos los que leen tu blog:Los alumnos del glorioso Colegio Ciencias en Fiestas Patrias desfilaban con cascos de papel y fusiles de palo, bajo la conduccion del gran maestro Lizardo Perez. Así logramos ganar el concurso a nivel del Departamento. ¡Qué bella época! Espero te haya agradado este pequeño dato. Un abrazo.
    Williams.

  4. MARIA LUZ CREVOISIER M Says:

    HERBERTH ESTOY LEYENDO ESTA NOTA Y ME PARECE FASCINANTE PUES ME REMONTA A MI CUSCO DE LOS AÑOS COLEGIALES EN EL SANTA ANA Y TAMBIEN EN LA UNIVERSIDAD SAN ANTONIO ABAD,TE ACUERDAS DE NUESTRAS CLASES DE PERIODISMO? ERA UNA EPOCA LINDA Y LOS PROGRAMAS RADIALES COMO EL TUYO O EL DE HENRY ARAGON,MAS TARDE DE MARGARITA LEON,ERAN SUPER SINTONIZADOS.AHORA CUANDO ESCUCHO LA CHICA DE LA MALETA O TRES MONEDAS EN LA FUENTE O ALDILA CREO ESTAR NUEVAMENTE EN MI CASA MIRANDO EL AUSANGATE DESDE MI VENTANA MIENTRAS LA MUSICA ENVOLVIA LA TARDE,EL TIEMPO Y LOS SUEÑOS.FELICITACIONES POR ESTA Y TODAS LAS DEMAS NOTAS.MARIA LUZ CREVOISIER

  5. carlos gutierrez Says:

    Herberth, por casualidad hoy me puse a buscar en la web información sobre música de la nueva ola en Cusco y fue grata y mayor mi sorpresa al encontrar tu blog. Te felicito ya que con tus narraciones me hciste remontar a la época de oro de la nueva ola, que siempre es grato recordar. Claro que faltan muchas notas que quizas no recuerdes, como lo trascendente que ha sido el grupo Dau Vodskas integrado por los hermanos Barrio, Leo Arteaga y Carlos Gutierrez, el Grupo 70 , Los Diabólicos , así como los programas radiales de la cadena Stop Juventud Pop de radio el triunfo al que invite a Coco Chacón para debutar como locutor, motivo por el que fuimos objeto de muchos comentarios tuyos en tu columna del diario El Sol.
    Te comento que la nueva ola se sigue viviendo en cusco con la presencia del grupo musical La Vieja Banda que interpreta covers de los mejores temas del recuerdo.
    Muchas felicitaciones por tus narraciones, éxitos y gusto de poder comunicarme contigo.

    • herberthcastroinfantas Says:

      Apreciado Carlos: Te agredezco por refrescarme la memoria, asimismo por tus comentarios. Los Dau Vodkas si están incluídos, pero no con los datos precisos que tú conoces como vocalista del grupo que fuiste. Las chicas de ayer, muchas de ellas convetidas ya en abuelitas, todavía recuerdan tu agradable y cálida voz. Los otros grupos que mencionas, serán incluídos de inmediato.

  6. Pablo Concha Sequeiros Says:

    Estimado Herberth soy hermano de Luis Concha y a propósito de lo mencionado sobre el grupo formado por Daniel (Dany)Zamalloa y que vive actualmente en EE:UU. fuera de la música, te transcribo un link para una sorpresa tuya. Se ha reencontrado con el violín aprendido en el Colegio salecianos como tu bien lo dices. Salu2

  7. Victor Manuel Says:

    Herberth, muchas gracias por compartir tantas anecdotas y tan lindas! Yo soy sobrino de Anton y America, por un lado, y primo un poco lejano de Tenny, de otro. Pero yo tenia solamente entre 3 y 5 años de edad en la epoca de estas anecdotas que relatas, y yo no tenia idea de la rica historia musical de la Nueva Ola en el Cusco.

    Voy a tomar nota de tu blog, y leer mas entradas. Felicidades por el blog tan exitoso, y gracias por compartir!

  8. Daniel Zamalloa Says:

    Recordado Herberth,

    Me dio mucho gusto encontrar tu blog y recordar a tantos amigos envueltos en la música de aquellos años adolescentes. Aún recuerdo que el quinteto MADES, mi primera banda eléctrica conformada por estudiantes de ingeniería civil, debutó como grupo telonero de los famosos Shain’s de Lima en 1967 gracias a tu apoyo y aliento.

    Contrariamente a lo mencionado arriba, no estoy fuera de la música. Afortunadamente me mantengo activo participando en conciertos, giras y grabaciones en USA y de vez en cuando en el Perú. Te adjunto para muestra un botón:

    Recibe un fuerte abrazo,

    Daniel Zamalloa

  9. PERCY Says:

    Herberth
    Olvidaste que el nombre de los DIABOLICOS fue una herencia de un programa tuyo “EL ICARO DIABOLICO”. Fue el único grupo musical de onda latina del cusco. Lindo. Herberth, recuerda la musica de JUNTO A LA BRISA DEL MAR, INFORMALIDAD, ENTRE OTROS. Alli estaba como cantante GUIDO VILLEGAS, MARCO EN LA GUITARRA Y TECLADO, PERCY EN EL BAJO Y FREDY EN LA BATERIA. Averigua lo que dice el sello DINSA, de aquel entonces y el record del Hit Parade Latino. Allí estuvo este grupo nacido en Cusco.
    Si deseas te envío fotos y videos. Tu amigo de siempre.
    PERCY.

    • herberthcastroinfantas Says:

      Siempre recordado Percy:

      Reconozco que fue una omisión involuntaria. Me alegra que hayas sido tú quien me lo recuerde porque te considero un gran amigo. De inmediato subsanaré el olvido.

    • Rodrigo Says:

      Percy,

      Hace un tiempo pude conseguir el 45rpm de Los Diabolicos – Junto a la Brisa del Mar / Informalidad. Podrías contarnos un poco mas sobre las grabaciones de la banda? Si tuvieras fotos o videos sería increible. Gracias!

  10. PERCY Says:

    Mi querido amigo Herberth
    Gracias por haber hecho la aclaración, solo quería decirte que Los Diabólicos, nacieron en el año 1967, haz recuerdo en tu memoria cuando tu inicias el programa ICARO DIABÓLICO, Y nuestro mayor logro, se dio en el año 1968, porque salio el primer disco INICIALMENTE , SE FORMO CON MARCO GUTIERRES, EGRESADO DEL COLEGIO GARCILAZO, FREDY MEDINA EGRESADO DEL MISMO COLEGIO, GUIDO VILLEGAS, DEL COLEGIO DE CIENCIAS, Y PERCY ENCINAS, EN ESE ENTONCES ESTUDIANTE UNIVERSITARIO.ACTUALMENTE EL UNICO QUE QUEDA EN CUSCO ES EL CHINO FREDY, Y EL QUE SIGUE EN LA MUSICA ES EL INTERNACIONAL MARCO GUTIERREZ, EL GRUPO MUSICAL CAMBIA A FREDY POR WALTER BOLARTE, EX BATERIA DE LOS DOLTONS, POR UN AÑO Y LUEGO SE DESINTEGRA. SERIA BUENO, SI TU NOS PUDIERAS REUNIR A LOS GRUPOS DE ESE ENTONCES, IMAGINATE LLENAR EL ESTADIO GARCILAZO…..ALLI ESTA EL DESAFÍO……….
    TE REITERO MI AGRADECIMIENTO, POR HABERME HECHO RECORDAR UNAFASE DE MI VIDA. ENESE CUSCO QUERIDO.
    CHAO HERBERTH

  11. Raul Caro Says:

    Estimado Herberth:
    Que lástima poderte ubicar por la infausta noticia de la partida de nuestro pata wilbert. Estupendo tu blog, gracias por hacernos recordar aquella década maravillosa en el Cusco.

    Raúl

  12. Walter Says:

    Excelente post. No soy cuzqueño pero aprecio las pequeñas historias que son las que construyen la historia de las ciudades peruanas que hace tiempo mudaron de rostro: son menos urbanas y son ahora más marginales y rurales. Qué le vamos a hacer, todo cambia. Saludos.

  13. Raul Caro Says:

    Herberth
    para colaborar con tu articulo me acuerdo que lleo el grupo mexicano Los Loud Jets que alborotaron el Cusco con Hermosa Laura y otros temas, gracias de nuevo por la magnifica historia que cuentas
    Raul

  14. Edmundo Delgado Moscoso Says:

    Excelente comentario, recuerdos que definitivamente deben ser inolvidables para esa nuestra generación; Si no resulta impertinente podrías comunicarme si aun canta esa extraordinaria dama América Ponce de Leon Corazao, a quien tuve la oportunidad de conocerla y escuchar su melodiosa e inigualable voz.

    • herberthcastroinfantas Says:

      Hola Edmundo: No tengo comunicación con América. Sé que estuvo un tiempo por España, pero luego he perdido todo contacto. Alguien que visite mi blog, estoy seguro, nos dará alguna referencia. Saludos.

  15. Edmundo Delgado Says:

    Muchas gracias por la información; sigue escribiendo, tu estilo es ameno e ilustrativo,además de los recuerdos de esa época maravillosa.
    Siempre a tus órdenes
    Edmundo Delgado

  16. Adolfo Lopez Aranibar Says:

    Hola Herberth,,de casualidad encontre tu articulo y como era referente al Cusco de los mediados de los años 60, me intereso y comence a leer y me entusiasmo tanto, que deje de hacer otras cosas y lo lei hasta el final,,,que emocionante recordar epocas pasadas de la juventud, ya que vivi por temporadas en esa ciudad maravillosa del Cusco, los 61,62 y 63 y tambien los años 65 y 66, por lo tanto me es familiar , tanto tu nombre, el de otras personas, el Colegio Salesianos, barrios, cines etc,,,,,,hasta de los sacerdotes del Salesianos, increible, !! no habia vuelto a escuchar del padre Sheliga, del padre Machaca (fueron mis profesores) ,,etc….Realmente Herberth te felicito,,,tu articulo es excelente, me e emocionado al leerlo, y te deseo mucho exito en tu blog,,suerte!!

  17. Luis Gustavo Aguilar Zavala Says:

    Hola Herberth, un saludo y un abrazo especial, antes quiero felicitarte por tu blog donde aparecen interesante historias como el que hablaste sobre los pininos de tu trayectoria como locutor en la Radio. Aora con mucha felicidad encontré este hermoso recuerdo hablando sobre la Nueva Ola en el Cusco, que me remontó aquellas hermosas épocas donde salieron a la luz grandes voces y grupos que dejaron huellas y que hoy forman parte la historia musical de nuestro Cusco. Mi nombre es Luis Aguilar Zavala, y me animo a escribirte estas líneas. En esta historia que haces recuerdo a la Nueva Ola Cusqueña y encontré, entre los tantos y buenos grupos de esa epoca del 68 al 73, el nombre del “Grupo 70”, y que seguramente por falta de información no haces mención a sus integrantes.. Nació el año 1969, formado por algunos amigos de mi barrio de Zarumilla, entre ellos: en la primera guitarra Roland Tupayachi, en la segunda Guitarra José Corvacho, Batería Sergio Castro y en el bajo Electrónico Luis Aguilar. Primero fue un grupo instrumental, posteriormente se incorpora Walter Samanez (Orlando Mazi), como vocalista del grupo. tuvimos la suerte de tocar el tema “La Naturaleza”, inspiración de Carlos Gutierres, por Pirmera vez en las recordadas matinales dominicales de Víctor Abel del Castillo. (Cine Colón),
    Por otra parte quiero recordarte que a pesar que uno de los primeros grupo en grabar fueron Los Spectros y otros artistas como Guido Villegas, Los D. Vodkas (katya), etc. sin embargo el Grupo Trebol fue el que dejó el legado discográfico más amplio con composiciones de los Hnos. Julio y Lucho Garay.Y, naturalmente, del siempre recordado cantautor Luis Lastarria, con sus grandes y hermosos temas. Aleluya, Mira nomás, El monte Azul, No llores mamá, entre otros.
    Gracias por este comentario, que me regresó a mis años de juventud.

  18. karin encinas medina Says:

    Hola herberth.. Bueno yo soy la hija del guitarrista percy encinas rojas que mencionaste en esta historia , es muy gratificante leer esta historia de la nueva ola … Gracias por nutrir mas mis conocimiento y por mencionar a mi padre hasta luego

  19. Mario farfán Says:

    Es muy grato remontarnos al pasado especificamente en lo relacionado a la música soy Mario Farfán actualmente baterista del grupo “EL PLASMAH”, que hizo historia en el movimiento rockero del Cusco, sin embargo no mencionas a Lucho Tinajeros,del grupo SUPER STAR, con quien hicimos los primeros temas rockeros de led zeppelin, beatles, uriah heep, black sabbat, etc, que revolucionó el movimiento nueva olero que existía en la época, así mismo estuvimos con el grupo ALMA, y otro grupo que impactó bastante fue EL TIEMPO, conformado por los hermanos Valencia, aprovecho la oportunidad para invitarte y a través tuyo a tus seguidores al concierto de EL PLASMAH en el Teatro Municipal, VAMOS A ROCKEAR!, un abrazo

  20. misterbang Says:

    Excelente testimonio de los años gloriosos del rock and roll de la ciudad imperial y porque los Spectros fueron el mejor grupo de aquella época, siendo el distrito de Santiago cuna del rock cusqueño. La historia esta aún por ser escrita. Felcitaciones.

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