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Doctora Ilse Wisotzki fue reconocida como Rectora Emérita de la Universidad de Lima

18 noviembre, 2014

En una solemne y emotiva ceremonia que tuvo lugar en el auditorio principal de la Universidad de Lima la Dra. Ilse Wisotzki fue reconocida como la primera mujer Rectora Emérita de esa casa de estudios, quien se aleja del rectorado luego de 32 Años de haber desempeñado ese importante cargo, en dos períodos. El primer rector emérito fue el fundador de la Universidad Antonio Pinilla.
En la ceremonia se destacó los altos logros y eficiente servicio prestado por la Dra. Wisotzki a esta universidad, así como su liderazgo, su don de mando y espíritu de lucha. Se dijo que “a ella nunca le tembló la mano”.
El rector reemplazante de la doctora Wisotzki, Dr. Oscar Quesada Macchiavello, fue alumno de la homenajeada y en emocionadas palabras destacó la trayectoria a quien dejó su vida en beneficio de esa casa de estudios.
Cabe destacar que la Dra. Wizotski se encargó de hacer desarrollar nuevas carreras académicas y hacer crecer la infraestructura de la universidad de acuerdo a los requerimientos de la sociedad.
El Dr. Desiderio Blanco, profesor emérito de la misma universidad fue el encargado de recordar su trayectoria académica, sus obras y su permanente preocupación por el crecimiento de la infraestructura, su orden, eficacia y rectitud.
Al agradecer el homenaje y los elogios la Dra. Ilse Wistzki con una sonrisa en los labios empezó su discurso diciendo que “la exageración es la mentira de los buenos” y haciendo gala de su sonora voz, recordó algunos pasajes de su experiencia como máxima autoridad de dicha universidad.
“Es una nostálgica sucesión de imágenes, donde es posible reconocer parte del pasado de la universidad así como nuestro íntimo y personal pasado. En las universidades usos son, desde antiguo, conferir la honrosa distinción de profesores eméritos a quienes ejercieron el magisterio en los claustros por largos años. Hasta la fecha solo nueve profesores, al jubilarse, fueron de esa manera distinguidos. Héctor Velarde, el primero, a quien siguieron Harold Griffiths, Alejandro Miró Quesada Garlan, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Gabriela Porto de Power, Antonino Espinoza Graña, Fernando Silva Santisteban, Deciderio Blanco y el más reciente Augusto Ferrero. Todos estos ilustres maestros constituyen una parte fundamental del acervo cultural y moral de la universidad de Lima, transmite moral para las sucesivas generaciones” Dijo.
Entre todos ellos, Antonio Pinilla fue reconocido también como Rector Emérito.
Al continuar con su discurso, indicó también que “Los profesores que nos hemos ido incorporando, a esta hermosa empresa de cultura, en sus diferentes momentos en sus 51 años de existencia de los que estoy 48 en ella, vimos siempre la clara convicción de haber venido a continuar una tarea que entraña por sobre todo, vocación de servicio”.
“Llegamos con ilusión a hacer entrega a nuestros jóvenes estudiantes de lo más valioso que teníamos, el conocimiento y la experiencia. A cambio de esta entrega, los profesores hemos recibido, y con creces más de lo que dimos, prestigio, amistad, respeto, y un reconfortante sentimiento de pertenencia y una comunidad sana, digna y estimulante, de la que podemos sentirnos cada día más orgullosos.
Hemos querido, y al decirlo estoy segura de interpretar el sentir de la gran mayoría de los docentes, retribuir la confianza de los estudiantes, cuyo futuro está en nuestras manos, al ayudar a convertirlos en ciudadanos íntegros, con solvencia profesional, sensibilidad social, aspiraciones de permanente superación y capacidad de respuesta a los desafíos de un mundo cada vez más exigente y competitivo.
Hoy existe ya una pléyade de graduados. Ellos constituyen un blasón para esta casa y certifica ante la sociedad la alta calidad de nuestro quehacer académico. Son el testimonio de que día a día nuestra sagrada misión se concreta y cobra vida. También son el reflejo fiel de ese saludable clima y orden, tolerancia y diálogo, entendimiento y concordia.
Todo esto, lo que para nosotros representa el ambiente natural es, sin embargo, muy difícil de alcanzar en cualquier asociación, empresa, corporación o a veces hasta en el más reducido núcleo familiar.
No es tarea sencilla conservar y preservar instituciones en un mundo que ha entronizado al dios mercado y al becerro del éxito económico, cuyos seguidores muchas veces hacen gala de un individualismo egoísta e inhumano que los impulsa a aniquilar.
Por fortuna, a pesar de las permanentes amenazas del entorno, la universidad de Lima se ha mantenido firme y fiel a su propia identidad y no se ha dejado deslumbrar o seducir por las tendencias actuales.
Somos conscientes que estas pasarán algún día y que sobrevivirán aquellas instituciones cuya solidez moral y convicciones prevalezcan”.
Al final, la primera rectora emérita de la universidad de Lima recibió la felicitación de los docentes y los invitados, y luego se pasó a los jardines donde se ofreció una recepción y se disfrutó de un bello ambiente con la música de fondo en vivo de la orquesta de cámara dirigida por László Benedeck.
Un merecido homenaje para quien en verdad dio su vida por esa casa de estudios y la puso en el sitial que actualmente ostenta.

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José María Arguedas ya tiene su distrito

18 noviembre, 2014

Una vasta zona que agrupa a las comunidades de Huinchos, Pataccocha, Cceñuarán, Huaracco, Sacclaya y otras de la provincia de Andahuaylas, Región de Apurímac, fue convertida en distrito y llevará el nombre del insigne escritor y folclorista apurimeño José María Arguedas.
Y como no podía ser de otra manera, los pobladores se pusieron sus mejores trajes y celebraron el acontecimiento, con banda, música y danzas folclóricas.
El nuevo distrito que tendrá como capital a la localidad de Huancabamba fue credo por Ley N° 37657-2014 aprobada por el Congreso de la República por unanimidad, cuya firma debe darse en cualquier momento por el presidente Ollanta Humala Tasso. Está ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de Andahuaylas y a 3,600 metros sobre el nivel del mar.
Este es el mejor homenaje a José María Arguedas Altamirano nacido en Andahuaylas el 18 de enero de 1911. Escritor indigenista que nos enorgullece a los apurimeños y al país. Poeta, profesor, antropólogo, es considerado como uno de los tres grandes representantes de la narrativa indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Scorza.
Entre sus obras, destaca su estudio sobre el folclore peruano, en particular de la música andina. Tuvo un contacto muy cercano con cantantes, músicos, danzantes de tijeras y diversos bailarines de todas las regiones del Perú.
De acuerdo a su biografía oficial, En 1923, al ser recogido por su padre, a quien acompañó en sus frecuentes viajes laborales, conociendo más de 200 pueblos, pasaron por Huamanga, Cuzco y Abancay. En esta última ciudad ingresó como interno en el Colegio Miguel Grau de los Padres Mercedarios, cursando el quinto y sexto grado de primaria, entre 1924 y 1925, mientras su padre continuaba su vida itinerante y su hermano Arístides seguía su educación en Lima. Esta etapa de su vida quedó conmovedoramente plasmada en su obra maestra, “Los ríos profundos”, donde dice:
“Mi padre no pudo encontrar nunca dónde fijar su residencia; fue un abogado de provincias, inestable y errante. Con él conocí más de doscientos pueblos. Pero mi padre decidía irse de un pueblo a otro cuando las montañas, los caminos, los campos de juego, el lugar donde duermen los pájaros, cuando los detalles del pueblo empezaban a formar parte de la memoria. Hasta un día en que mi padre me confesó, con ademán aparentemente más enérgico que otras veces, que nuestro peregrinaje terminaría en Abancay. Cruzábamos el Apurímac, y en los ojos azules e inocentes de mi padre vi la expresión característica que tenían cuando el desaliento le hacía concebir la decisión de nuevos viajes. Yo estaba matriculado en el Colegio y dormía en el internado. Comprendí que mi padre se marcharía. Después de varios años de haber viajado juntos, yo debía quedarme; y él se iría solo”.
Arguedas, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, en 1931; allí se licenció en Literatura, y posteriormente cursó Etnología, recibiéndose de bachiller en 1957 y doctor en 1963. De 1937 a 1938 sufrió prisión en razón de una protesta contra un enviado del dictador italiano Benito Mussolini. Paralelamente a su formación profesional, en 1941 empezó a desempeñar el profesorado, primero en Sicuani, Cusco, y luego en Lima, en los colegios nacionales Alfonso Ugarte, Guadalupe y Mariano Melgar, hasta 1949. Ejerció también como funcionario en el Ministerio de Educación, poniendo en evidencia su interés por preservar y promover la cultura peruana, en especial la música y la danza andinas. Fue Director de la Casa de la Cultura (1963-64) y Director del Museo Nacional de Historia (1964-1966). En el campo de la docencia superior, fue catedrático de Etnología en la Universidad de San Marcos (1958-1968) y en la Universidad Agraria La Molina (1962-1969). Agobiado por conflictos emocionales, puso fin a sus días disparándose un tiro en la cabeza.
Su obra narrativa refleja las experiencias de su vida recogidas de la realidad del mundo andino, y está representada por las siguientes obras: Agua (1935), Yawar fiesta (1941), Diamantes y pedernales (1954), Los ríos profundos (1958), El Sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962), Todas las sangres (1964), El sueño del pongo (1965), El zorro de arriba y el zorro de abajo (publicado póstumamente en 1971). Toda su producción literaria ha sido compilada en Obras completas (1983). Además, realizó traducciones y antologías de poesía y cuentos quechuas. Sin embargo, sus trabajos de antropología y etnología conforman el grueso de toda su producción intelectual escrita, y no han sido revalorados todavía.
Esperamos que este homenaje a Arguedas sirva también para mejorar las condiciones de vida de estas comunidades dotándolas de los servicios básicos como agua potable, luz, teléfonos, escuelas, colegios y hospitales.
Felicitaciones a sus pobladores por este logro