Archive for 23 marzo 2010

El Papa marca distancia con sacerdotes pedófilos

23 marzo, 2010

Agobiado por los últimos casos de pedofilia descubiertos en Irlanda, España, EEUU, Brasil,Canadá, Austria, México, Chile y Alemania, el Papa Benedicto XVI se vio obligado a dar a conocer una carta pastoral considerada como inédita donde hace un claro deslinde con los Obispos y sacerdotes pederastas, a pesar que su propio hermano y él mismo están siendo cuestionados por haberse mentenido en silencio, conociendo de varios casos.

Aunque la carta está dirigida particularmente a los curas irlandeses, sin embargo, el mensaje es universal porque contiene párrafos que condenan los casos de abuso sexual en todo el mundo.

Solo en los EEUU 11 mil niños fueron violados por 4,400 curas. Por otro lado la orden de los Legionarios de Cristo admitíó en México los abusos sexuales a seminaristas perpetrados por su fundador Marcial Maciel, fallecido el 2008.

Me pregunto ¿Con qué cara estos pecadores se atreven confesar y a celebrar misas?

Bien ha hecho el Papa en publicar este importante documento porque la iglesia ya estaba perdiendo credibilidad por la gravedad de las denuncias. Esta es la primera vez que el Vaticano acepta que ha sido penetrada por el delito. Ese es el mérito de Benedicto XVI porque el silencio papal ya estaba afectando a toda la comunidad católica del mundo.

Que este documento sirva para hacer reflexionar al clero y poner sobre el tapete el tema del celibato.

Lo grave es que estos casos de pedofilia fueron de conocimiento de sus antecesores, pero los ocultaron por años, porque los obispos del Vaticano, que siempre tuvieron privilegios, no hicieron nada. Decían que la ropa sucia se lava en casa. Joseph Ratzinger valientemente ha decidido esta vez lavarla y ventearla bajo el sol de la opinión pública.

Este es un buen avance porque la iglesia no es una isla por más que tenga su propio derecho canónico y el Vaticano sea un estado independiente. Los sacerdotes no solamente deben respetar las leyes de Dios, sino también los derechos humanos y las leyes terrenas.

Sin embargo, el documento es insuficiente. Benedicto XVI no solamente debió hacer un llamado a la espiritualidad y a la oración sino también cortar las cabezas de aquellos curas malandrines y sus encubridores porque lo que las víctimas esperan es que se haga justicia. Y lo menos que se puede hacer es indenmizarlos economicamente, porque el daño moral ya está hecho.

Los sacerdotes que cometieron abusos sexuales tienen que ser castigados de acuerdo a las leyes terrenas. Tienen que ser puestos tras las rejas. Por mi que sean sometidos a una castración química o como dice el Obispo Emérito de Chimbote (PerÚ) Monseñor Luis Bambarén, al parecer el más cuerdo sacerdote peruano, “debería aprobarse la pena de muerte para los violadores de menores de edad”.

Esperamos pues que a partir de esta carta pastoral ya no se impida las investigaciones judiciales y los curas pedófilos tengan que ser denunciados a las autoridades judiciales. Igualmente, aquellos obispos que teniendo conocimiento de estos repudiables actos los ocultaron, tienen que ser castigados por encubrimiento. Y la iglesia tendrá que sancionar de acuerdo al derecho canónico a aquellas autoridades eclesiásticas que no tuvieron el valor de separar a las ovejas negras de su grey.

No debemos olvidar que las víctimas fueron menores que estaban bajo el cuidado espiritual de estos sacerdotes, en los internados o sirviendo como acólitos en las misas, por lo que el delito es más grave. Y lo más sensurable es que no hayan respetado ni a los sordomudos de un colegio para niños especiales.

Realmente estas cosas causan frustración y desaliento, más aún teniendo en que los curas deberían ser ejemplo de moral y respeto a la persona humana.

Estos malos sacerdotes no deben tener perdón de la iglesia ni de las autoridades judiciales porque las heridas sicológicas que les causaron a estas indefensas criaturas no serán fáciles de borrar y seguramente las arrastrarán hasta la muerte.

Presidenta Argentina desagravia al Perú

22 marzo, 2010

La visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner vino a restañar las heridas causadas por la traición de malos argentinos que vendieron armas al Ecuador en plena guerra del Cenepa con la complicidad del ex presidente Carlos Mennen, lo que motivó un distanciamiento de 16 años en las relaciones diplomáticas.

Recordemos que Perú, estando de presidente el arquitecto Fernando Belaunde Terry, fue el único país sudamericano que envió aviones de combate, pilotos y misiles para ayudar a Argentina en momentos que era atacada por las fuerzas militares británicas. Contrariamente el gobierno de Mennen vendió armas a Ecuador cuando luchábamos en el Cenepa para expulsar a las fuerzas ecuatorianas que habían invadido nuestro territorio, y lo peor fue que argentina era garante del Protocolo de Río. Es decir, hubo una doble traición.

Fernández reconoció este episodio que nos hirió profundamente pero en ningún momento pidió disculpas. Se cuidó muy bien de utilizar las palabras “disculpen” o “perdón”. Sin embargo el gesto de venir y reconocer el error histórico, se entendió como una forma diplomática de disculparse. “Es una visita de desagravio institucional y de reparación histórica. Esto he venido a hacer a nombre de todos los argentino”.Dijo.

Tampoco podemos ser muy exquisito para no querer entender estas palabras como un mea culpa. Lo fue. Ahora tenemos que abocarnos a reconstruir las relaciones que quedaron maltrechas y trabajar por el desarrollo de nuestros pueblos, porque no se puede vivir eternamente resentidos. La visita de la presidenta Argentina, acompañada de sus Ministros y de un centenar de empresarios es ya un buen inicio de este mutuo propósito. La firma de importantes acuerdos, estamos seguros, favorecerán al fortalecimiento de las relaciones y al desarrollo económico de ambas naciones.

Que esta visita sirva para superar esa parte oscura de nuestras relaciones y no sea solo para conseguir nuestro apoyo en su conflicto con el Reino Unido, recrudecido por el descubrimiento de petróleo en el mar que perteneciente a Las Malvinas.

La muerte se llevó a la tia Julia

12 marzo, 2010

Julia Urquidi Illanes, la mujer a la que amó apasionadamente el escritor Mario Vargas Llosa y la convirtió en su principal fuente de inspiración para escribir una de sus novelas de más éxito, falleció a la edad de 83 años en su tierra natal Cochabamba-Bolivia.

En la década de los cincuenta, este fue uno de los amores más célebres y a la vez uno de los más criticados por el hecho que Julia era tía de Mario. Y como ambos pertenecían a conocidas familias de la clase media alta miraflorina, la chismografía no tardó en convertir esta unión en un escándalo, más por hipocresía que por razones morales.

Ella, con sus 29 años ya era una mujer hecha y derecha que sabía lo que hacía y él, con sus 19 estaba dispuesto a todo, incluso de soportar las críticas callejeras con tal de unirse en el altar con la mujer que amaba entrañablemente. Y así fue. En 1955 logró cumplir sus deseos casándose con ella.

Al principio no todo fue felicidad. Tuvieron que pasar serias dificultades, especialmente cuando se hallaban en París, donde tenían que compartir un solo abrigo y turnarse para salir a la calle. Fue cuando Julia sacó a relucir toda su fuerza moral para animar a Mario a que siga escribiendo. Con mucha razón, en una oportunidad declaró: “sin mi ayuda no hubiera sido escritor”. Esto lo corrobora el mismo Mario en la dedicatoria que escribió en su libro: “A Julia Urquidi Illanes, a quien tanto debemos yo y esta novela”.

Nunca dejó de reconocer este apoyo. En otra oportunidad el escritor declaró que Julia lo había ayudado mucho y lo había estimulado en su trabajo de escritor.

Lamentablemente las desavenencias pudieron más que el amor y el matrimonio fracasó. Coincidentemente, después de su divorcio, Mario Vargas Llosa contrae nupcias con su prima Patricia Llosa. Hecho que es aprovechado maliciosamente por sus enemigos políticos en las elecciones presidenciales, para recordarle su preferencia por los parientes.

Lo que está claro es que Julia Urquide tuvo mucho que ver en la vida del escritor. Fue su gran apoyo y quien lo alentaba a seguir escribiendo. Según sus propias declaraciones, lo ayudaba a copiar sus borradores y algunas veces hasta lo obligaba a sentarse a escribir. “Los dos nos necesitábamos”, declaró mucho antes de dejar este mundo.

En 1983, tanto era su dolor por la separación que se atrevió a sacar a luz un libro titulado “Lo que Varguitas no dijo” donde, según declaraciones del escritor, esto terminó de arruinar la relación.

Lo que sí es cierto es que, para bien o para mal, muy difícil será que los amantes de la literatura olvidemos a la “la tía Julia”. Vivirá siempre en nuestra memoria.